sábado, 14 de junio de 2014

Zurbahistorietas del sábado presenta...







En manos del enemigo

Allí abajo estaba su siguiente presa. Le quedaban un par de bombas y las iba a utilizar de la misma forma provechosa que las anteriores. Hizo una pasada sobre el convoy militar para elegir su presa y remontó rapidamente el vuelo.
Ya había elegido: era un land rover que se desplazaba entre dos carros de combate, como si estos lo escoltasen. Posiblemente un pez gordo, un general.
Describió un largo círculo hasta conseguir la posición de ataque más adecuada.
Llegando ya al convoy, descendió en picado con la temeridad acostumbrada. Justo delante del morro del aparato tenía al land rover. El descenso era de infarto. En el mismo instante que tiró de la palanca hacia arriba para iniciar brúscamente el ascenso, pulsó el botón de lanzamiento de las bombas. El arreón que pegó el avión en ese instante, solo podia soportarlo un hombre concienzudamente entrenado.
Mil metros más arriba miró hacia el suelo y comprobó su obra: el land rover ardía con sus ocupantes dentro, y unas llamaradas gigantes se elevaban desde el enorme cráter que habían producido las bombas.
Orientó el avión hacia la base pensando ya en una buena ducha y en una mejor cena. Siempre regresaba de sus misiones con un apetito extraordinario.
Pero un trágico destino le aguardaba. El avión empezó a hacer ruídos raros y a perder altura. Durante varios minutos intentó hacerse con su control, pero fue en vano. "Maldito cacharro!" Estaba cansado de oír que el Eurofighter ( un juguetito cuyo precio rondaba los 80 millones de euros ) solía tener fallos importantes, demasiado importantes, pues ya habían sucedido varias tragedias. "Su puta madre, me ha tocado a mi esta vez!"
No tuvo más remedio, pulsó el botón de eyección y al momento se vio descendiendo lentamente bajo la campana de un paracaídas. "Pues menos mal que ha funcionado el sistema de eyección!" En el preciso instante de pulsar el botón había recordado que también se registraron fallos en los sistemas de eyección de varios aparatos.
Vio a lo lejos al "maldito cacharro" estrellarse contra una colina.

Caer en manos del enemigo era ahora su gran temor. Se afanó en recoger a toda leche el paracaídas para ocultarlo entre unos matorrales y salir pitando hacia un bosque próximo, pues en aquel llano estaba demasiado expuesto a ser descubierto.
Un hombre detuvo su motocicleta muy cerca de él. El piloto sacó su pistola y le apuntó.
- No tema, amigo, pertenezco a una familia de granjeros que vivimos en aquel monte. - y señaló hacia el monte - Todos trabajamos para la Resistencia. Venga, suba a la moto!
Por el camino le explicó que los militares rebeldes confiaban en ellos. "No sospecharán que hemos recogido a un piloto enemigo" Pero el piloto no las tenía todas consigo, el temor a caer en manos de los soldados a los que había bombardeado era muy fuerte.
Instintívamente se llevó la mano a uno de los bolsillos de la camisa en donde guardaba la cápsula de cianuro que le libraría de una insoportable session de tortura.
Sus temores, no obstante, se disiparon al conocer a la simpatica familia de granjeros, tres agradables matrimonios con sus niños, cabras, ovejas y caballos.
- Pero los soldados pueden aparecer por aquí en cualquier momento.
- No tema - le dijo uno de ellos - no sospechan de nosotros. De todas formas, una de las mujeres va a bajar al pueblo a hacerse la encontradiza con ellos, y les dirá que le hemos visto a usted subir a un coche y alejarse.
Tantas explicaciones apaciguaron sus nervios. Logró conciliar el sueño y la mañana siguiente transcurrió en paz y armonía para todos. Sólo hasta las primeras horas de la tarde para uno.

A la mañana siguiente una patrulla de soldados llegó a la granja, pero no dieron con él. La simpatica familia que formaba aquella asociación secreta de antropófagos se lo había merendado el dia anterior.
Había caído en manos del enemigo... y de sus estómagos.

6 comentarios:

  1. Nada mas sano que un filete de aviador

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  2. ¡Ja ja ja! Un final completamente inesperado. Muy bueno..

    Sírvase bajar y no tema, que aunque me guste la carne cruda, caníbal no es lo mismo que antropófago. A mí me gustan las salchichas de cerdo completamente crudas, igual que la carne de ternera picada, pero aderezada para preparar albóndigas, o sea, con sal, huevo, ajo, perejil y pan rallado. Antes de formar las bolitas me pego un atracón, que ser caníbal no está reñido con ser sibarita, oiga. Y los hígados y riñones, apenas vuelta y vuelta, sangrantes. Espero que no sea usted un tiquismiquis del estómago y vaya a potar el desayuno cuando me lea.

    Abajo he dejado mi huella.

    ¡Buen día!

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  3. Me cuenta usted cosas fantasticas de sabrosimas viandas que han desaparecido de mi nutricion habitual, aunque tengo mis dias de incumplidor, creo que se lo dije, cada veinticinco dias hago una excepcion, y ahora mismo, hace un ratillo, me he comido un dulce para evitar males mayores; aunque no me miro mi nivel de azucar, si me noto cuando estoy especialmente debilucho, en en ese estado en que da la impresion de que me voy a marear, y se lo atribuyo a una bajada de azucar. Pues nada, me he comido el pastelito y ya estoy mejor. No me han debido sentar bien los tres kilometrillos de hoy desde mi casa al centro.
    Voy para abajo tras sus huellas!

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    Respuestas
    1. Se me olvidó hablar en pasado, amigo mío. El banco de alimentos de la Cruz Roja no da nada de esto, sólo paquetes de arroz, de macarrones, de garbanzos y judías. Mierda seca lo llamo yo.
      Cuando mi hija me hace una aportación monetaria compro patatas, cebollas, tomates y algunas verdura y fruta fresca, amén de productos de limpieza, que esos deben pensar que no lavo los platos ni cago. Eso sí, una vez me dieron un pack higiénico de varón con cuchillas y espuma de afeitar... ¿Me han visto bigote o que?

      Dichoso usted que puede permitirse una alegría cada 25 días. Y no haga locuras, que nosotros ya no estamos para recorrer tres kilómetros. A menos yo no, y soy más joven que usted.

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    2. Pues yo me doy caña con las caminatas desde el 99, cuando me detectaron la diabetes, aunque antes ya caminaba bastante también, aunque no es algo que sirva para siempre, de un tiempo a esta parte ya noto que las piernas se me cansan y me duelen algo las rodillas. Sin embargo no lo dejo, me he habituado, y en casa corro como media hora todos los días.
      Seguro que ofrece usted u na imagen muy divertida con la espuma de afeitar en la cara, je, je!... Nada, acepte todas esas cosillas que le den porque siempre le serviran como proyectiles para lanzárselos a la gaviota, ja, ja!

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  4. Desde luego, sano si que debe ser, Don Jota Uve, pues no hay noticias de ningun canibal que haya fallecido por ingerir carne humana en malas condiciones. ( Jo, esto puede ser un buen argumento para una zurbahistorieta: uno que muere por comer un "hombre basura" en mal estado, je, je! )

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