viernes, 9 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 85 )







Ni amaba ni respetaba a ser humano alguno, manipulaba a la gente a su antojo, la utilizaba vilmente desde su posición privilegiada de capo. No participaba en la política del "Movimiento", pero los rastreros alcaldes y concejales comían en su mano, así como los guardias civiles y los curas. Todos eran corruptos y los que no "miraban para para otro lado" Casi nadie se salvaba de ser un hijo de puta o un vendido en aquel tardofranquismo que en Lobodoiro y su comarca aún tenía el aire de la posguerra.
Dámaso Sanfelices, el cacique de la industria conservera, sólo tenía una debilidad: su hijita Celia a la que adoraba. Después tuvo otros hijos, pero a ninguno le quiso tanto como a ella. El resto del mundo era para él gente a la que se podía comprar y gente a la que se debía explotar, porque estos últimos habían nacido para ser pobres y "siempre habrá ricos y pobres, listos y tontos", solía decir. Por eso chocó frontalmente contra aquel "sucio gitano" que le exigía más dinero. El romaní hungaro, como el resto de los "muertos de hambre", sólo trataba con los capataces de la fábrica, pero el "señor Dámaso" abandonó su despacho aquel día para ver que pasaba entre los encargados y la chusma, pues el griterío se escuchaba desde todas partes. Le plantó cara al gitano, amenazándole con la guardia civil, pero este no se amedrantó.
- En cualquier otro sitio nos han pagado mejor. Usted paga jornales de hambre. - le espetó en un pésimo castellano el jefe del clan.
- Pues iros a "cualquier otro sitio", hostias!... Venga, todos los gitanos a tomar por el culo! - ordenó a sus capataces - no los quiero ver por aquí!
Este fue el comienzo de la tragedia. Al día siguiente apareció quemado el coche del explotador. Nadie vio hacerlo a los gitanos, pero la guardia civil fue a por ellos y les dio una paliza impresionante, a todos menos a una mujer embarazada y a una niña de 12 años, Aranka Kosztka. Ambas, la mujer y la niña, también habían trabajado descabezando anchoas hasta su expulsión.

Aranka estaba a mitad de camino entre los doce y trece años, pero era una niña muy desarrollada para su edad, la tíca chiquilla que con su temprana conversión en mujer llamaba poderosamente la atención, sobre todo de los sementales más primarios, los que no quieren enterarse de que dentro de ese cuerpo hay una niña inocente. Si Aranka se libraba del baboseo de estos energúmenos, o de algo peor, era porque imponían mucho las navajas de los gitanos. Pero no siempre!... Y la desgracia de esta niña estaba a punto de suceder.

( Mañana: La violación )

jueves, 8 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 84 )








La gala estuvo a la altura de las mejores galas de Hollywood y de Bollywood y de los grandes festivales del circo de Mónaco. Un inmenso derroche de música, luminotecnia y danza al servicio de cinco inspiradas coreografías sobre grandes temas musicales del Séptimo Arte: West Side Story, Cabaret, El Hombre de La Mancha, Sonrisas y Lágrimas y El Mago de Oz. No faltaron referencias a los muertos vivientes de Cesar Romero, La Momia, Frankenstein, Drácula, El Hombre Lobo y otros clásicos de la Universal.
La reina de la gala demostró su glamouroso arte en cada una de las cuatro apariciones con sus respectivos cambios de vestuario: recitó un monólogo de Desdemona en el Otelo de Shakespeare y lo hizo con un impecable English; contó anécdotas breves en español y en inglés, e igualmente fue aplaudida por los venezolanos y españoles, amén de otros hispanoparlantes residentes en Manchester. Y puso el broche de oro interpretando un breve diálogo de gran intensidad dramática de la pelícuila Las Brujas de Salford, en un mano a mano espectacular con el gran actor galés Sir Roger Percy, celebrado con una larguísima ovación del respetable.
Finalmente, el concejal de Cultura, Sam Eccles, entregó a la homenajeada las llaves de oro de la ciudad, haciéndolo en nombre del primer edil de la city, John Lewis, y de todos los vecinos. Estas imágenes iban a ser hártamente repetidas en todas las televisiones del mundo malévolamente emparejadas con la repetidísima noticia de la detención de la más mediática asesina en serie de la historia, lo cual terminaría provocándole una grave crisis nerviosa a Mister Lewis. La jugada de la policía manchersteriana, que puso todo su celo en que no se filtrase la operación, fue una fría venganza del jefe de policía, Richard Morrison, contra el alcalde de la city, Peter Wilson, una refinada forma de saldar antiguas cuentas pendientes. Política, pura política!...  Teatro, puro teatro!... Je, je!

