martes, 20 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 91 )












- Comencemos por el primer asesinato: Joaquín Ruiz, "Joaquinillo" Sabía usted que era un infeliz al que le querían mucho en el pueblo?
- A mi me negaron la felicidad en la infancia los racistas que hacian la vida imposible a mi familia, y esos sádicos que me violaron contribuyeron a aumentar mi infelicidad. El "infeliz" Joaquinillo, como usted le llama, fue el primero que me violó. Yo era una virgen de doce años, aunque aparentase ser una mujercita, y él tenía un pene descomunal y no se anduvo con contemplaciones. Imposible que usted como hombre, teniente, pueda imaginarse mi dolor en aquel momento, aparte de que ya estaba aterrada antes de empezar. Imposible olvidar aquella humillación, la mirada de loco del "infeliz" Joaquinillo y sus babas en mi cara...
- Fue Dámaso Sanfelices quien lo ideó todo, no?
- Sí, por supuesto, los cuatro eran unos vendidos, unos mierdas al servicio de aquel monstruo.
- Puede confirmarme que fue Nelsón Caldera el sicario que asesinó a Joaquín Ruiz?
- Sí, no me importa confirmarlo porque, a fin de cuentas, está muerto. Pero no pienso revelar los nombres de los demás aunque me torturen.
- Nadie va a torturarla, no se ponga melodramática.
- Caramba, es un consuelo!
El inspector pasó por alto la ironía. Modesto, García y Jiménez se removieron un poco en sus asientos. Aquella mujer combinaba monstruosidad, desenfado y "santidad" en un cóctel perfecto. Al abogado Bermúdez se le había puesto cara de haba desde que fuese apartado de sus funciones, aunque no dejaba de sorprenderle la capacidad de asesina de su "indefendible"
- Tengo una curiosidad, dígame: Iba a ser Rogelio Briales la primera victima?
- Je, je! Si, teniente. No cabe duda, tienen ustedes una bruja muy competente en ese pueblo. Y Nelson Caldera, como buen mexicano, era muy supersticioso. Pero Briales se mantuvo alerta, lo cual dificultaba su labor. Por lo cual dejé pasar unos días y decidí que matase primero al tonto de las babas, era un objetivo más fácil. Luego le ordené que regresase a su país.
- Ha dicho antes que Nelson Caldera se fue de la lengua. Explíquese.
- Tenía una novia desde hacía poco tiempo, la tonta esa que se hacía llamar "Tatiana Taylor" Gracias a la tonta descubrí que Nelson había hablado más de la cuenta en la cama, y la muy estúpida intentó chantajearme. Me pidió una fuerte suma o que intercediese ante los productores de Witch and Ghost para que le diesen un "gran papel" en la próxima película. Fíjese usted, una mujer sin talento pretendiendo hacer un "gran papel" en el cine. Me sentó fatal la actitud de esta descerebrada que podia echarme por tierra todo el plan, e igualmente me fastidió que Nelson Caldera se hubiese ido de la lengua. Temí que siguiese yéndose de la lengua con más gente. Sólo había una solución, aunque me costase más dinero, pero no soy tacaña, je, je!
- Eliminarlos a los dos.
- Bingo!
- Mis referencias apuntan a que Nelson Caldera, alias "Nicolás Maduro", murió durante el tiroteo por un ajuste de cuentas en Veracruz.
- Ya, pero fui yo quien le ajustó las cuentas.
- Les pidió a sus amigos mafiosos que organizasen el tiroteo sólo para matar a Nelson Caldera?
- Conozco a mucha "gente importante" que me debe favores. Organizar la "balasera" no fue difícil para ellos.
A Jiménez le vino a la memoria la novela El Padrino de Mario Puzo con su hipotética referencia a Frank Sinatra. Prosiguió el inspector:
- Y, por supuesto, no me va a dar nombres.
- Por supuesto.
- Y otros sicarios vinieron a matar a Angeles Gutiérrez-"Tatiana Taylor"...
- Sí. Como dicen ustedes, era mi "grano en el culo" Me hice la tonta y la convencí de que iba a tener su gran oportunidad en el cine. Fíjese, a la muy boba hasta le dio por llamarme "madrina" Una vez me dijo: "Me gustaría morir de viejecita y que mis cenizas fuesen arrojadas al Golfo de México, cerca de la costa de Veracruz" Pues ahí la tiene, convertida en un cadaver de jovencita mordisqueada por los peces en el Cantábrico. Ironías del destino.
- De un destino que usted provocó.
- Interprételo como quiera.
Madero se había dejado llevar por el carisma de esta mujer. En la primera parte del interrogatorio aún supuso que era una débil mujer ultrajada transformada en justiciera. Pero ahora volvía a verla como una individua sin entrañas. Renata Otolina se estaba recreando morbosamente en su hazaña.
Con una frialdad pasmosa y no exenta de ironías, abundó en los detalles de sus ejecuciones, pues estaba muy bien informada por los sicarios. El asesino de Rogelio Briales fue un "buen profesional que tuvo la "gentileza" de hacerle otro servicio por el mismo precio: machacar los huesos de Dámaso Sanfelices. Se iba a encargar también de Sebastian Arteta, pero el jefe gasolinero se le anticipó con su suicidio. Estaba aterrorizado desde la muerte de Joaquinillo y de Briales, y tras el terror cayó en una fuerte depresion. A la "tonta" la recomendó que comenzase a promocionarse y que una buena idea sería hacerse ver en el funeral del tendero. No contaba con que la iban a acompañar Karla Montellano y Soraya Montiel.
- Hay gente desesperada por chupar cámara, inspector.
- Y llegamos ya al asesinato de Nicolás Ventura. Aquí quiso usted ya poner su firma.
- Sí, sabía que un toxicómano tarde o temprano lo largaría, más bien temprano, en cuanto se viese otra vez sin dinero. Así que no me importó que me viese la cara. También fui yo la que deposité en el buzón de la comandancia el anónimo en el que anunciaba que ya había dejado de matar.
Jiménez reprimió una mirada a su teniente; recordó que este no se había esforzado en descubrir al "mensajero" del anónimo. Madero tragó saliva.
- La verdad es que no pensé que llegaría a recibir el homenaje de los ingleses en Manchester, estaba casi convencida de que me atraparían antes. Pero lo hicieron muy bien, tienen ustedes sentido del espectáculo.
"Los ingleses", pensó Jiménez.

