viernes, 8 de mayo de 2015

El enigma de Enrique




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Enrique era un chico gai de 17 años. Era el único gai del pueblo, el único que lo reconocía, pues nadie dudaba de que varios hombres mayores eran "gais en el armario" A Enrique le apreciaba todo el mundo porque era muy buen chaval, pero eso no impidió que le hiciesen muchas bromas cuando ocurrió lo que ocurrió, y lo que ocurrió fue que apareció una pintada en la pared blanca de una casa deshabitada, a la salida del pueblo, en la que ponía: "TE QUIERO, ENRIQUE"
"Quién es ese que te quiere?", le preguntaban todos los del pueblo, y, claro, todos con cachondeíto. Y Enrique estaba aturdido porque jamás se había relacionado con chico alguno, y jamás notó que alguien le mirase de una forma especial. Un amante secreto?... Un tímido?...

Efectivamente, era un tímido, pero ese tímido no estaba enamorado de Enrique. Juanito amaba a otra persona y no sabía cómo decírselo porque era timidísimo. Y entonces se le ocurrió una forma de romper el hielo, se lo diría con una pintada grandota. Juanito amaba en secreto a Enriqueta. Por la noche se acercó a la casa deshabitada y empezó a trazar las letras gigantes, y siguió muy ilusionado con su graffiti, y cuando solo le faltaba la sílaba "ta" oyó el motor y vio las luces de los faros de la patrulla de la Guardia Civil nocturna, y salió a escape para que no le sorprendiesen, de tal forma que su mensaje quedó incompleto, en lugar de "Te quiero, Enriqueta" quedó "Te quiero, Enrique"

Juanito jamás llegó a declararle su amor a Enriqueta porque esta se enamoró de otro chico del pueblo, y Enrique sigue sin saber, cinco años después, quién fue el hombre que le declaró su amor. Qué lejísimos está de imaginar que nadie le declaró su amor!, pero el enigma le acompañará toda su vida.

jueves, 7 de mayo de 2015

La inocencia de Carlitos.



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Carlitos estaba confuso, con solo tres añitos no entendía lo que pasaba. Por qué todas aquellas señoras, tan mayores como su abuela, estaban llorando?... Por qué lloraba su mamá?...
"Bueno, es igual, pues que lloren!"
Carlitos jugaba a correr por la casa con su perrito "Pichinglis"
"Anda, y no me riñen por alborotar, qué raro!"...  "Oh, pero porqué están tan serios los primos y los tíos?!...
Y siguió jugando a que corría por la casa y no le pillaba su perrito "Pichinglis" Y ambos, el perrito y él, pasaban por entre las piernas de los mayores sin que estos se molestasen.
"Oh, bendita inocencia, que no se entera de nada la criatura!", oyó que decía su tía Felisín, la que tenía una verruga gorda en la nariz.
"Por qué papá tiene que estar dentro de un cajón grande para ir al Cielo?"... "Y esas velas tan gordas?..."

miércoles, 6 de mayo de 2015

Dos pequeñas zurbahistorietas para pensar un poco.


Pantalón largo

Fue su primer pantalón largo. Ya tenía edad para ello, había cumplido hacía poco los trece años.
- Ya eres mayor para vestir como un hombre, Jacinto. - le dijo su padre sin molestarse en sonreír. Los padres de aquel tiempo eran muy serios.
Esos días también le dejó beber vino durante la comida y acostarse más tarde, cosas de mayores.
Otro día le sorprendió con un juguete que no era un juguete, pues Jacinto ya era mayor para juguetes: una escopeta de caza, la vieja escopeta del difunto abuelo que estaba guardada en el granero. El contaba con un fusil Mauser modelo 1.893, de los que acababa de repartir la CNT.  Luego le dijo:
- Los fascistas se han sublevado, hijo mio. Cualquier día de estos tendremos que luchar contra ellos.
Ese día llegó muy pronto. Los moros y los legionarios del ejercito rebelde hicieron acto de presencia en Sevilla. El pueblo resistió lo que pudo, pero pudo poco. Jacinto y su padre fueron de los primeros en caer. Jacinto murió como un hombre, con pantalón largo.



