domingo, 31 de agosto de 2014

Pido poquito, muy poquito, a cambio de lo que doy.

Doy entretenimiento, lectura amena, varias tramas policiacas en un novelón de mi detective el inspector Madero, todo ello servido diariamente en pequeñas dosis, un mini-episodio al día, algo que no quita mucho tiempo de sus quehaceres a los navegantes internáuticos, a usted que me está leyendo ahora mismo.
Pido que me animen un poquito, aunque sea una frase corta, una palabra, un mínimo estímulo, el combustible necesario para poder seguir funcionando. Comprendan ustedes que los creadores necesitamos motivaciones, aparte de nuestro impulso natural de crear.
Me espero quince días a que doce lectores dejen aquí su impronta. Si lo hacen antes, antes continúo el novelón. Si no lo hacen, lo siento mucho, The End. Sé que están ustedes aquí porque las estadísticas me lo chivan.
A mis únicas lectoras identificadas, Leona Catalana desde Blogger y Enriqueta Jiménez Herrera desde Facebook, en caso del posible desastre, les resumiré el final del culebrón en un correo privado.
Y seguiré escribiendo relatos cortos cada vez que me apetezca, y ustedes siguen estando invitados, por supuesto, no me puedo negar, je, je!
Señoras  y señores, triste es escribir sin estímulos, pero más triste es seguir haciendo el gilipollas.

domingo, 24 de agosto de 2014

Zurbahistorieta para el Concurso de relatos veraniegos de El Periódico del Prat.







( Isla de Barbados en la actualidad )

Eran otros tiempos, aquello era otra cosa.

Era un verano más, un hermoso verano en una tierra en donde siempre era verano. Qué pena que los mosquitos y los huracanes soliesen deslucirlo, unos todos los días y los otros de vez en cuando.
Elizabeth y Diana se dirigieron a la playa sin ninguna prisa, con todo el tiempo del mundo para admirar la Naturaleza y la excusa tonta de buscar caracolas.
- Qué será del pobre Akin?
- Vete tú a saber. - Repuso Elizabeth.
- Me da pena cada vez que pienso en ello. A ti no te da pena?
- Ha cometido una equivocación. La familia Dunmore le trataba muy bien, con ninguna otra familia hubiese estado mejor.
Nada más pisar la arena de la playa, Diana se llevó una gran sorpresa porque Elizabeth empezó a desnudarse.
- Qué estás hacienda, chica?!
- Voy a bañarme.
Siguió escandalizada, pero no quiso decir más. Aunque eran amigas porque se habían criado juntas, Diana nunca olvidaba que Elizabeth era su ama.
La "intrépida" Elizabeth se adentró en las aguas claras de aquella playita cercada por arrecifes de coral y custodiada por altas palmeras. Nadó durante un rato y luego se sumergió. Aguantó la respiración para observar el mundo submarino. Una formación de peces de muchos colores se detuvo dos segundos a mirarla, e inmediatamente reemprendieron su viaje como autómatas. Una tortuga del tamaño de un pellejo de vino pasó nadando parsimoniosamente muy cerca de ella.
Emergió y se dirigió a la playa en donde la esperaba la servicial Diana. Se quedó un rato desnuda sobre la arena para que el sol hiciese el trabajo de secarla, pero enseguida buscaron ambas la protección de una frondosa palmera.
- Bañarse en las aguas de la playa es un gran placer, Diana, deberías probar.
- Me da vergüenza, je, je!
- Aquí no nos ve nadie. Sabes?, algún día la gente descubrirá lo placentero que es un baño de mar, y las playas se llenarán de hombres y mujeres.
- Pero qué locura es esa, Elizabeth, ja, ja, ja!
No podia entenderlo porque eran otros tiempos, aquello era otra cosa. Aquello era Barbados, una gran isla de Las Antillas, y estaban a la mitad del siglo XVII.