Fue paseando hasta la plaza próxima a la dársena, en donde había dejado aparcado el coche. Necesitaba imperiosamente tomar el fresquete del Cantábrico, despejar un poco la cabeza, estirar las piernas... Su mente era un batiburrillo de imágenes: Renata, la mujer que admiraba y aborrecía a un tiempo; los cuerpos sin vida de los violadores de Valdurriales; la niña martirizada en un bosque de Lobodoiro; la amenaza permanente de Alfonso Paz; Encarnita... Celia!
Cuando fue a girar la llave de contacto del coche, sono el móvil: Celia!
- Cómo estás?
- Un poco cansado, pero se me pasará durmiendo ocho horas esta noche. Y tú?
- Deseando verte, te echó mucho de menos. Y Renata?
- Lo ha confesado todo, tal y como había anunciado.
Un conductor le preguntó por señas si iba a abandonar el aparcamiento.
- Tengo que mover el coche, perdona.
- Vale, te llamo dentro de un momento... para decirte lo de siempre: que te deseo!
Giró la llave de contacto y... una fortísima explosión reventó el coche y desparramó en docenas de metros a la redonda los trozos del cuerpo de quien había sido sólo un segundo antes el teniente de la Guardia Civil Maximino Madero. Por efecto de la onda explosiva, varios peatones volaron por los aires.
De uno de los portales próximos surgió un hombrecillo con una cámara fotográfica. "Casualmente" estaba allí, en el lugar de la noticia. Alfonso Paz fotografió sin ningún escrúpulo las partes del cuerpo de Madero que pudo localizar. Encontró su cabeza sobre el capó del coche cuyo conductor pretendió aparcar en el lugar que iba a dejar libre el policia. Este hombre quedó ciego por los critalillos de su parabrisas que se le incrustaron en los ojos.
Un estupendo reportaje para mayor gloria de un paparazzi infatigable!

