miércoles, 5 de febrero de 2014

Uno a uno y sin prisas ( XIX )



Lobodoiro, como cualquier otra localidad cántabra, entraba a pequeños pasos en el verano. Las tardes aún eran fresquitas y el agua de las playas no estaba lo suficientemente apetecible para el baño. Pero ya empezaban a dejarse caer por el pueblo los primeros veraneantes, entre los que destacaban una mayoría de santanderinos y bilbaínos, además de madrileños, burgaleses y los habituales franceses, estos últimos como principal clientela de los campings.
Hoteles, hotelillos, bares y tabernas se disponían una vez más a hacer su Agosto, que si el tiempo acompañaba podría ser un buen "Julio, Agosto y parte de Septiembre" El óptimo ambiente empezaba a notarse a partir de la festividad de San Pedro, 29 de Junio, y días después arribaba una nueva oleada de turistas o visitantes de excepción, los que venían expresamente a disfrutar del cine de terror. Efectivamente, este gran acontecimiento, declarado de "interés turístico internacional", gozaba del respeto y admiración de un cuantioso número de cinéfilos y de la curiosidad de otros tantos ociosos. Y este año contaba con un aliciente añadido: Para la "XVII Edición de la Quincena de Cine de Terror de Lobodoiro" había sido invitado el cineasta ruso Dimitri Kalashnikov, un especialista del género con muchos años de experiencia aterrando al mundo. "No enfrieis más a la muerta", "Los ojos de la anaconda" o "Sangre de un skin head sobre mi tumba" eran algunos de los títulos más destacados en su "curriculo aterrador" El celebre director recibiría en esta edición la "Anchoa de Oro Honorífica a toda una carrera artística"

( Continuará )

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