El negro Akin había observado muy excitado a Elizabeth mientras esta se bañaba desnuda. Era la primera vez que veía a una mujer blanca completamente desnuda, y se cuidó mucho de que ella no le viese a él, la observó desde detrás de una roca casi cubierta por las aguas. El también se había bañado, igual que lo hacía en los lagos de su Nigeria natal, allá en la remota y añorada Africa, antes de que le raptasen los negreros.

Esa noche la mulata Diana no pudo evitar una sonrisa mientras se dormía, al recordar las palabras de Elizabeth: "Algún día la gente descubrirá lo placentero que es un baño de mar y las playas se llenarán de hombres y mujeres"; "Decididamente, Elizabeth está cada día más loca", pensó, "si todos los hombres y mujeres fuesen a la playa, quién se iba a ocupar de vigilar a los negros para que cumplan con su trabajo de cortar la caña de azúcar?"
En esos mismos momentos y a menos de una milla de distancia, el capitán de la hacienda Dunmore y sus hombres capturaban al negro Akin. Le había delatado el pequeño fuego que hizo para asar un pescado. A la mañana siguiente fue sometido al castigo que les estaba reservado a los que se fugaban: 100 latigazos. Naturalmente, no los resistió, murió antes de que el verdugo llegase a tan terrible cifra, y de inmediato fue arrojado a una fosa.
Akin se fue al mundo de los dioses, en donde se reuniría con sus padres y hermanos, los cuales no pudieron aguantar la horrible travesía del océano en el barco negrero holandés, siendo arrojados sus cadáveres por la borda.
Eran otros tiempos, aquello era otra cosa.

jueves, 21 de agosto de 2014

Interrupción

Aviso a navegantes blogueriles.

Interrumpo la publicación del culebrón durante quince días aproximadamente para descanso de mis fieles lectores.

Como decía antiguamente TVE: "Rogamos disculpen esta interrupción y permanezcan atentos a la pantalla"

Gracias !!!

miércoles, 20 de agosto de 2014

Tres casos del inspector Madero ( 52 )










La coartada perfecta

- Puede demostrar que no estuvo en Lobodoiro ( Cantabria ) en la noche del lunes 11 de Noviembre?
- Yo no puedo recordar ahora que hice esa noche porqué... joder, cómo iba a suponer yo que algún día me iban a acusar de asesinato, coño!
Hubiese sido muy mosqueante decir que tenía la coartada perfecta, pues era sumamente necesario que todo transcurriese paso a paso. "Vale, pues que el puto polizonte se crea de momento que está triunfando. De ilusión también se vive, je, je!"
Madero le hizo aparcar frente a una comisaría y explicó el caso al comisario. Era preciso que le retuviesen el tiempo necesario para que él realizase unas comprobaciones. De tales comprobaciones dependía que aquel hombre fuese acusado del asesinato del amante de su esposa.
- Por qué cojones me detiene?
- Por torturar toros.
- Es usted gilipollas o qué?!
- Queda detenido por insultar a la autoridad. Tiene derecho a un abogado...
El primer paso del inspector fue ponerse en contacto con la empresa de taxis para la que trabajaba Arroyo, y la suerte se le puso de cara, el día del crimen había llevado a un cliente a Cantabria. Madero consiguió al momento la orden de detención de Cecilio Arroyo como presunto autor de la muerte de José Luis Campillo. En la hoja de ruta del taxi constaba que había llevado a un cliente a Ampuero, localidad cántabra famosa por sus encierros de toros. 
Pero Cecilio Arroyo contraatacó a través de su abogado de oficio, que para ser de oficio se mostró muy entusiasmado en la defensa de su cliente, y es que enseguida se percató de que este tenía todas las de ganar: Arroyo, efectivamente, se trasladó a Cantabria, cobró la carrera y dejó allí a su pasajero, pero había salido tempranísimo de Madrid, cuando aún era noche cerrada, e inició el viaje de regreso en cuanto se bajó su cliente del taxi, de tal forma que estuvo en Madrid en pleno atardecer.
A las seis de la tarde estaba celebrando en el parque infantil "Garbancito" el cumpleaños de Carolina, la novia pequeña de su hermana María, y simultáneamente el santo de Martín, un sobrino suyo bebé, pues el 11 de Noviembre es San Martín, el santo del famoso "veranillo de San Martín", rodeado de unos cincuenta niños y adultos, además de los payasos, el mago y los camareros, los cuales podían atestiguar perfectamente que él estuvo allí aquella tarde. Podían atestiguarlo de palabra y con fotos y videos.

