jueves, 6 de febrero de 2014

Uno a uno ny sin prisas ( XX )



- Joaquinillo era un pobruco, un desdichado. Pero sí, es cierto lo que le han contado, a mi me sacaba de mis casillas por esa manía de orinar en la fachada sur de la iglesia. Le alentaban los mozos, por supuesto, pero yo se lo había prohibido terminantemente.
- No tenía a nadie?
- No, sus padres murieron hace muchos años en un accidente de autobús. Fue un autobús de línea que se salió en una curva y cayó por un acantilado. Ocurrió en el alto de Saltacaballos, entre Ontón y Castro Urdiales. Sus hermanos... Bueno, ya le habrán hablado de sus hermanos, no? - El inspector asintió - El pobruco estaba más solo que la una, pero se le apreciaba en el pueblo. Vivía solo en una casita de la calle Laredo.
Pobruco, casuca... El inspector no sabía si el pater utilizaba los diminutivos cántabros por su enraizamiento en esta hermosa tierra o por esnobismo. Y es que el viejo religioso era natural de Murcia.
Sonó el móvil del inspector Madero.
- Disculpe, padre. Dígame, Jiménez.
- Inspector, hay noticias del sospechoso, pero me temo que no le van a gustar.
- No juegue a los acertijos conmigo, coño!

( Continuará )

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