Corbata

La entrevista de trabajo era al día siguiente y solo le faltaba un pequeño aunque engorroso detalle: acertar con el nudo de la corbata. Nadie podia ayudarle, su familia estaba fuera y a sus vecinos apenas los conocía. En la oficina de empleo le habían exigido que fuera con corbata, era lo correcto.
Buscó la ayuda de Google. Ante sus ojos desfilaron varios hombres que explicaban cómo hacer el nudo de una manera "facilísima" Pero, cada vez que creía que ya lo tenía, le salía un churro. Una hora y media después logró hacerle el nudo a su corbata.
"Uf, por fin!..." Entonces reflexionó con optimismo, aunque se trató de una absurda reflexión: "Sólo por la paliza que me he dado, merezco que me den el trabajo"
Pues no se lo dieron.

martes, 5 de mayo de 2015

La gran proeza de Martín Aromayo





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Era el "farolillo rojo" de la Vuelta Ciclista a Valgaramanga, el ultimo en la clasificación general, pero no estaba dispuesto a pasar vergüenza en su pueblo.
Los habitantes de Urdiello eran conscientes de que Martín Aromayo, su paisano, no era precisamente una figura del ciclismo, y estaban enterados por la prensa, la radio y la tele de que el pobre Martín era el ultimo del peloton. No obstante le querían por ser hijo de su pueblo y paisano de todos ellos, que, a falta de personajes ilustres en Urdiello, Martín se había convertido en un símbolo, y además era muy buena persona. Por eso, aquel día, el día que la Vuelta pasaba por Urdiello, decidieron homenajearle con una pancarta, una enorme pancarta que hacía de arco del triunfo en la carretera, y en la que ponía: "ANIMO, MARTíN, CAMPEóN"
Pero Martín había decidido realizar una proeza para ganarse la admiración de su pueblo del alma y hacer que Urdiello alcanzase fama mundial. No quería pasar vergüenza en su pueblo, pero tampoco quería que sus amigos se avergozasen de él. Esa admiración benevolente que le profesaban no le colmaba en absoluto.
Y Martín inició una fuga en solitario a los 20 kilómetros de la salida. Naturalmente, se lo permitieron. Todos los ciclistas sabían que lo que Martín se proponía era una enorme estupidez, sería cazado mucho antes de llegar a Urdiello, pues ese tipo de "heroicidades" solo pueden prosperar en ciclistas de una gran talla. ( El legendario Bahamontes pudo permitírselo en varias ocasiones )
Urdiello estaba a solo diez kilómetros del final de la etapa; el pelotón, o un grupo de escapados, le pillarían mucho antes, en un momento en que Martín estuviese ya agotado y ellos aún frescos.
El director de su equipo se le acercó con el coche para decirle que estaba hacienda el tonto, pero Martín hizo oídos sordos y continuó pedaleando como un poseso. Ciento cuarenta kilómetros le separaban de Urdiello, lograrlo era un imposible en opinion de cualquier aficionado al ciclismo o de cualquier persona con sentido común. Solo una ventaja le acompañaba al aprendiz de héroe: se conocía aquella carretera mejor que cualquiera de sus compañeros, pues en ella se había formado como ciclista desde los catorce años. Sin embargo, su gran desventaja era ser muy flojito, el más flojito de todos los "routiers"
Los presagios se confirmaron, cuando solo faltaban diez kilómetros para llegar a Urdiello, un equipo de quince escapados rodaba ya a solo medio kilómetro de Martín. La captura era inminente. Martín miro varias veces hacia atrás, muy angustiado. Los veía mucho más próximos cada vez que giraba la cabeza. Se sentía ya muy agotado, y lo peor es que empezaba a comerse el coco con el ridículo que iba a hacer ante sus paisanos. Coronó un altozano que conocía muy bien, la última cuesta antes de avistar Urdiello. Desde allí arriba vio el campanario de la iglesia de su pueblo y los tejados rojos de las casas. Su pueblo, Urdiello!... A partir de aquí, ya era todo cuesta abajo. Intentó un último esfuerzo... sobrehumano! "Cagúen la puta!... muero en el intento si es preciso!... Aunque me rompa el corazón, hostias!" 