A las 9,30 de la noche, a su salida del hiper Ahorro Mogollón, cuando atravesaba el parque mal iluminado, camino de su casa, fue asesinado vilmente José Luis Campillo Arenal. Imposible que hubiese estado allí el taxista torero.
Para Don Maximino Madero Larramendi, probo benemérito y sagaz detective, aquello fue un jarro de agua fría, una maldita jugarreta del destino.
"Pero a mi nadie me quita de la cabeza que este hijo de puta es el asesino"

( Continuará )

martes, 19 de agosto de 2014

Tres casos del inspector Madero ( 51 )










Un paseo en taxi


Cecilio Arroyo estaba de suerte esta mañana. Tras llevar a un cliente hasta el hospital de La Paz  ( en donde dejó de respirar el dictador Franco ) recogió a un matrimonio de ingleses en la Plaza de Emilio Castelar y los llevó hasta la estación de Atocha. Y ahora, en la plaza de Tirso de Molina, se subió al taxi un tipo grandote. Todos buenos clientes, ninguno con mal aspecto, ninguno conflictivo. Este último también le daba la impresión de que no iba a incordiarle. Eso pensaba él.
- A dónde vamos?
- Usted arranque. Digamos que quiero dar un paseo mientras charlamos.
- Oiga...
Iba a protestar cuando vio la placa por el retrovisor central. Le bastaron unos décimas de segundo para poner sus neuronas a mil por hora. "Llegó el momento temido, ahora es cuando tengo que poner a prueba mi sangre fría. La coartada es perfecta y el único delator posible está fuera de circulación"
Le acompañaban en el salpicadero la foto de un niño con síndrome de Down ( Cecilio hijo ) y de una mujer que no era Charito Coscojuela. "Será la torera?" En lo alto, frente al parabrisas, se mecía la figurita de un torito bravo con dos banderillas rojigualdas clavadas.
El taxi fue dejando atrás Tirso de Molina.

El doctor en medicina general Sandalio Torremayor Gabicagogueascoa había ejercido en varios pueblos de Cantabria antes de jubilarse. Pudo sobreponerse al fallecimiento de su mujer, pero la muerte súbita de su hija en un desgraciado accidente de coche le dejó muy tocado. A pesar de todo no rehuyó el contacto con Joselín, al que había conocido antes de que ocurriesen las dos desgracias, pues Don Sandalio se entendió con chicos toda su vida, sin que su mujer y su hija sospechasen nada. Para él esto no era una traición a su esposa, sino satisfacer un deseo sexual que no estaba bien visto en ciertos ambientes profesionales y en ciertas familias de "arraigada tradición católica" Osea, estaba abocado a permanecer siempre "en el armario" Pero, al faltarle sus seres queridos, se operó un cambio sustancial en su sistema afectivo, algo de lo que él mismo se extrañó e incluso se horrorizó. Era la primera vez que le ocurría con un chico. Y esa fue su perdición... y la perdición de Joselín.

