lunes, 19 de enero de 2015

La madre de todas las ficciones








Los aspirantes al título desfilaron por última vez ante el jurado. La expectación era enorme en el Gran Teatro Rey Faisad de Arabia Saudí. Cinco mil espectadores asistían al evento en directo y 180 millones lo hacía desde sus hogares en todo el mundo. La señal televisiva alcanzaba los cinco continentes.
Diez eran los finalistas después de un riguroso proceso de selección. Finalmente, el portavoz del jurado pronunció el nombre del ganador.
- Y el hombre que a partir de ahora será la imagen de nuestro venerable profeta es... Alí Hamey Rassid!
Una estruendosa ovación acompañó a las palabras del portavoz, mientras el elegido, un hombre de unos treinta años nacido en Yemen, avanzó hacia el proscenio del escenario y se inclinó reverencioso ante el público.


Dos meses antes

El profeta Mahoma se apareció a tres ayatolás que paseaban conversando por el jardín de una mezquita. En cuanto se percataron de quién era el aparecido, cayeron postrados de rodillas. Y Mahoma les habló así:
- No quiero que siga derramándose sangre de inocentes. Quedaros con mi cara y elegir a un hombre que se me parezca, y la imagen de ese hombre será mi imagen en la Tierra. He hablado claro?
Y se hizo la voluntad del Profeta, como ha quedado explicado en la primera parte de esta nota.

( Pero esto no es todo. Según un rumor que corre entre los infieles de Occidente, parece ser que Mahoma también les dijo que no le importaba que le hiciesen caricaturas, pero los ayatolás silenciaron esta parte del mensaje. Se dice que ha sido un criado de los ayatolás, que se hallaba en el jardín en el momento de la aparición, el que ha filtrado este dato a Occidente. En la actualidad permanece escondido en algún lugar de Francia porque le han lanzado una fatua para cargárselo por pecador. )

sábado, 17 de enero de 2015

Insuperable prueba anual






Sonriéronse, abrazáronse y acomodáronse en las mulliditas butacas de la cafeteria Bimba. Las tres amigas tenían muchas cosas que contarse. Plácida, Alberta y Purita se reunían todos los años el tercer sábado de Enero para desahogarse mutuamente entre lagrimitas y sonrisitas. Cada una narraba su calvario particular en esta prueba anual de la cuesta de Enero a la que se sometían con verdadero espíritu de sacrificio, pero siempre sin éxito.
Lorenzo, el viejo camarero, tomó nota: Cruasanes, palmeras de coco y de chocolate y tostadas con mermelada y mantequilla, mucha mermelada y mantequilla! Purita pidió también una docena de churros y Plácida unos huevos fritos con tocino.
- Me gusta el desayuno inglés, queridas, ya lo sabeis. - Dijo Purita.
- No te prives, hija. - Le animó Alberta.
Acompañaron la degustación con sendos cafés con leche y pusieron punto final con unas copitas de anís.
Sábado 17 de Enero de 2.015. este año sus básculas habían indicado: 114 kilos Purita, 124 kilos Plácida y 98 kilos Alberta. Su promesa anual compartida de someterse a una rigurosa dieta en Enero para perder veinte kilos había fracasado. Pero lo habían intentado y eso es lo importante, porque lo más emocionante en esta vida es intentar un imposible. Y ya quedaba menos para Enero de 2.016.

jueves, 15 de enero de 2015

Una vida acortada








El fin de su vida era inmediato, duraría a lo sumo unos pocos segundos, quizá un minuto, dos, tres... Incomprensible y desesperante, la vida es cruel, muy cruel!... De todas formas, la vida hubiese sido muy corta para ella porque las de su condición viven muy poco, pero con la imprudencia cometida la acababa de acortar. Una vida corta recortada, qué lástima!... Ningún esfuerzo la libraría de aquel cepo, ya estaba al límite de sus fuerzas. El oscuro domininio de la MUERTE se acercaba a ella a pasos muy rápidos. Vino a la vida para vivir un mínimo tiempo y... regresaba ya a la MUERTE para una eternidad.
"Con lo rica que está la mierda... porqué se me habrá ocurrido a mi acercarme a la miel?!"
Un monstruo gigantesco, un niño humano, se había dejado sobre la mesa su tostada con mantequilla y miel, y la inocente díptera fue a posar sus patas en aquella sustancia pegajosa, demasiado pegajosa para ella!
El niño volvió a la mesa obligado por su madre.
- Que te comas la tostada, Alfredito!
La mosca aún movía debilmente sus alitas.
El niño puso un gesto de horror en su semblante.
- Puag, qué asco, mama, una mosca!
En un espacio del espacio infinito destinado a las glorias de los novelistas, poetas y fabulistas, se oían estos versos del insigne Felix María de Samaniego:

A un panal de rica miel
dos mil moscas acudieron,
que por golosas murieron
presas de patas en él.