No quiso mirar atrás, pero oía el siseo de las ruedas de sus rivales deslizándose en el asfalto, escuchaba algunas voces aisladas, le estaban chupando rueda; en menos de medio minuto, quizá, le adelantarían como cohetes. Oía sobre su cabeza el potente rotor del helicóptero de la televisión. La última curva!... Ante él la recta que le llevaba a la gloria o a la humillación, un kilómetro escaso antes de llegar a la pancarta de "META VOLANTE" y a la otra con la que le querían sorprender sus vecinos.
"No me alcanzan!, no me alcanzan!, no me alcanzan!..." Pero le estaban alcanzando. Iba directo a... a la barrera de la vía del tren!... "Dios!" Por el paso a nivel con barreras de Urdiello iba a pasar en breves segundos un tren. Los urdiellones le hacían señas para que se detuviese, pero él seguía embalado. Sus perseguidores aflojaron la marcha. Era imposible saltarse la barrera, pues el tren ya estaba encima. "Hoy muero o triunfo!", pensó Martín.
De cientos de gargantas de los urdiellones surgieron gritos de espanto cuando su ídolo local cruzó la vía por delante del morro de la locomotora. "Que lo mata!, que lo mata!"... "Oh, Dios mio, lo ha matado!" Mucha gente apartó la vista y hubo incluso algunos desmayos.
Pero ese no era el día que la vieja de la guadaña había reservado para Martín Aromayo. Como decían en Urdiello: "se salvó por la picha de un mosquito" Esta vez, al mirar hacia atrás, solo vio el lento avance de un convoy ferroviario compuesto por veinte vagones de contenedores. Cubrió los 500 metros que le faltaban hasta la meta volante pletórico de alegría, casi llorando de la emoción, bombardeado por los gritos de sus paisanos... En la pantalla gigante, junto a la meta volante, se había visto su arriesgadísima maniobra para zafarse de los perseguidores. "Un loco!, un loco!... eres un loco maravilloso!, te queremos, Martín!", le gritó un admirador presa de la emoción . "Martín, hijo mio, Martín!", tan solo esto consiguió decir su madre, la cual, si hubiese estado en el paso a nivel no le hubiese permitido la locura. 
Pasó bajo las pancartas de "META VOLANTE" y "ANIMO, MARTÍN, CAMPEÓN!" Le lanzaron flores, confetis, besos, piropos... Ni un ganador del Tour de Francia había sido jamás tan espontáneamente homenajeado por el público.
Y continuó la carrera. Martín intentó ganar también la etapa, pero a tanto ya no pudo llegar, su corazón ni sus fuerzas se habían quedado en Urdiello. Sus perseguidores le adelantaron enseguida, y siete minutos después lo hizo el resto del pelotón. 
Martín volvió a ser el farolillo rojo, pero su gran sueño se había realizado, y gracias a este sueño cumplido, la afición al ciclismo creció entre los niños de Urdiello. Hoy en día existe una importante peña ciclista, la "Peña Martín Aromayo", y son varios los jovencitos que empiezan a destacar en este maravilloso deporte, algunos incluso llevan camino de convertirse en figuras. Serán mejores ciclistas que Martín Aromayo, eso sin duda; pero para ellos, y para todo el pueblo, el mejor de los mejores siempre será "el gran Martín", y no precisamente por su temeridad ante el tren, sino porque aquel día quiso dar lo mejor de sí mismo para el orgullo de su pueblo.

domingo, 3 de mayo de 2015

Un abuelito muy especial









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- Mami, el abuelito se sube por las paredes, ven, corre, ven!
- Ay, por Dios, eres una exagerada Felicitas!... Vamos a ver lo que pasa.
Y madre e hija se acercaron al comedor.
- Madre mia de mi vida, pues es verdad!
El abuelito ya andaba por el techo.
- Padre, baje inmediatamente!, estas cosas no debe hacerlas un hombre de su edad!
- Ji,ji,ji,ji,ji!... - limitose a reir el viejales.
- Y ese traje de Spiderman, padre?
- En el bazar de los chinitos, una oferta, pero es verdad que te da el poder de trepar por las paredes, lo ves?
- Dios mio, verlo para creerlo!
- Pero el efecto dura solamente cinco minutos, desde que te pones el traje hasta que... oh, no, no, no!!
Y el abuelito fue a estrellarse contra el suelo del comedor, ante el asombro de su hija y su nieta.
Los doctores del Samur alucinaban. Nunca hasta ahora vieron a un anciano disfrazado de Spiderman, y les era imposible creer que gracias a aquel disfraz hubiese andado por el techo.