- Parece muy guapa la chica de la foto, eh?... Es la torera?
- Es mi pareja, María. Sí, es novillera, y a usted qué le importa?
- No se enfade y conduzca atento al tráfico. Le tengo en mis manos, amigo. A ver cómo me convence de que no tengo que acusarle del asesinato de José Luis Campillo Arenales.
- No sé de qué me habla.
- Lo sabe muy bien y no sabe fingir. Un inocente se hubiese mostrado muy sorprendido al escuchar lo que acabo de decirle.
- Estoy muy sorprendido, sí que lo estoy, aunque no se me note en la cara. No me cabe en la cabeza que alguien me acuse de un asesinato.
- Usted amenazó con matar al amante de su mujer.
- Vaya, así que han matado a aquel capullo?!... Y me lo achacan a mi?... Ja, qué risa!
- Va a negarme que amenazó con matarle?
- No, eso no se lo niego.
"Este jodido muestra una seguridad que no es normal. O no es el asesino o sabe que no ha dejado ninguna pista y eso le da el aplomo suficiente para cachondearse de mi"
Tras rodar por la Calle Magdalena, Plazuela de Antón Martín y Calle de Atocha, giró en la glorieta de Carlos V para enfilar el Paseo del Prado en dirección a Neptuno y Cibeles.
- Puede demostrar que no estuvo en Lobodoiro ( Cantabria ) en la noche del lunes 11 de Noviembre?

( Continuará )

lunes, 18 de agosto de 2014

Tres casos del inspector Madero ( 50 )






Dos casos peor que uno

Madero advirtió a Charito Coscojuela que estuviese siempre localizable.
- Siempre estoy localizable en la productora, practicando mi deficiente inglés, je, je!
- Progresará, no se preocupe.
Al mismo tiempo la tranquilizó respecto a una posible venganza de su ex marido contra ella.
- No debe preocuparse por eso, si todo fluye como es debido, Cecilio pasará muchos años en la cárcel.
Pero no iba a fluir como es debido, al menos de momento.
Se despidió de ella en la puerta de la productora. Un tibio sol y el arco iris en el techo azul de la Plaza de España, servían de epílogo a la tormenta.
Varios mocetones con aspecto de "hombres duros" llegaban en ese momento para someterse al casting de "Dos mercenarios y una stripper de Valladolid" Las series de producción nacional empezaban a triunfar en España. Muy atrás quedaron ya los tiempos de Curro Jiménez, Verano Azul o Un señor de negro, cuando, a pesar de todo, las producciones más visionadas eran made in USA.

Jiménez llamó para ponerle al corriente sobre el caso de Joselín.
- Ya sé que ha hablado con García esta mañana, mi teniente, pero acabamos de recibir el informe del forense.
- Y bien?
- Nada indica que no se trate de un suicidio. Incluso, a pesar de la relación homosexual que mantuvo con Joselín, confirmada por varios gais que les conocían, yo me atrevería a desligarle del caso Joselín.
- Tiene que tener alguna teoría de mucho peso, Jiménez, para llegar a esa afirmación tan contundente.
- Verá usted, mi teniente, a Don Sandalio Torremayor se le había muerto su esposa no hace mucho. El desenlace se debió a un fatídico cáncer, y una semana antes del asesinato de Joselín murió su única hija en un accidente de tráfico. Dicen que estaba muy desolada desde entonces.
- Obviamente hablamos de un hombre bisexual.
- Exacto, mi teniente.
- Hay algo que no encaja. Con la hija fallecida sólo una semana antes, Joselín se permitió echarle una bronca de campeonato y amenazarle incluso con asesinarle...
- Sí, eso es duro de creer, mi teniente, o de interpretar.
- Pues aún no podemos descartar nada. Remuevan Roma con Santiago, Jiménez, vuelvan a interrogar a los testigos, muévanse... algo se nos escapa en este caso.
- Y usted cómo lo lleva, mi teniente?
- Creo que tengo ya en mis manos al asesino de José Luis, puede ser cuestión de horas.
- Enhorabuena, mi teniente!
- No cantemos victoria, Jiménez, todo a su debido tiempo.