( Mañana: Epílogo )

 

lunes, 19 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 90 )












- Por ejemplo: Nelson Caldera.
- Fue un buen aliado, sí, pero luego se fue de la lengua porque se encoñó de la putona seudoactriz.
- Lo sospechaba. Vayamos por partes. Por qué eligió llevar a cabo la matanza durante el festival de cine?
- Quise unir a un mismo tiempo dos grandes objetivos. La película "Las brujas de Salford" nos había salido redonda y mi interpretación era considerada lo mejor de todos mis trabajos anteriores, superando con creces lo que he hecho en teatro y television. Estaba cantado que me iban a dar la Anchoa de Oro, así como otros grandes premios internacionales. El cariño del público se volcaba en mi persona por encima del cariño dirigido a otras grandes estrellas, sólo hay que ver las encuestas. Era el momento ideal para matar dos pájaros de un tiro: cumplir mi venganza y denunciar ante el mundo a esos bichos de mala ralea que maltratan y matan a mujeres, niñas y niños. Tenía una oportunidad de oro, teniente, una grandísima oportunidad que para sí quisiera ninguna otra mujer en este mundo, ninguna otra mujer maltratada o violada. Yo, una estrella querida por el publico, había sido victima del salvajismo de cinco... hijos de puta!, y las autoridades de entonces no quisieron hacer justicia.
Sé que se alzarán voces de gente "bienpensante" en contra de mi, de esos que creen a ciegas en la Justicia, pero estoy convencida de que la mayoría del pueblo me apoya, y esto es mucho más importante - dirigió ahora la mirada al abogado Bermudez -  que ponerse al mismo nivel de esos corruptos que niegan sus corruptelas. Yo lo he hecho para que se sepa que he sido yo!
Se hizo un silencio total, no se oían ni las moscas. Madero fingió que tomaba notas y un pensamiento oportuno le vino a la cabeza: "Qué buena política habría sido!"
- Pero no hubiese sido muy fácil matarlos a todos sin que me descubriesen. Mi plan era que se supiese, pero una vez cumplida "toda" la venganza, no antes.
- No le angustia la idea de terminar sus días en la cárcel?
- He llegado muy alto en mi carrera, teniente, y he trabajado duro para conseguirlo. Me merezco un descanso, no?
Una sonrisa iluminó su rostro. Amargura e ironía iban parejas.
Comencemos por el primer asesinato: Joaquín Ruiz, "Joaquinillo". Sabía usted que era un infeliz al que le querían mucho en su pueblo?

( Continuará )

sábado, 17 de mayo de 2014

La zurbahistorieta del sábado.






Lavidastá mu achuchá

- La vida es complicadísima colega, todos los días nos pone a prueba.

Guardó un breve silencio mientras su interlocutor tomaba la palabra al otro lado del invisible hilo telefónico.
Continuó su perorata plañidera:

- Pues mira tú, esta mañana le he puesto 20 pavos de saldo al móvil y ya me he quedado canino otra vez. Menos mal que a algunos coleguillas les hago perdidas y me llaman. Un momento, tronco, que se me acerca un cliente.

Levantó la vista para mirar al "cliente" con ojos de pena, como buen entendedor de su oficio.

- Gracias, señor, Dios se lo pague.

Volvió a dirigirse al móvil.

- Nada, ya está, un eurillo, algo es algo. Joder, esta mañana sólo me han echado céntimos. Así no se puede vivir, tío!... Es que esto de la mendicidad la están matando las mafias esas que traen mendigos del Este de Europa. Recuerdo yo cuando en una mañana me hacía un montón de guita para no currar en una semana, tío!...  Jo, qué tiempos aquellos!

viernes, 16 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 89 )










