sábado, 26 de abril de 2014

La zurbahistorieta del sábado





Un extraordinario artista callejero

En aquel pueblo, aunque era un pueblo grande, pensaron que llamaría más la atención que en las Ramblas de Barcelona, por ejemplo, en donde los estelados y los no están estaban habituadísimos a ver las más estrambóticas u originales "estatuas humanas", o que en la murciana calle de Trapería, también escenario glorioso de los bohemios que se buscan la vida - unas monedas o algún billete ocasionalmente - desde las posiciones más bajas del escalafón del artisteo, y a cuyo colectivo de viajeros a ningún lugar se honra haber pertenecido en una época de su vida este humilde relator.

El "alienígena" llegó ya caracterizado, por lo cual a los jubilatas mirones, a los niños y a las adolescentes extravertidas se les privó del espectáculo adicional de verle engalanándose y maquillándose.
En la "Plaza de la Marquesa Enriqueta Jiménez Herrera de las Altas Torres", que todo el mundo conocía como "La Enriqueta" a secas, comenzó a congregarse el típico gentío de paseantes de los domingos a las cinco de la tarde.
Como competencia del artista debutante había una pareja hetero de treintañeros argentinos que manipulaban unos muñecos grandes representando al celebre trompetista Louis Armstrong y a tres negritas que le hacían los coros; un disco con megafonía a tope revivía el arte de este genio musical. También había un mimo que caminaba por la calle imitando los gestos faciales y los andares de las personas que iba seleccionando en cada momento; debía ser muy buen psicólogo para elegir el "pagano" de turno, pues casi siempre el elegido o la elegida se partía de risa y terminaba dándole algunas monedas o un billete pequeño. Y unos búlgaros o rumanos formaban una orquestina bastante apañadita. A veces les contrataban para bodas y fiestas de pueblos.
Pero centrémonos en el protagonista de la zurbahistorieta de hoy: Colocó en el suelo una caja roja muy grande, con mucho fondo, para que el respetable depositase en ella sus generosos óbolos. Más de un curioso hizo comentarios negativos: "Mucho crees tú que vas a sacar para llenarla, je, je!"
Y de pronto sucedió lo inimaginable, o lo que sólo es imaginable en una película o en el espectáculo de un mago: El "alienígena" levitó hasta alcanzar unos dos metros. Lo hizo en la "posición del loto" Y allí se quedó, inmutable, sin apenas parpadear. Cierto, esto lo pueden hacer los cineastas y los magos, arropados por la técnica, combinando ilusionismo con espejos, dobles fondos, luces engañosas, etc., etc. Pero allí daba la impresion de que no había truco. Increible, "ni trampa ni carton" que diría un castizo. La gente podía pasar perfectamente por debajo del artista. Algunos "espabilados" lanzaron objetos a lo alto para ver si chocaban con algún "cable invisible". Pero nada, no aparecía el "truco" No había truco?... Ese individuo levitaba de verdad?!... "Qué bobada, eso va contra las leyes más elementales de la física, versus: la ley de la gravedad", exclamó un caballero con aspecto de viejo profesor.
Sólo cuarenta minutos más tarde, la caja roja estaba a rebosar de monedas y billetes, y algunos eran de 50 y 100 euros. Toma crisis!... Ningún artista callejero había conseguido jamás una cantidad tan sustanciosa de money-money. Los argentinos marionetistas, el mimo guasón y los músicos búlgaros o rumanos se acercaron también a contemplar el "prodigio" Unos golfos intentaron meter mano en la caja y salieron escaldados; sintieron un fuerte calambrazo y en sus rostros se reflejó todo el espanto del mundo; algunas personas pensaron que era una broma y que estaban compinchados con el "fenómeno" En algunos corros se hablaba ya directamente de "fenómeno paranormal" Una señora mayor con un escapulario de la Virgen dijo que el artista era un ángel porque ella estaba sintiendo una energía muy positiva.
De pronto se hizo el silencio. El "angel" descendió lentamente. Se puso de pie. Cerró la caja del dinero y abandonó la plaza. Le siguieron cientos de miradas, pero nadie se atrevió a abordarle. La gente seguía mirándole allí por donde pasaba, pues aunque no actuase llamaba mucho la atención. Y poco a poco fue distanciándose del pueblo. Cada vez eran menos las personas con las que se cruzaba.
Ya había oscurecido y el pueblo se convirtió en sombras y destellos luminosos lejanos de ventanas, neones y farolas. Al pasar por el vertedero municipal de basuras, depositó allí su "basura" y siguió caminando. En la inmediata madrugada se convertirían en los seres más felices del mundo los miembros de una madrugadora familia de rebuscadores basuriles, asombradísimos al descubrir el money-money desparramado.
Llegó al descampado y esperó a que aterrizase la nave. Esta no tardó en aparecer.

Traduzco a continución al español la conversación mantenida entre dos científicos del planeta Grabxia, de la constelación Alfa-Centauro, a bordo de la nave exploradora Guj 111:

- Qué tal tu experiencia terrícola, Zomrk?
- Je, je, aburridilla.
- Lo comprendo, pero nos ha sido muy útil para el entendimiento de esa raza. Ya sabes que hoy el experimento se basaba en el estudio de la capacidad de asombro de los humanos. Hemos tenido suerte de poder colocar la nube artificial muy cerquita, camuflada entre nubes naturales terrestres, y hemos captado con los detectores Groxmank una amplia gama de reacciones humanas, tantas externas como impulsos y variantes cerebrales de todo tipo, desde el asombro aboluto hasta el desprecio y la envidia pasando por el misticismo y el miedo. Hay que reconocer que son unos seres muy primarios y que aún se asombran con algo tan elemental para nosotros como es la levitación autocontrolada.
- Algo que ignoran ellos por su primitivismo.
- Desde luego, lo triste es que aún les costará mucho llegar a ello, tan entretenidos como están en esta angustiosa fase de su evolución: consumismo desaforado, envidia, odio, guerra... Qué pena!
- Pero también disfrutan, no?... Se ríen.
- Sí, como los chimpancés.

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