Otra dentro de un pastel
enterró su golosina.
Así, si bien se examina,
los humanos corazones
perecen en las prisiones
del vicio que los domina.

martes, 13 de enero de 2015

Una noche en el corral del pecado










Ibrahim y Massud estaban ya cansados de la intolerancia y las amenazas del imán de la mezquita de su barrio. Este no veía con buenos ojos que los chicos bailasen en la discoteca o que flirteasen con cristianas en el parque. Para colmo de colmos un día les condujo a su despacho y trató de convencerles de que debían ir a Siria a combatir junto a sus hermanos del Estado Islámico "para hacerle morder el polvo al Demonio de Occidente"
Ibrahim y Massud estaban tremendamente mosqueados por la actitud hacia ellos de "el viejo barbas", que así era como le llamaban los cristianos y algunos musulmanes "occidentalizados" y con sentido del humor.
Y cierto día un amigo les sorprendió con una pasmosa primicia, revelándoles algo tan fascinante que en un principio no se lo creyeron, más aún: les causó un estupor enorme.

Los dos mozos elucubraron durante varias horas sobre la portentosa revelación. La idea era ver como podían utilizar aquello en su favor, y al final se encendió una lucecita en el cerebro de Massud.
- Oh, esto va a ser demasiado! - dijo Ibrahim.
- Es ni más ni menos lo que se merece - razonó Massud - y nadie sabrá que hemos sido nosotros.
Cuando empezaban a reinar las sombras de la noche, treparon por el muro que comunicaba con aquel corral, el corral del pecado!
Ibrahim se ocultó tras un rosal y Massud en una carbonera, desde la cual, a través de una gruesa rendija en la madera de la portezuela, podía divisar el huerto en su totalidad. Les acompañaban en la espera un burrito, cuatro gallinas y siete conejos. Los conejos vivían en su jaula, como presos de Guantánamo pero sin ser torturados, sólo engordados.
Al cabo de más de una hora, cuando ya creían que su amigo les había engañado, apareció "el viejo barbas", o dicho más claramente: el imán Abdul.
El servidor de Alá dio de comer a las gallinas y a los conejos y tras hacer esto sucedió lo inesperado, lo increible, lo alucinante!... aunque ellos sí se lo esperaban, pues por eso se habían presentado en el corral del gran pecado.
Abdul arrimó una mesa pequeña a la pared por la que habían trepado hacía una hora sus observadores y seguidamente se bajó el pantalón y los calzoncillos, colocándose de rodillas y quedando a la altura conveniente para que "Lucero" pudiese penetrarle.
- Vamos, Lucero, bonito!, vamos, no seas tímido, cariño! ( traducción del árabe )
Lucero no se lo pensó mucho. Cuando alcanzó con sus patas delanteras la mesa, ya se le había puesto la verga como el mango de una escoba. Abdul le facilitó la labor al garañón tomándole el miembro con su mano derecha, mientras que con la izquierda se apoyaba en la pared para no perder el equilibrio, y dirigió dicho miembro hacia su ano. El resto ya lo hizo todo Lucero, limitándose el pasivo santón a dar gritos de lujurioso placer a cada arremetida del jumento gozoso.
Ibrahim y Massud, uno grabándolo en video y el otro haciendo fotos, consiguieron un estupendo reportaje de la unión carnal entre el noble bruto y el embrutecido sectario.
Fotos y video, ni que decir tiene, saltaron a las redes sociales esa misma noche.
Pobre hombre!, ahora se encuentra oculto en algún lugar del planeta. El ayatolá Jomeimiliki ha jurado que le cortará el pene y se lo arrojará a los perros, después ordenará que le den cien latigazos y finalmente lo ahorcará. Pues ya lo ven ustedes, esta gente no se anda con chiquitas.

sábado, 10 de enero de 2015

La historia oficial.