Los cuatro años siguientes en la vida de Aranka Kosztka y su familia, no aportaron nada a la investigación sobre los asesinatos. Entre 1.975 y 1.979, el pequeño clan se movió por España y el sur de Francia como temporeros de la vendimia y de la recogida de diversas frutas. No se vieron mezclados en actos delictivos, a menos que estos no hubiesen llegado a conocimiento de las autoridades. Jamás volvieron por Valdurriales hasta el momento de su viaje a Venezuela.
- A mi padre se le dieron muy bien unos negocios de chatarra y logró ahorrar un dinerito. Junto con otra cantidad que le envió un primo suyo que había emigrado a Venezuela, se hizo con un billete de avión para viajar a Caracas. Mi primo le colocó en su empresa de venta de electrodomésticos y en pocos años pudimos trasladarnos allí el resto de la familia. Era una tierra de acogida, un lugar en el que no sentíamos la hostilidad de la gente como en España. Venezuela había recibido con los brazos abiertos a miles de refugiados de la guerra civil española y a los emigrantes de los años del hambre. Eran muy populares el "Centro Vasco", el "Centro Gallego", el "Centro Asturiano"... Existía también la pobreza, los "ranchitos" en los cerros que rodeaban Caracas, en contraste con las urbanizaciones lujosas, los rascacielos de Sabana Grande, las Torres de El Silencio... No era la Venezuela de ahora, por supuesto. Fíjese lo que son las cosas, hubiese preferido ser una estrella admirada por los venezolanos de aquella época, los mismos venezolanos que admiraban a mi admiradísimo Renny Otolina, el mejor comunicador social que ha existido en Sudamérica. Por eso, cuando decidí cambiarme de nombre, elegí su apellido, pese a la oposición de mis padres.
- Por qué lo hizo?
- Era otra forma de romper con un pasado que odiaba. De todas formas, ya era mayorcita y hacía vida independiente. Empecé ganándome mis primeros bolívares como damita en los culebrones de Televisa. Mis padres tuvieron que aceptar que estudiase arte dramático y que luego "me comportase como una puta" besando a los hombres en la tele. Aquella sociedad me asimilaba a mi, pero ellos seguían siendo gitanos. Terminaron aceptándolo, qué remedio!
- De qué año estamos hablando?
- En 1.985 ya tengo un cierto éxito como secundaria en el culebrón "Luz Divina y el malvado Luis Bertoldo"
- Y en 1.990 decide asesinar a Dámaso Sanfelices...
- Así es, decido ejecutar al monstruo que cometió una monstruosidad con una niña. Yo ya era una mujer y me sentía con fuerzas para vengar a la niña.
- Dejemos los matices filosóficos para que esto no se alargue más de la cuenta. Paga usted a su primer sicario para que se desplace a España a matar a Sanfelices, no es así?
- No, es más romántico todo. Me encuentro en Alicante rodando una coproducción hispano-venezolana-italiana... y no sé cuántos países más; una de esas de espías con muchas chicas en topless y muchos tiros y bombas, "Benidorm Connection" En este rodaje me acompaña un amigo mio de entonces al que logro convencer para que me ayude. 
- Cómo se llama?
- Inspector, no voy a revelar su nombre ni el de ninguna otra persona de las que me han ayudado.
- Siga.
- Con él planeo matar a Sanfelices y con él me desplazo hasta Lobodoiro aprovechando unos días de pausa en el rodaje. Tras seguir los pasos del que ustedes los españoles denominarían un "hijo de puta", aprovechamos el momento propicio para manipular los frenos de su coche. Mi amigo era un manitas para la mecánica. El resto ya lo sabe usted, el "hijo de puta" maniobró con mucha sangre fría y consiguió salvarse. ( Ver episodio 58: Madero se enteró por Celia Sanfelices, aunque luego amjplió la información consultando los archivos de la Guardia Civil )
- Y dos años más tarde vuelven a intentarlo...
- Sí, en esta ocasión prendimos fuego a su oficina. Fue toda una aventura entrar y salir sin ser vistos, pero lo conseguimos. Y el canalla volvió a tener una suerte increible, salto desde una altura de tres pisos y cayó sobre un montón de arena de unas obras. De todas formas me alegre un poco porque se rompió las piernas y eso me sirvió para enviarle varios anónimos con la intención de joderle más: "Me alegro de que te hayas roto las piernas, hijo de puta. Volveré a por ti. Soy la niña que violaste"
- Pero no pudo dar el siguiente paso porque murió.
- Efectivamente, tres años después. Ojalá esté en el Infierno.
- Sin embargo, aún le quedaban los otros cuatro. Por qué esperó tanto tiempo para asesinar a los de Valdurriales?
- Mi carrera fue el línea ascendente a partir de entonces. Me convertí en una mujer muy observada. No era fácil cometer cuatro asesinatos y yo quería cometer los cuatro, sin que me pillasen después de haber matado al primero o al segundo. Pero con los años fui madurando la idea. Necesitaba gente dura y discreta dispuesta a hacerlo por mi, aunque luego yo firmase la obra.
- Por ejemplo: Nelson Caldera.
- Fue un buen aliado, sí, pero luego se fue de la lengua porque se encoñó de la putona seudoactriz.