Las declaraciones de Coscojuela indicaban que Cecilio Arroyo era el asesino de José Luis Calvillo, pero no disponía de pruebas para detenerle. Estuvo tentado de solicitar de la Comandancia de la Guardia Civil de Valdemoro un guardia para que le acompañase en su encuentro con el sospechoso, no fuera que este tuviese una reacción negativa, pero al final descartó la idea, se valdría por si mismo.
Tras las pesquisas convenientes, se enteró de que el taxista torero cecilio Arroyo frecuentaba la parada de taxis de Tirso de Molina, y allí se dirigió en el metro de línea 1.

( Continuará )



sábado, 16 de agosto de 2014

Zurbahistorieta del sábado sabadete









En los extremos del mundo

( Para el Concurso de relatos veraniegos de El Periódico del Prat )


Oriol Puchades, una bestia hercúlea tatuada con más de una docena de símbolos independentistas, se paseaba por la arena de la playa luciendo un bermudas de la "estelada" y una camiseta serigrafiada con dos rotundos "Puta Espanya, collons!", uno en el pecho y otro en la espalda. Le acompañaban, sujetos por una gruesa cadena, dos pitbulls entrenados para matar.

Don Jesús María Abad del Monasterio, antiguo militante de Fuerza Nueva y ex guerrillero de Cristo Rey, además de prestigioso ex empresario jubilado, observaba por la mirilla telescópica de su rifle, desde el ático de su casa, en un edificio alto situado junto a la playa, al maldito rojo de mierda que se atrevía a insultar a la sagrada patria.
Don Jesús María, a pesar de sus ochenta años recién cumplidos, conservaba un buen pulso y estaba dispuesto a disparar contra el repugnante separatista.

Sonó "Els Segadors" y Oriol pulsó la pestañita de respuesta de su móvil.
- Hola, Jordi!... Pues nada, dando un paeíto por la playa para ver si algún puto fascista español me mira mal y me doy el gustazo de reventarle la cabeza a hostias, o le suelto a mis "escoltas" para que lo destrocen a dentelladas, ja, ja, ja!
( Lo dijo en catalán, por supuesto. Espero haber sido fiel en la traducción )

Don Jesús María se congratuló por la ocasión que le brindaba el destino. El rojo se había detenido para responder al teléfono. Lo tenía en su punto de mira. "Dios mio, es un blanco perfecto!"
Oprimió el gatillo y...
Una fuerte sacudida del corazón hizo retorcerse del dolor al viejo patriota. Don Jesús María cayó al suelo de la habitación con el corazón ya inservible y los ojos espantados.
Había salvado su vida Oriol Puchades?... Ahora lo veremos.

Familiares, viejas amistades, algunos correligionarios ( otoñales guerrilleros de Cristo Rey y apergaminados falangistas ) acudieron a las exequias fúnebres por el alma del venerable difunto.
Don Borja Antonio, hijo del extinto, le comentó a su cuñado Luis Angel:
- Papá ya había perdido la cabeza, pobrecillo! En los últimos tiempos se creía que era un francotirador en el Madrid republicano. Fíjate, Luis Angel, al energúmeno ese que se pasea con dos perros, ya le había matado veinte veces.
- Jesús, Jesús, no somos nadie!
El féretro estaba cubierto por la bandera española del franquismo, la del aguila negra del Imperio, y sobre la enseña de aquella patria conocida por "una, grande y libre", alguien había puesto un pequeño rifle de mirilla telescópica. Era el homenaje de su nieto pequeño, Alvarito, el cual admiraba profundamente a su abuelo porque todos los días, al regresar del colegio, se lo encontraba matando rojos desde la ventana que da a la playa.
Quién le iba a decir a aquel glorioso nacionalista español que en sus últimas horas en este mundo iba a tener sobre su ataud un juguetito llamado "Rifle automático de vision telescópica de la Capitana Indestructible"