Y fueron felices y comieron perdices.
Hasta aquí la crónica oficial, lo que se permitió publicar, pues en las monarquías absolutas no se permite publicar lo que sucede de verdad.
Al poco de casarse tuvieron la primera bronca matrimonial, y él llegó a levantarle la mano. En la segunda bronca matrimonial, él la pegó, y lo hizo con verdadera contundencia, tanto que la dejó el rostro irreconocible.
Hermelinda no salió de sus aposentos durante mucho tiempo para que sus subditos no la vieran en tan lamentable estado. Los comunicados de los heraldos y los pregones de los pregoneros hablaron de que la princesa reposaba en su lecho para recuperarse de unas fiebres.
El príncipe Crisfulio estaba terriblemente enojado porque su princesa no le daba un heredero, hasta que su padre, el rey Solfronio, le aconsejó que se acostase con una cortesana y tuviese un bastardo con ella. Así lo hizo.
La cortesana Bascalisa dio luz a un hermoso niño al que hicieron pasar por hijo de la relación entre Crisfulio y Hermelinda. A Bascalisa la mataron de un hachazo para que no pudiese revelar que el niño era suyo.
Hermelinda amenazó con descubrir el juego y también fue asesinada, "se cayó por una escalera al pisarse la falda", dijo la nota oficial. La verdad es que la empujaron y luego la dieron con un palo en la cabeza para rematarla.
Hubo luto oficial durante una semana.
Al año siguiente Crisfulio contrajo matrimonio con la Condesita Oliguria, hija de los Condes del Candado, "después de un apasionado romance" ( nota oficial )
Y fueron felices y comieron perdices. ( nota oficial )

jueves, 8 de enero de 2015

Sueños de adolescencia.










Era una conversación de adolescentes. Paquito y Toño paseaban por el muelle de regreso a sus casas. El viento hacía remolinos y las gaviotas chillaban. Las viejas rederas arreglaban los desperfectos de las artes de pesca y el sol descendía pausadamente como cada día. Ambos cargaban con sus maletas llenas de libros. Venían del colegio. El tema de la conversación versaba sobre su futuro.
- Pues yo quiero ser médico, - dijo Toño - pero mis padres son pobres y no pueden mandarme a la Universidad, así que no tendré más remedio que ser alguacil, como mi padre, o tonelero, como mi tío Raimundo. Y tú, Paquito, vas a ingresar en el seminario por fin?
- Bueno, eso es lo que le gustaría a mi madre, que ya sabes que es muy religiosa, pero estoy tratando de convencerla de que me permita ser militar. La milicia me tira más que la religión.
Paquito era un chico de pocas palabras, por lo cual Toño se maravilló al oirle soltar una parrafada tan larga. 
Pocos meses después Francisco Franco ingresaba en la Academia Militar de Toledo. Su sueño empezaba a cumplirse a la vez que otro sueño de su infancia se evaporaba:
"Ya jamás llegaré a desfilar bajo palio, carallo, y cuidado que me habría gustado!"
Ah, pero la vida da muchas vueltas y bien lo saben ustedes, queridos lectores.

sábado, 3 de enero de 2015

Mendigo atípico acojona a caballero rumboso.







Se dirigió a él con una flamante sonrisa, mostrándole un abultado sobre y haciendo señal para que lo cogiese.
- Tome esto, buen hombre, es para usted!
Pero el buen hombre desconfió.
- Qué es?
- Dinero, por supuesto, para que pase una buena noche, una noche feliz!... quizá la noche más feliz de su vida!... y aún le sobrará dinero para otros días porque en este sobre hay 2.000 euros.
- Lo siento, no acepto dinero de desconocidos, he recibido una buena educación.
- Caray, pero no es usted un mendigo?!
La sorpresa del dadivoso caballero fue mayúscula. Era la tarde previa a la Noche Buena y aquel mendigo se negaba a recibir su generosísimo óbolo.
- Soy mendigo pero honrado, hostias!, no soy un corrupto, tengo mi clientela y acepto limosnas dentro de los límites que marcan la moral y la decencia cristianas. Métase su dinero por el culo, facineroso, hijo de puta!... Venga, largo de aquí!, márchese antes de que llame a un guardia!
"Oh, Dios, se trata de un mendigo gilipollas o de un fanático de la honradez?!... Bueno, más bien se tratará de ambas cosas", pensó el hombre generoso, y salió pitando antes de que a aquel extraño bicho humano le diese por agredirle.