Renata Otolina puso sus zapatitos azules por última vez sobre una alfombra roja especial para super-starts. Vitoreada por la chusma cinéfila y relampagueada por los paparazzis, avanzó lentamente hacia la blanca limusina, alargando los minutos, posando ante cada fotógrafo, sonriendo a cada uno de los fans, gozando de unos momentos que ella ya sabía que iban a ser sus últimos momentos sobre una alfombra roja y ante la calidez de un público absolutamente entregado.
Un chófer uniformado al estilo de los chóferes típicos de los anuncios de televisión, abrió la puerta de la limusina despojándose de su gorra de plato en un mínimo gesto reverencial. Era un policía interpretando un personaje.
Renata Otolina entró en la limusina y no mostró ninguna sorpresa ante la presencia de los cuatro extraños que la miraban muy seriamente. Para Madero fue un detalle concluyente: "Esta mujer se está autoinmolando, lo suponía" Habló el detective:
- Aranka Kosztka, tiene usted derecho a un abogado; tiene derecho a permanecer en silencio; cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra durante el juicio.
- Puede usted llamarme Renata Otolina, inspector, no es un nombre artístico, hace muchos años que me cambié oficialmente el nombre.
- Sí, lo sé, la he llamado así para dejar patente el motivo de nuestra presencia en esta limusina.
- Estoy al tanto, inspector.
Limusina que ya se abría paso, precedida y seguida por coches patrullas con sus ululantes sirenas y luces estraboscópicas azules por la carretera de circunvalación, ring road, en dirección al Manchester Airport.
Los cuatro policías permanecían gratamente impresionados ante el temple y la seguridad en sí misma de una mujer que no se mostraba empequeñecida, como tantísimos detenidos, ni tampoco daba muestras de arrogancia o indiferencia como los sicópatas y los fanáticos. Era además una mujer de una madurez exquisita, imponente aún en su físico y con una mirada tan serena como inteligente.
"De joven ha tenido que ser una verdadera hermosura. Tengo que ver sus películas de la primera época", pensó Jiménez.
- Me permite una pregunta? - dijo Madero - No tiene porqué responder si no lo desea.
- Adelante, inspector.
- Es posible acumular tanto odio durante tantos años?
- En mi caso, esté seguro de que sí.
- No me lo jure.
Y al momento de su apostilla se arrepintió. Se sintió grosero. Había olvidado que se encontraba ante una asesina en serie?... Tan grande era el magnetismo de esta mujer?

Celia se resistía a creer que lo que había sucedido era real. Estaba atontada, no daba crédito a las palabras de Renata: "Tú no podrías imaginar jamás... la persona que puso su parte de hombre para darte la vida..." Dos recuerdos chocaron en su mente; uno, cuando Renata le confesó que había sido una gitanilla húngara y que tenía un traumático recuerdo de su infancia que no podía revelarle; y dos, el día que conoció a Maximino, el mismo día que le habló de los gitanos temporeros que trabajaban en la fábrica de su padre. Recordó la exclamación de Maximino: "Gitanos!"