( Continuará )

jueves, 15 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 88 )











- Soy absolutamente culpable y deseo descargar mi conciencia. Adelante, inspector.
Sin apenas maquillaje y vestida con una camiseta azul zafiro  y un pantalón vaquero oscuro, sin ningún detalle de "estrella", ni tan siquiera las socorridas gafas oscuras, Renata Otolina seguía siendo una mujer impresionante.
Aquella mañana el inspector recibió un sms de su amante que decía: "No te muestres muy duro con ella, por favor, que en el fondo sigue siendo una niña" Eso era, una niña grande, una niña muy trastornada posiblemente. Quizá prevaleció su parte de niña herida durante tantos años para poder ser ayudada en su venganza por la fuerza y el odio de una mujer grande, una mujer con el corazón encallecido y la mente ofuscada.
Madero se sintió molesto por tener estos pensamientos que no le ayudaban en nada, pero pensó que lo mejor era no atosigarla. Aquella mujer quería contarlo todo, narrar su violación multiple y explicar o justificar su venganza. No era necesario apretarle las tuercas como al delincuente que niega su acción criminal.
Renata contó con pelos y señales lo sucedido aquella noche en el camino de la loma. Ocasionalmente, Madero le formulaba alguna pregunta capciosa para determinar si se inventaba algo. pero no la pilló en ningún renuncio. Efectivamente, Rogelio Briales era mucho más delgado de joven, y tartamudeaba ligeramente, un defecto que le fue corregido por un logopeda años más tarde. Joaquinillo babeaba mucho de joven. Nicolás Ventura se había dejado barba en aquel tiempo, lo atestiguaban varias fotografías que le mostró la familia. El inspector había investigado, desde que comenzaron a sucederse los asesinatos, las vidas de los hombres que iban cayendo, y sus descripciones coincidían perfectamente con las de los agresores de aquella niña, conservados tantísimos años en su memoria. Y su calidad de "vasallos" de Sanfelices era notoria, lo atestiguaron entre otros el alcalde Blas y su temperamental ex novia Macarena, los cuales habían decidido finalmente ponerse del lado de la ley, "por la cuenta que les tenía", y ambos coincidian en todos los detalles, ya que habían escuchado hace años la historia de labios del propio Rogelio Briales.
 Renata no había matado a ninguno de aquellos hombres "sin motivo", a pesar de la crudeza de esta reflexión. Jiménez, García y el cabo Modesto escucharon muy atentos todos los detalles de la primera parte del intrerrogatorio. El abogado Bermúdez se dio por vencido tras intentar un par de veces más que su defendida desistiese del morboso empeño de autoinmolarse. Pero Renata Otolina no había cometido esta masacre para que el pueblo no se enterase jamás del porqué. Era necesario explicarlo todo.
- No hubo ninguna denuncia por parte de sus padres.
- Sí la hubo, inspector, a pesar de que mis padres ya sabían que no iba a progresar. Era muy grande el racismo en aquel tiempo, téngalo por seguro. No había negros, pero estábamos los gitanos, y por culpa de algunos gitanos antisociales pagábamos todos los demás. El maldito Dámaso Sanfelices manejaba a su capricho a las "fuerzas vivas", como llamaban entonces al aparato franquista del poder en cada pueblo, y no es de extrañar que quemasen los folios de la denuncia a petición suya. Otra cosa: Nicolás Ventura era hijo de uno de los guardias civiles de entonces; no es difícil imaginar que quisiera tapar la salvajada. Un terrateniente y el hijo de un guardia... Sé que a usted le dolerá lo que digo si es un profesional honesto, pero historias de guardias civiles corruptos las hay a porrillo, y más en aquel tiempo, cuando la prensa estaba amordazada.
- Hombre, tanto como amordazada... Ya estábamos en 1.975.
- Inspector, no sea ingenuo. Mi familia y yo salimos en 1.979 rumbo a Venezuela, pero yo seguí informándome de todo lo que sucedía en España. Allí había prensa libre, no era la Venezuela de hoy en día, por supuesto.  En las intentonas golpistas hubo muchos guardias civiles, significándose especialmente Tejero e Inestrillas. Y sabe usted en qué año fue sentado en el banquillo de un juzgado civil por primera vez un guardia civil?; yo se lo diré: En Julio de 1.981 el teniente coronel Castillo Quero fue juzgado y condenado como principal culpable del "Caso Almería"
Madero se sintió aturdido, aquella mujer era capaz de convertir un interrogatorio en el que se la acusaba de cinco asesinatos en un alegato contra la Guardia Civil. Jiménez, García y Modesto se sentían más cautivados que si estuviesen asistiendo a una representación de "Cinco horas con Mario" a cargo de la genial Lola Herrera. El inspector trató de mostrarse mjás duro a partir de este momento.

