miércoles, 26 de octubre de 2016

(Cuarto episodio) El caso de la domadora asesinada.





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Para la guardia civil de Cabruñana del Río, aquel era un caso muy difícil. Habían interrogado a todo el personal del circo, artistas y empleados, sin encontrar una pista que pudiese llevarles hasta el asesino. Todos querían mucho a la fallecida, nadie tenía razones para matarla. Tampoco consiguieron nada interrogando a los delincuentes habituales del pueblo ni a los vagabundos que se mezclaban en verano con los turistas. Después de casi dos semanas de esfuerzos por encontrar algún indicio, no tuvieron más remedio que dejar marchar a los circenses, si no se iban a morir de hambre, pues aquella gente necesitaba levantar la carpa en otros pueblos para ganarse el pan. El espectáculo debía continuar.
El jefe del puesto de la Guardia Civil comprendió que debía hacerse cargo del caso un departamento especializado en homicidios. Eso o darle carpetazo, pero era demasiado pronto para archivar un caso de asesinato.


El capitán Llorente, jefe del departamento de homicidios de la policía nacional de Almería, recibió en su despacho a la inspectora Jiménez Herrera. La teniente contaba en su historial con la resolución de varios casos complicados.
— ¿Le gusta a usted el circo, teniente?
La pregunta la desconcertó.
"¿Ha bebido esta mañana el capitán?"
— Sí, mi capitán, me gusta el circo, es uno de los espectáculos más bonitos que existen.
Recordó que su novio era un poco payaso, pero eso no quiso decírselo al capitán.
— Pues le invito a que asista a algunas funciones en un circo que está en estos momentos de gira  por el sureste de nuestro país, muy cerquita de aquí, entre Murcia y Alicante, y de paso resuelve un caso de asesinato.


(Continuará)

3 comentarios:

  1. Buenas.

    Como sé que no te gustan los leyentes ocultos, vengo a decirte que te leo.

    Interesante relato, creo que me gustará, como la mayoría de los tuyos -que no todos...-

    Saludos.

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