( Continuará )

miércoles, 7 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 83 )








El río Irwell fue antiguamente la línea fluvial divisoria entre dos grandes citys, dos populosas urbes en la zona más textil y aeronáutica de Inglaterra. Manchester y Salford se encontraban a cada orilla del Irwell. Hoy siguen estando en el mismo sitio, pero son dos partes del "Great Manchester"
Entre la University of Salford y el Salford Royal Hospital, en el muy verde y frondoso Peel Park, puede contemplarse el más curioso meandro del Irwell, en donde el caudaloso río describe un giro de 180 grados, como una perfecta ciaboga de trainera. Más abajo, en dirección a Manchester, la recta avenida de Chapel Street comunica en escasos quinientos metros la "Church of Saint Philips", la "Cathedral Church of Saint John The Evangelist" y el "Salford Cinema" Y es aquí en donde va a tener lugar la gran gala de homenaje a la estrella venezolana Renata Otolina, mundialmente célebre desde hace muchísimo tiempo, y más ahora por los numerosos premios recibidos gracias a una brillante interpretación en una más brillante película: "Las brujas de Salford" Nadie sabe, sin embargo, que el final de esta gloriosa trayectoria artística, ya está sentenciado.
Un número ingente de vehículos comienzan a invadir los aparcamientos al aire libre en los descampados próximos al Salford Cinema, Parking from only £1, "desde una libra". Entre el público entusiasta, unos con sus invitaciones en la mano y otros en plan de cándidos espectadores ante la alfombra roja, se van situando los inevitables paparazzis y los policías uniformados que intentarán con su presencia que la fiesta transcurra en paz. ( muchísimos menos, por supuesto, que un partido de fútbol ) Un reducido grupo de élite, disfrazados de paisano, trabajan a las órdenes de nuestros cuatro polis protagonistas, o de nuestros dos picoletos y... bueno, ustedes ya me entienden.

Madero durmió lo justito por el motivo que ya suponen, y suponen muy bien. Unas enormes ojeras delataban su "pecado", pero por la tarde pudo echarse una reconfortante siesta española y recuperó la vitalidad que le caracterizaba.
La hermosa Celia había asimilado la lección , no debía comentar entre la troupe de peliculeros que había visto a unos policías de Lobodoiro en Manchester. Asimiló la lección, pero quedó muy intrigada. "Buscarán al asesino de Valdurriales aquí?"; "Será alguien de Witch and Ghost Films?"... Maximino no se lo quiso decir, ni ella insistió, básicamente porque necesitaba al Maximino sexual y no al policía, y en verdad que lo gozó a tope. Fue una noche memorable, superando lo vivido en el hotel aquel de Portugalete. Pero ahora se sentía muy intrigada, mientras supervisaba la labor de Conchita Ciprés en el camerino de la diva, dedicada esta a embellecer al máximo a la reina de la noche.

Desde su escotadísimo traje rojo fashion, renata Otolina miró fijamente a Celia Sanfelices, mezclando ternura y tristeza en la mirada, y las palabras que pronunció a renglón seguido helaron la sangre de la jefa de producción:
La vida da muchas vueltas, querida Celia. Tu no podrías imaginar jamás, porque eres un ser intrínsecamente bueno, una mujer de paz con muy dignos sentimientos, pero lo vas a imaginar ahora mismo, cuando yo termine de hablar, que la persona que puso su parte de hombre para darte la vida sea la misma causante del mayor trauma de mi vida y de que me convirtiese en una mujer mala, muy mala!
Celia, cariño, te estoy muy agradecida por estos años en los que he podido disfrutar de tu profesionalidad y, sobre todo, de tu amistad. Has sido una muy buena compañera. Y, mira por donde, me hace muy feliz que tú lo seas ahora con ese hombre que has conocido en Lobodoiro, el mismo que me va a detener al terminar la gala. Sí, lo sé todo, Dios me hizo muy inteligente, cariño. No, no digas nada!... Ahora no soportaría una frase compasiva ni un reproche. Quiero conservar el buen recuerdo que tengo de ti. Querida Celia, el espectáculo debe continuar!... Mejor dicho, el espectáculo va a comenzar y yo soy la gran fingidora a la que esperan ese montón de mitómanos.
Unos compases musicales se fundieron con un primerísimo plano ( en exclusiva para nuestros lectores ) del rostro lloroso de Celia Sanfelices, la hija del hombre que violó y animó a sus hombres a violar a una niña de doce años llamada Aranka Kosztka, después Renata Otolina, después... una asesina"!
"Renata!... Renata!... Renata!", coreaba una multitud de cinéfilos enfebrecidos puestos en pie, mientras la gran diva se aproximaba al proscenio lanzando besos.