( Continuará )

miércoles, 14 de mayo de 2014

Tavesura cibernética

Alguna "travesura" me han hecho los duendecillos de la informática, pues apacece el episodio 86 después del 87. En fin, los que lo estais siguiendo ya os habreis dado cuenta.
Gracias por estar ahí, buena gente!

lunes, 12 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 86 )











Del campamento gitano al bar La Ponderosa había unos trescientos metros de estrecho sendero con ascenso y descenso a una loma, un senderuco que serpenteaba por un eucaliptal salvando un riachuelo por un tronco de árbol tumbado que hacía las veces de puente. El bar La Ponderosa estaba a la salida de Lobodoiro, dejando atrás las deficientes "viviendas para productores" de los "XXV Años de Paz", en la carretera de Valdurriales ( Aún faltaban muchos años para que fuese una realidad la autopista )
A La Ponderosa, un bar guarro que debía su nombre al éxito de la serie televisiva Bonanza ( En el rancho La Ponderosa vivían los protagonistas ) apenas acudían clientes durante el día, pero por la noche se juntaban todos los golfos de Lobodoiro, pues era el último establecimiento que cerraba, y también se dejaban caer por allí los de la ronda nocturna de la guardia civil, haciendo la vista gorda en lo tocante a la hora del cierre, pues así disponían de un establecimiento en donde resguardarse un buen rato del frío nocturno y en donde enterarse de las últimas novedades del golferío. Y su dueño, el cojo Benjamin, era un glorioso mutilado de los "nacionales", el perfecto soplón. ( Benjamin Paz tenía un hijo pequeño, nacido de una noche loca con la "tortillera" Vicenta - aún no se usaba el término "lesbiana" - cuyo nombre era "Alfonsito" Paz, el cual al cabo de los años se convertiría en un conflictivo periodista local )

Sanfelices y cuatro de sus incondicionales lameculos, "los de Valdurriales", salieron de La Ponderosa con una melopea de campeonato, gritando burradas, tropezando entre ellos, jugando a tocarse el culo como si fuesen "maricones" y meando al lado mismo del bar. Todos a una, que "picha española no mea sola" Apenas se tenían en pie, pero el fresquete de la noche les iría despejando poco a poco.
- Dejamos el coche aquí - avisó el cacique - no sea que nos peguemos un hostión, vale, tíos?
El era el unico conductor y propietario de varios coches y camiones, pues sus serviles seguidores eran muy jóvenes y muy pobres.
- Nos vamos por el atajo de la loma.
- Lo que usted diga, jefe! - dijo con lengua de trapo y haciendo un esperpéntico remedo de saludo militar el jovenzuelo Rogelio Briales.
El bocinazo de un camion les disuadió de cruzar la carretera en ese preciso instante. Minutos después, los cuatro cuerpos ebrios avanzaban a duras penas, dando traspiés, malcantando "Santander, qué bella es!" en dirección a la loma.