sábado, 2 de mayo de 2015

Un invento del maligno





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- Yo no quiero un cacharro de esos en mi casa!
En lugar de una frase fue un berrido prolongado.
- Vale, no te enfades, Lucas, podemos pasar sin el cacharro. - dijo su paciente esposa, aunque a ella le hubiese gustado tenerlo.
- Quiero que lo comprendas, Marcela, - se expresaba ahora sin berrear, en tono conciliador. - nuestros padres y nuestros abuelos no lo necesitaron, pues nosotros tampoco;  cuando queramos hablar con alguien, lo buscamos y hablamos a la cara, entendido? Asi ha sido siempre.
- De acuerdo, Lucas.
"Una buena esposa ha de ser sumisa con su esposo" - esta consigna estaba muy presente en el ideario de Marcela.
Concluyendo: Aquel aberrante invento llamado "teléfono" no fue instalado en casa de Lucas y Marcela.
Siempre ha habido gente - y ahora también la hay - reacia al progreso.

viernes, 1 de mayo de 2015

No se lo esperaba











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Salió del metro por la boca de la estación "Prosperidad" Atravesó una calle y cruzó un parque buscando la dirección del ciber. No tardó en dar con él. Era un ciber cutre de barrio, asentado en donde antes hubo un almacén de bebidas y luego una sala de billares y futbolines. "Ciber Café Hollywood"
"Justo, aquí es. Bien, pues ahora busquemos al malo de esta película de Hollywood"
Observó uno a uno a los adolescentes que engullían chucherías y bebían potingues carbónicos, mientras sus ojos se hundían en las pantallas refulgentes de los ordenadores.
"Ajá, aquí estás, amiguito!"
Imberbe, gafoso y con granos en la cara, no tendría más de quince años. Tecleaba frenético y sorbía de un "flash" que sujetaba con los dientes cuando más entregado estaba al tecleo, una bolsita estrecha y alargada de plástico conteniendo "golosina líquida" con sabor a menta.
Se situó justo detrás de él sin que este se percatase de su presencia. Estaba segurísimo de que era él, pues coincidía con la descripción que le habían dado, pero necesitaba estar segurísimo al cien por cien. Y no tardó en estarlo, comprobó que el pequeño hijo de puta firmaba sus maldades de "troll" con el alias de "Sor Malicia" Vaya, vaya!, este era el estúpido adolescente que le hacía la vida imposible a un montón de internautas, incluído él.
Le dio un toquecito en el hombro para que se volviese y, cuando lo hizo, lo agarró por la sudadera y lo levantó de su asiento. Seguidamente le propinó un puñetazo que le ocasionó la rotura de las gafas y del tabique nasal, haciéndole sangrar como un cerdo en el matadero.
No hizo más, ya era suficiente. Abandonó el local antes de que se les ocurriese reaccionar a los sorprendidos adolescentes y al chino viejo que se encargaba del local.
Era un hombre de convicciones, tenía como regla de oro en su vida el rechazo sistemático a cualquier tipo de violencia, pero todas las reglas tienen su excepción, sobre todo si media la provocación de cucarachas humanas.
"Sor Malicia", "Velocirraptor" o "KKlixto" recibió al día siguiente un mensajito: "Ya lo ves, soplapollas, también las cucarachas humanas podeis ser sorprendidas, lo mismo que las cucarachas de muchas patitas que terminan pisadas por un zapato. Y grábate lo siguiente: Me da igual que cambies de ciber, también me he enterado a qué colegio vas y la dirección de tu domicilio. Un consejo: Ahora que te he roto la nariz, puedes dedicarte al boxeo, es un noble deporte en el que hay que dar la cara. Lo captas?, dar la cara!"


Dedicado a mi amiga Leona Catalana.