( Mañana: La detención )

martes, 6 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 82 )








( Panorámica de Manchester City )


Celia Sanfelices y su amiga la estilista Conchita Ciprés, habían decidido resarcirse, tras una jornada extenuante embarcadas en los preparativos de la gran gala homenaje a Renata Otolina, con una suculenta comida a base de pasta y otras delicias de la gastronomía italiana. La pequeña e hiperactiva Conchita, 1'50 de estatura y mucho nervio, como Teresa Coscojuela, la insigne creadora de La Capitana Indestructible, había supervisado el trabajo de sastras, peluqueras y maquiladoras, centradas unas en los cuatro vestidos de fantasía que luciría la gran diva durante la gala, y otras idem de idem en los bailarines y bailarinas.
Celia Sanfelices supervisó el resto: cada butaca con el nombre del invitado correspondiente; luminotecnia, sonido, decorado... dando las pertinentes órdenes a los técnicos y corrigiendo fallos continuamente; ensayos con Renata Otolina vestida con cada uno de los cuatro trajes... En fin, un típico "quebradero de cabeza" para una mujer siempre competente y exitosa en su trabajo.
El Concejo de Salford rendía un merecido homenaje a la gran estrella internacional, la que había triunfado clamorosamente con el film "Las Brujas de Salford", acaparando un montón de premios, y el último nada menos que la prestigiosa "Anchoa de Oro" en el Festival de Cine de Terror de Lobodoiro.
"Qué patética y cambiante puede ser una vida humana!"- había reflexionado Renata Otolina en uno de sus muchos momentos de tristeza oculta, jamás exteriorizada - "Qué distinto fue mi primer contacto con las anchoas de ese pueblo y qué terrible la experiencia vivida con algunos de sus habitantes!"

- Celia, hija, o son visiones mias o tu no le quitas los ojos de encima a uno de los hombres de aquella mesa del fondo!... Je, je, te gusta el jovencito, eh?!
- Pues no, no me gustan tan jóvenes. ( El "jovencito" era Jiménez ) Conchita, por favor, no mires tú!
- Ji, ji, vale, vale!
El sorpresivo encuentro con su amante cántabro le tenia a ella intrigadísima. El hizo un gesto elocuente en cuanto la vio, como advirtiéndola de que no se acercase. Posiblemente sus compañeros de mesa también eran policías y se traían algo importante entre manos. Pero qué hacía un guardia civil de Cantabria en Manchester?... o cuatro guardias civiles?

Madero decidió que debía actuar rapidamente para evitar que Celia alertase sin querer a Renata Otolina ( "Contando con que Renata Otolina no esté alertada ya", pensó ) Tras excusarse ante sus compañeros, se dirigió a los aseos. Escribió el siguiente SMS en su móvil: "No le digas a tu amiga que somos polis. Me gustaría verte dentro de una hora en mi habitación, Hotel Albión, 307. Confírmame"
Dos deseos, dos objetivos muy claros: Cerciorarse de que Celia no iba a comentar a su gente que había visto policías españoles en Manchester, y gozar una vez más de la calidez y la lujuria de aquel cuerpazo que le volvía loco. La respuesta no tardó en llegar:
"O.K.!, darling, nos vemos!"
Estaba fatigadísima por sus muchas horas de currelo, pero seguro que se motivaba en la cama con "su hombre" A Conchista Ciprés le dijo una mentira piadosa para saciar su curiosidad:
- Es un gaitero escocés que conocí el año pasado, cuando estuvimos en el festival de Glasgow.
- Uy, chica, cuéntame, cuéntame!
- Bueno, pues... es una máquina follando!
Las risas de las dos amigas llegaron hasta la mesa de los polizontes.

