martes, 3 de noviembre de 2015

( XXIX ) Un asesino más listo que el hambre.


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Fulgencio y Basi.

Fulgencio, viendo la turbación de Basi, rechazó seguir en plan castigador, pero se hizo la pregunta que se haría cualquier hombre salido y que ya se la habían hecho un montón de clientes del local: "¿Está casada o libre para el amor?, ¿o ambas cosas?" Basi llevaba muy poco tiempo en La Cañada, al contrario que su energúmeno competidor, y solo unos pocos conocidos sabían que era viuda y que su corazón no estaba comprometido.
- Bueno, pues si puede contarme algo más sobre el difunto...
- Esto... ahora que caigo, ¿qué está investigando usted?, porque al asesino ya le pillaron.
- Esa impresión tuvo la policía en un principio, pero puede que haya gato encerrado.
- ¿Que sea otro el asesino?
- Más bien.
- ¡Anda, como en las novelas policiacas!
De pronto, el semblante de Basilisa López pasó de la sorpresa jovial a una actitd pensativa, como, si en ese preciso momento, algo muy importante hubiese aterrizado en su mente
Fulgencio se comió una de las croquetas y dio un sorbo largo a la cerveza sin dejar de mirar a Basi.
- He recordado dos cosas que a lo mejor le sirven para su investigación, inspector.
- No, no, soy detective privado, no policía.
- Disculpe, ahora vuelvo.
Fue a atender a dos matrimonios de cuarentañeros que acababan de sentarse frente a la barra. Tenían todo el aspecto de venir de misa. Brooklyn le servía en ese momento su caña de vino a un anciano con barba de varios días, boina a lo Josu Ternera y zapatillas de andar por casa. El oriental ludópata seguía perdiendo monedas y refunfuñando. Brooklyn dejó con su vinazo al anciano y se acercó a servirle una caña al detective.
- Yo no le he pedido otra caña.
- Invita mi jefa, caballero.
- ¡Ah!
El empleado sonriente recordó que ya estábamos en Halloween.
"¿Este individuo está disfrazado o es así al natural?, ¡Menudo fenómeno o qué fantástica caracterización?!"
Las dos parejas de cuarentañeros le observaban a hurtadillas y murmuraban entre ellos. Fulgencio estaba más que acostumbrado a las reacciones que suscitaba. A veces, cuando se levantaba de la cama con un humor excelente, daba en tirarse pedos muy fuertes en la via pública o en el metro para causar más desasosiego. Pero ahora no era el momento, estaba trabajando y le debía un respeto a su formidable informadora.
El chino salió a fumar un cigarrillo de urgencia y lo despachó de cuatro caladas para que nadie le quitase la máquina.
Basi, después de servir tres cervezas y una cocacola, más dos tapitas de boquerones en vinagre con aceitunas, a los cuarentañeros endomingados, volvió con Fulgencio y habló en un tono más serio, como si fuese una cuentacuentos dispuesta a narrar el relato más intrigante de su repertorio.
- Pues sí, lo que le voy a contar puede que le ayude en su trabajo, caballero. Nada más decirme usted que podría ser otro el asesino, han venido a mi memoria dos episodios relacionados con Mauricio, que a lo mejor le sirven para tirar de algún hilo.
"Se ve que lee novelas negras esta mujer. ¡Jo, cómo domina el suspense!"
Un grito histérico arrasó los tímpanos de los clientes, el camarero y la dueña.
- ¡¡¡Yeeeeaaaahhh...!!!
El chinito rojiblanco acababa de ganar el premio gordo de la tragaperras. Una cascada de monedas cayó sobre la bandeja de la máquina del vicio, mientras el chino, después de dar varios saltos de alegría, se apresuraba a apañar todos los relucientes euros para cambiarlos por billetes.
- En los próximos días volverá a cambiar los billetes para perder todo lo que ha ganado ahora. Y el cabronazo se toma el café en donde Frutos. - le comentó Basi al detective.
- Lo del café ya lo sabía yo, jeje. - respondió el Sherlock Holmes de un solo ojo.
- Por cierto, el chino también habló alguna vez con Mauricio. Podría usted interrogarle, siempre que no se lo encuentre ocupado con una máquina tragaperras.

( Continuará )

3 comentarios:

  1. ¡Oh! el chino ludópata también tendrá un papelito en la historia, ¡qué divertido!

    Sabe usted mantener la atención, cada episodio nos deja esperando al siguiente con impaciencia.

    Abajo le he recomentado.

    ¡Buenas noches!

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  2. Jeje!, influencia de los tebeos del Jabato que leía de niño y de los seriales radiofónicos. Mantener la atención de los seguidores a toda costa es primordial en los relatos por episodios.
    El chinito está inspirado en los muchísimos chinitos que vemos pegados a las tragaperras en los bares y fumando un cigarrillo tras o otro.
    ¡Feliz miércoles tenga usted, buena amiga!

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