Era una de esas noches estrelladas en las que da gusto observar el cielo y respirar las fragancias del bosque. La bóveda celeste ofrecía una fascinante panorámica de La Vía Lactea. Siglos atrás, muchos caminantes santiagueros discurrieron por este mismo camino en dirección al lejano "campo de las estrellas", Compostela.
Aranka Kosztka, obedeciendo un mandado de sus padres, cogió la garrafa de tres litros e inició el camino que la conducía desde el campamento hasta el bar La Ponderosa, para que se la llenasen de agua. Se sentía contenta porque a la mañana siguiente iban a levantar el campamento. Tenía muchas ganas de abandonar este maldito pueblo en donde la maldita gente habia maltratado a sus mayores. Aranka era muy inteligente y sensible, no soportaba los desprecios. "Por qué los niños de los pueblos no quieren hablar conmigo?... Qué les he hecho yo?"
Le acompañaron por el caminejo de la loma el cantar de los grillos y algunas estrellas fugaces. ( Eso sería ella en el futuro, una estrella fugaz dentro de la fugacidad de una vida humana )
Se detuvo en seco al oír unas veces que se acercaban en dirección a ella. Su primera idea fue internarse en el eucaliptal y pasar desapercibida, pero luego se arrepintió, sus padres le habían dicho que no se demorase mucho. Siguió su camino hasta toparse con los borrachos e intentó escurrirse entre sus cuerpos pendulantes, cosa difícil por la estrechez del sendero. Terminó chocando contra uno de los hombres.
- Vaya, vaya, lo que tenemos aquí!... De dónde sales tú, princesa? - preguntó la voz alcohólica de Dámaso Sanfelices.
- Déjeme, señor, voy a por agua a La Ponderosa.
- Es la niña de los gitanos! - exclamó Nicolás Ventura.
- Niña?... Um... yo no veo tan niña. - dijo el cacique sin soltarla y acariciándole los cabellos con la otra mano. La niña intentó zafarse, pero él la agarró con más fuerza. - No te muevas!... No te muevas, cagüen la hostia, que estoy hablando contigo!... Cuántos años tienes?
- Doce, señor. Suélteme, por favor!
- Doce?, ja, ja, ja!... Tú te crees que en este pueblo nos chupamos el dedo?... Tú por lo menos tienes dieciseis, putilla gitana!

Al Joaquinillo le dio la risa. Al pobre "tontito" siempre le utilizaba el cacique cuando se prometía una noche de borrachera feliz con muchas risas. Era el más joven de aquella banda de degenerados. Aranka intentó soltarse otra vez, pero la mano del opresor atenazaba su brazo. La gitanilla le dio un mordisco en la mano con la idea de que así la soltaría, saldría corriendo y no podrían atraparla porque los borrachos son muy torpes para correr. Pero la reacción del monstruo fue fulminante, la dio un fortísimo tortazo que la hizo caer al suelo atontada. Por unos instantes se le borró la vista y no oyó nada. Recuperó la consciencia justo cuando el cacique decía: "Venga, Joaquinillo, enseñalé a la putilla gitana esa polla tuya tan larga. Seguro que no ha visto nada parecido porque los gitanos son unos pichacorta, ja, ja, ja!... El bondadoso Joaquinillo tuvo un detalle de humanidad en medio de su embriaguez:
- No es muy joven, Don Dámaso?
El hecho de que cuestionase su liderazgo uno de aquellos desarrapados que comían y bebían gracias a él, le sacó de sus casillas.
- Cagüen Dios, Joaquinillo, quiero que te la folles!... Venga, fóllatela ya!... O eres un maricón de mierda?!
- Yo me la follo, Don Dámaso! - intervino Nicolás Ventura, el más salido de todos, mientras se acercaba a la niña y le metía la mano najo las faldas.
- Por turnos, Nico, por turnos!, nos la vamos a follar todos. Pero primero que sea el Joaquinillo para que nos "abra el camino" con su super picha, ja, ja, ja!
El "tontito" era famoso por su bien dimensionado pene. La niña Aranka estaba aterrorizada, pero no hubo piedad para ella.

Sebastián Arteta fue el último de los cinco bárbaros que la penetraron. Conforme arremetía con su pene, la víctima abrió los ojos y le miró con un destello de rabia.
- Sois muy malos, lo pagareis.
Aquellas palabras y aquella mirada acompañarían al futuro gasolinero durante toda su vida. Una mujer hecha a sí misma, Renata Otolina, supo del trauma que embargaba a Sebastián y decidió aprovecharlo durante años enviándole mensajes atormentadores, hasta el punto de que no necesitó de la mano de un sicario para despacharle.

( Continuará )