( Continuará )


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Una zurbahistorieta para el martes.

Contubernio judeo masónico

Remigio, el edecán de Su Excelencia el Generalísimo, ignoraba la razón por la cual el poderoso Jefe del Estado había decidido aquella mañana vestirse con las galas de Capitan General.
El fidelísimo subordinado cumplió sin rechistar con su labor de vestir a Su Excelencia, concluyendo con las botas, el fajín y el espadón. Y en llegando a este punto, el Vigía de Occidente dirigió su acerada Mirada al fiel lacayo y le habló:
- Remigio...
- Sí?... Decidme Ex... Excelencia...
Balbució Remigio y temblábale la voz y las piernas.
- Usted cree que Valdivieso es masón?
- Pues... eh... no sé, yo... no lo sé, Excelencia.
El Salvador de la Patria era objeto de fenómenos inexplicables: atravesaba puertas dimensionales como quien no quiere la cosa, asistiendo a escenas de otras épocas y de otros mundos. Obviamente, Jesús Valdivieso aún no había nacido ni existía El Periódico del Prat.
En ese momento irrumpió en la estancia Doña Carmen en camisón.
- Carmencita, se puede saber qué haces todavía sin vestir?
- Paquito, soy yo la que tengo que preguntarte a ti a santo de qué te has vestido de gala?
- Como que a santo de qué me he vestido de gala?... Pues para presidir los actos delo 18 de Julio, conmemoración de nuestro Glorioso Alzamiento Nacional.
- Ay, Dios mio, qué cabeza tienes!... Hoy es 18 de Junio, de Junio, con ene!, no de Julio!... Ay, Virgen Santísima!... Remigio, desvista a Su Excelencia.
- Sí, Señora.
Hízose un silencio sepulcral de Valle de los Caídos en día de cerrado al público, mientras Remigio se afanaba en desvestir al Generalísimo, iniciando el empeño con el fajín, el espadón y las lustrosas botas.
Acomodó Doña Carmen sus fláccidas posaderas en un vetusto sillón que otrora acogiose otras muy distinguidas nalgas, las de Fernando VII, y contempló con resignación al hombre viril de su vida. Este le devolvió la mirada y preguntó:
- Carmen, crees tú que mis fallos de memoria se deben a un contubernio judeo masónico?
- Paco, por Dios, déjate ahora de contubernios y tómate las medicinas!
- Oiga, Remigio, no será usted rojo, verdad?, porque lo mando a fusilar ahora mismo.
- Hoy estás imposible, Paco. Te dejo, me voy con unas amigas a atracar una joyería.
- No pensarás salir por ahí en camisón?
- No, ahora me visto. Remigio, aparte esa espada, a ver si se va a cortar Su Excelencia.
- Sí, señora.
- No tardes, Carmencita, hoy tenemos programa doble de cine: El Cid y Marcelino, Pan y Vino. Me han dicho que en una de estas dos películas sale Jesucristo. Y yo salgo en el NODO, inaugurando El Periódico del Prat. Oh, a ver si va a resultar que Valdivieso es masón!


sábado, 3 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 81 )












