martes, 4 de junio de 2013

Los ardores sexuales de Sor Casta

Sexto Tranco de la Gran Aventura de Fidelio y Bernabé

Recuperose Sor Veremunda del Espíritu Santo tras el desmayo que provocola la grave noticia que trájola el enano Fidelio. Sor Veremunda, madre abadesa del monasterio abadía de Santa Teresa de Coscojuela, no podía revelar al mundo su gran secreto: era hija natural habida de la relación pecaminosa entre el arzobispo Don Alonso y una hetaira morisca de Córdoba, pero teníale un gran aprecio a su padre, pues siempre se ocupó de ella, aunque de manera secreta, por supuesto.




Tomose una tila que sirviole Sor Canuta la cocinera y apremiole al enano a que contase la historia, y este relató lo que su ladina mente había urdido para la ocasión:
"Su Eminencia Reverendísima y todos los que formábamos parte de la santa comitiva viajera entre Córdoba y Granada, fuimos atacados y apresados por piratas berberiscos muy fieros. Direle, madre abadesa, que yo soy Ginesillo, paje a las órdenes de Su Eminencia Reverendísima. Pero una noche muy oscura logramos huír del campamento pirata Su Eminencia Reverendísima y un servidor. Y aquí nos encontramos, a unas pocas leguas de esta abadía, pero Don Alonso está muy débil y un collarón de hierro con un trozo de cadena le dificulta los movimientos" ( Ja!, que el tal hierro no fue impedimento para mamarles las pollas a los salvajes. Nota del cuentista ) "Y suplicante he venido a conseguir herramientas para librar al doliente de su yugo y que alguna monja sana se avenga a acompañarme, pues ya veis que soy mermado de tamaño y me es dificultoso acometer en solitario la empresa, e igualmente apremia el tiempo porque Don Alonso podría ser localizado por los berberiscos"
Los ojillos vidriosos de la madre abadesa ( una gran consumidora de vino era ella ) escrutaron al enano mentiroso.
- Y no será mejor avisar al Santo Oficio o a los Caballeros Templarios?
- No hay tiempo, reverenda madre, los padres inquisidores se hallan a más de cien leguas de aquí, pues celebranse autos de fe en la región de Extremadura, que van a quemar a un montón de judaizantes, brujas, cómicos y maricones, y los Caballeros Templarios tienen varias cenas de empresa esta semana.
- Pues no sé yo ahora qué monjas podrían acompañaros, pues andome muy mal de efectivos. Veamos: Sor Angélica y Sor Mencigüela fuéronse a Villoria de las Manjurrias a vender unas gallinas; Son Ramona y Sor Canuta están muy mayores y son necesarias aquí. Sor Angustias sufre de fiebre palúdicas y cualquier día de estos se nos muere; Sor Purificación está embarazada de siete meses, ella dice que el demonio entró en su celda, pero yo sospecho que fue un cabrero del valle que saltó por la tapia del corral, y la muy puta lo consintió. Bueno, pues ya sólo nos quedan Sor Aparicia y Sor Casta, que son jóvenes y alocadas, pero están sanas y fuertes. Quizá sean las más indicadas para acometer esta empresa.







Con la bendición de la Reverenda Madre Abadesa partieron de madrugada las monjas alocadas y el enano desfacedor de entuertos. Viajaban en un carromato tirado por dos mulos, Febrero y Junio, que tales nombres tenían por ser tales sus meses de nacimiento. Llevaban víveres para varios días, tenazas, una maza, un cincel y también un hacha y un puñal, por si hubieran de enfrentarse a los malvados berberiscos.
Durante la mañana de la primera jornada distrajéronse las monjitas con cánticos religiosos y Fidelio acabó hasta los cojones de escucharlas.
Detuviéronse bajo la sombra generosa de un pinar y yantaron sabrosos embutidos y tortas de maiz, regando tales condumios con un vinillo dulce que elaboraban en la abadía. Sor Aparicia se durmió al poco tiempo sobre la hierba, y Sor Casta plantose frente a Fidelio y rauda bajose las enaguas y encarose al pequeñuelo.
- Admirar la fermosura y abundante pelambrera de mi coño, hombrecillo del arzobispo. Os gusto por ventura?... Pues en debajo de esta pelambrera hay una raja muy jugosa por donde cabe el miembro endurecido de un buen macho, y tanto placer siente el hombre metiéndola como la mujer albergándola, siempre que el primero empuje con alegría, y aqueste gozo es el gozo más grande de la carne, que la carne no es débil, es gozosa y apetitosa.
- Pero vos no habeis hecho voto de castidad? - interrogola perplejo el enano.
- Ja, ja!, qué iluso sois, hombrecillo!... Acaso ignora vuesa merced que somos muchísimas las mujeres que hemos dado con los huesos en un convento porque nuestras familias no podían alimentarnos.  Tengo ganas de macho, muchísimas ganas, hombrecillo!, y el único varón salido que entró en el convento, jodió con Sor Purificación, la que agora está preñada. Yo os deseo a vos, hombrecillo. Vos series mi primer hombre aunque sólo seais medio, pero bueno es empezar con poco para no asustarme, pues supongo que tendreis un miembro pequeño en consonancia con vuestro pequeño cuerpo, o en acaso me equivoco?
- Pues sí, errais de cabo a rabo, putoncillo monjil, pues mi miembro es causa de admiración.
- Ja, ja, ja!... a fe que no os falta agudeza!
- No, sólo me sobra polla.