Hablaron sobre el fulgurante ascenso del Atlético de Madrid, sobre Mourinho y el Chelsea y sobre "La Roja" de Del Bosque. MacAllister, Morris y Madero eran tres apasionados del "deporte rey" A Jiménez sólo le atraía un poquito.
Llegado el momento de los postres y los cafés, hablaron de trabajo.
- Dime, Morris,  - preguntó Madero - por qué se ha aplazado un día la detención y a cuenta de qué han decidido que lo hagamos de esa forma tan rocambolesca?
- Que te responda MacAllister,  a fin de cuentas ha sido él el "ideólogo"
MacAllister también hablaba un español fluído, al igual que Morris, no en vano sus superiores habían decidido que la colaboración fuese "monolingüe" para facilitar el trabajo, pues estaban advertidos de que los polis españoles no hablaban ni una palabra de inglés. Habló MacAllister:
- Aún así, siendo rocambolesca, nos va a resultar mucho más fácil que ir a buscarla a su hotel o prenderla en medio de la calle, pues esta mujer siempre está rodeada de admiradores y flanqueada por su séquito.
- Y al día siguiente ya se complicarían mucho las cosas - terció Morris - Nada más concluir la gala tiene pensado salir pitando hacia el aeropuerto para embarcarse rumbo a su país.
- Y si consigue llegar a Venezuela se nos pone las cosas muy crudas - continuó MacAllister - La gente de Maduro no estará por la labor de colaborar con nostros. Para ellos está mujer es un "ídolo nacional" Se lo tomarían como un "ataque imperialista" contra Venezuela. exigirían juzgarla allí y terminarían absolviéndola. No olvidemos que la Judicatura venezolana es la más corrupta del mundo, les lamen el culo a los bolivarianos.
- Con todos los asesinatos que se cometen allí a diario... - intervino finalmente Madero - a ellos se la traería floja que su "ídolo nacional" hubiese saldado una vieja cuenta en España. Teneis razón, colegas.
Morris sonrió con un cierto descaro antes de hablar:
- "Os lo hemos puesto a huevo" como decís en España. Sólo teneis que llevárosla, je, je!... Tanto el personal del Salford Cinema como los chóferes de la limusina son policías nuestros. Va a ser un secuestro en toda regla, ja, ja, ja!
Madero se quedó helado al ver a la persona que acababa de entrar en el restaurante. "Ella!"

( Continuará )

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La Zurbahistorieta del Sábado


"El Coscorrón"

Felisa era una buena mujer, una buena esposa, una buena madre, una buena vecina... No le faltaba nada de lo bueno. Bueno, sólo el dinero, ejem, ejem!, contando que el dinero sea algo bueno, y aquí nos meteriamos en el farragoso debate de siempre, el del dinero y la felicidad.
Pues Felisa no tenía dinero pero era feliz a su modo, como tantísima gente increiblemente feliz. Felisa asumía estóicamente su condición de "moderadamente pobre", como usted y como yo, amigo lector, porque no creo que yo tenga lectores adinerados.
Felisa sólo tenía un defectillo, o un defecto, o un gran defecto: era cabezona contra la cosa esa del casco para andar en bici. No, no quiero decir que su perímetro craneal fuese excesivo. Felisa era aficionada a la bicicleta y formaba parte de ese colectivo de los "anticasco en la ciudad" Era de la idea de que el uso del casco en la ciudad sólo era una tomadura de pelo del ayuntamiento, y se manifestaba con sus afines a la menor ocasión. "Bueno, pues si me pego un coscorrón es mi problema, coño!", argumentaba Felisa, contando que esto fuese un argumento, pues a lo mejor sólo era una cabezonería.
Y cierta tarde abrileña soleada, yendo Felisa en su bici por el preceptivo carril idem, un camión hizo una maniobra extraña e invadió el susodicho ramal. Felisa se asustó, perdió el control de la bici y se pegó un coscorrón de aúpa contra el lateral izquierdo del pesado vehículo. Un coscorrón mortal, maldita la mala folla!.
El médico del SAMUR que certificó su muerte, dijo que, en el caso de haber llevado casco, posiblemente se hubiese salvado.
Esto tiene moraleja o no?...  Usted cómo lo ve, Doña Leona, porque los demás lectores nunca dicen nada, aunque estén ahí en las estadísticas.