Seducirá la ardiente Sor Casta al cipotudo Fidelio?... Mostrará el enano apetencia hacia el sexo femenino, convirtiéndose en bujarrón para mayor gloria sexual?... El canibal de la estaca ha matado al infeliz Bernabé?...

Algunas incógnitas se despejarán y otras aparecerán en el próximo y emocionantísimo episodio titulado...

"Un largo y duro objeto de deseo monjil"


3 comentarios:

  1. Lo dejas todo en el aire, argumento y partes pudendas

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  2. Monjas y prelados, en aquellos tiempos era lo mismo, de cabeza a vestir el hábito por conveniencias familiares, porque sólo había un heredero, el primógenito, y el resto..., pues si había algo para dotar a alguna hija para hacer un buen matrimonio concertado, vale, y si no, todos los vástagos posteriores al heredero, a Iglesia, que "Dios" provee...
    De ahí tanto folleteo y ánsias completamente normales.

    Je je je... "Tienen varias cenas de empresa esta semana". ¡Juas juas! Es usted divertidísimo.
    ¿Un hacha y un puñal? Esto no sirve de nada si no se sabe empuñar, se lo aseguro. Es más un estorbo. Se lo dice alguien acostumbrada antaño a empuñar el hacha. Los puñales no me interesan, prefiero pegar una patada en salva sea la parte ;D

    Coño con los canticos. Pesadez, oiga. A mí me gusta rememorar poesías y canciones, pero sólo de pensamiento, para mí misma. Anda que si voy por la calle recitando... Bueno, igual me sale un novio culto, ¡juas juas juas!

    El otro día fue el cumple de mi niño, me dijo que su hermana, al haberle regalado una jarra Lannister, que ya podía ser como Tyrion Lannister -el enano-. No lo acababa de de entender porque mi hijo es bastante alto. Explicó que para ser como Tyrion le sobraban muchos centímetros, pero que para alzar la jarra estaban empatados. Este niño es la caraba. Ah, y su hermana también le regaló un libro de Larry King. Al nene le encanta más o menos lo mismo que a mí.

    Pida usted si gusta a su amigo de la Biblioteca Cervantes esta novela: 'Un buen lugar para reposar', de Luis Gutierrez Maluenda.
    Allí "sale" mi biblioteca y sus bibliotecarios, aunque sólo el director es real, las chicas no, ya que va de una bibliotecaria que pide ligar por la red y es asesinada. Pero el director es real, le conozco.
    Gutiérrez Maluenda tampoco da pie con bola, pues menciona la cofradía esa que está al lado de la biblioteca, de la que ya publiqué el Domingo de Ramos, y lo que dice es absurdo de todas todas, que la Hermandad tiene que desfilar al paso de música foránea, dando a entender que con bongos sudaméricanos o africanos. Rotundamente falso, ya que cuando se creó, era la Banda de la Cruz de Santiago, cuyo director era amigo mío y actuaba con mi grupo y con las Majorettes de Barcelona entre otras más, quien tocaba y quien formó a la Banda actual, uniformados parecidos a la guardia urbana de antaño.

    Me fastidian mucho los autores que tergiversan datos por hacer una novela supuestamente inventada. Será inventada, seguro, pero podrían inventarse también los datos para no tocar los cojones, porque a los que sabemos la verdad, nos jode bastante.

    ¡Voy para arriba!

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