viernes, 2 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 80 )











( Panorama de Piccadilly Gardens en Manchester )



Madero y Jiménez ocuparon sus habitaciones en la tercera planta del Albion Hotel de York Street. Se ducharon, deshicieron su escaso equipaje e hicieron tiempo antes de ir a cenar. La primera idea había sido cupar una double room con dos camas grandes, pero el teniente le explicó a Jiménez que él era un gran pedorro nocturno, además de roncador. Una verdad a medias, pues sólo se tiraba los pedos justos y no roncaba muy fuerte, pero era muy celoso de su intimidad. A Jiménez le pareció bien porque a él le apetecía ver por la noche una película de acción, aunque no entendiese el idioma, y Madero sólo se servía de la tele para los informativos, deportivos y debates. Así que no era cuestión de que dos adultos, y además policías y de diferentes graduaciones, se peleasen esa noche por un mando a distancia.
Tras el encuentro en el aeropuerto con Morris y MacAllister y un intercambio rápido de impresiones, habían quedado para cenar en el restaurante "Bella Italia" de Picadilly Gardens. Necesitaban ultimar los detalles, aunque ya estaba casi todo encauzado.
Madero y Jiménez dormirían sólo una noche en Inglaterra. Al día siguiente saldrían con la detenida rumbo a España, tras ser escoltada hasta el aeropuerto. Harían el viaje de regreso, con su presa, en un reactor del Ministerio del Interior. El señor ministro, Don Atilano Valdivieso, quería dar un buen golpe de efecto ante la opinion pública para quitarse la espinita que tenía clavada por la "conducta inmoral" del fallecido director general de la Benemérita, Don Augusto Loroño ( Periodistas sagaces de una television privada acababan de destapar "El gran secreto de las orgías homosexuales de Loroño" ) y para resarcirse por el mal efecto de la tardanza en descubrir a la asesina de Valdurriales. Y la guinda de este pastel era la rueda de prensa que le obligtaba a dar a Madero en el aeropuerto de Barajas. "Nada de Bilbao ni de Santander", arguyó Valdivieso, "esta es una noticia de alcance nacional. Quiero a todos los periodistas como clavos en la Terminal 4 de Barajas y que se enteren de que la Guardia Civil es un cuerpo de seguridad del estado de lo más competente y eficaz"
A Madero no le hacían mucha gracia estos minutos de estrellato, pero trataría de despachar a los periodistas "a la mayor brevedad posible", lo cual no dejaba de ser una de sus especialidades. Una cosa era cierta: el impacto mediático iba a ser enorme dada la popularidad de la presunta asesina.

- Llevo desde ayer dándole vueltas a la cabeza, Jiménez. Esa mujer es muy inteligente. Se creería si le digo que sospecho que nos ha estado utilizando para protagonizar una detención por todo lo alto, je, je, algo así como una apoteosis del género revisteril. "Hala, ahí baja por la gran escalinata la supervedette con sus plumas y lentejuejas. Venga, todos en pie aplaudiendo!"
- Cree usted que ha provocado su detención?
- Estoy empezando a suponerlo, hay algunos detalles que no encajan.
- Y por qué haría eso?
- Durante el interrogatorio lo iremos viendo, Jiménez, en caso de que mis sospechas sean fundadas. Venga, vámonos ya, no hagamos esperar a nuestros colegas. Además, ya me está entrando el apetito.
- A mi también.

( Continuará )

jueves, 1 de mayo de 2014

Uno a uno y sin prisas ( 79 )










Qué hace la asesina en Manchester?... Quién es la asesina?

El día estaba despejado en el sur de Inglaterra y eso le permitía a Jiménez contemplar desde la ventanilla una gran franja de la costa británica cuando la aeronave de Easy Jet empezaba a dejar atrás el Canal de La Mancha y se internaba en el cielo de la Gran Bretaña. Bajo sus pies, todavía a 12.000 metros de altitud, la espuma marina acariciaba la ciudad portuaria de Weymouth. Pronto volarían sobre Bristol, dejando algo a la izquierda Cardiff, la capital de Gales, y muy a la derecha Londres con su caudaloso y navegable Támesis.

- Estamos ya en otro mundo, mi teniente, je, je!
- Depende cómo se mire. Continuamos en casa porque esto sigue siendo Europa, y ahora es la casa de muchísimos españoles que han venido aquí a buscarse la vida. Pero mirándolo de otra manera, sí es otro mundo. Aquí no hay corridas de toros ni procesiones de Semana Santa, ni la envidia es el pecado nacional. Ah, y los conductores respetan escrupulosamente los pasos de cebra. Pero tienen un verano muy chungo, todo hay que decirlo.
- También se respeta a los de fuera, no es así?
- Es que ellos nunca han tenido gente de fuera. Hay cantidad de territorios en el mundo, sobre todo islas, que siguen dependiendo de la administración británica. Todos los negros, indios, jamaicanos, etc., etc. que nos encontraremos por las calles de Manchester, son subditos de Su Graciosa Majestad. Desde taxistas o electricistas a medicos o arquitectos, verá usted que no todos son los típicos británicos coloradotes, pelirrojos o pecosos.
- Osea, que a esta tierra no llegan los negros en patera ni se ven obligados a saltar vallas con cuchillas asesinas...
- No, pero no hace mucho que los traían en barcos esclavistas a Liverpool, desde donde eran remitidos a América. La ciudad que dio al mundo a Los Beatles fue el principal mercado de esclavos de Europa. Y está muy cerca de Manchester.
- Le veo muy enterado, mi teniente.
- Cuando viajo procuro informarme de todo para luego contárselo a Encarnita. Los matrimonios bien avenidos funcionamos así.
"Corramos un tupido velo", pensó sarcásticamente el fiel subordinado. No estaba enterado del "rollete" de su jefe, pero se olía algo y la última frase le habia sonado a "machismo encubierto" Volvió a mirar por la ventanilla.
- Caramba, qué ciudad más grande hay ahí abajo!
- Es Birmingham, ya nos queda menos.
Efectivamente, el avión empezaría a descender muy pronto. Una azafata rubiales, veinteañera, coloradita como una manzana reineta y como una inglesita típica, sonrió a Jiménez al cruzarse casualmente sus miradas. Las mujeres sonríen mucho en Inglaterra ante las miradas casuales.

Celia Sanfelices comió en compañía de dos amigas, una estilista y una maquilladora, en el restaurante Nando's de Piccadilly Gardens. Lo hicieron prontito, a eso de la una de la tarde, siguiendo la costumbre inglesa. Al terminar enfilaron hacia los grandes almacenes Primark, a solo unos cien metros del restaurante, con la idea de comprar algunos trapitos baratos. Pusieron toda su atención para no ser atropelladas por alguno de los tranvías amarillos de Metrolink o alguno de los autobuses con publicidad de películas que confluyen en sus paradas asignadas en esta popular plaza, corazón de Manchester.
Por encima de sus cabezas, arriba de unas nubes de agua que empezaban a borrar el azul del cielo, descendía en dirección al Manchester Airport el flamante aeroplano en el que viajaba alguien muy querido por Celia. Pero ella no lo sabía.

El teniente Maximino Madero y su subordinado Jiménez ya hacía un rato que se habían abrochado los cinturones de seguridad.
El agente especial Morris y el teniente de la policia manchesteriana, John MacAllister, aguardaban en la Terminal 3 mirando hacia la pantalla electronica en donde se anunciaban las llegadas internacionales. Al vuelo procedente de Bilbao le faltaban en ese momento solo dos minutos para tomar tierra.
- Ponga en hora su reloj, Jiménez, aquí es una hora menos que en España.
- Como en Canarias, je, je!

( Continuará )