Praia
- Su madre no le envió dinero para que resistiese en Madrid mientras buscaba trabajo. Eso me ha dicho ella. El no se lo pidió.
- Sin embargo, algo tuvo que hacer para vivir. - observó Jiménez.
- Efectivamente, según su novia consiguió el trabajo a las dos semanas de llegar, justo el tiempo que debió durarle el dinerillo que se llevó, que no fue mucho. En el bar estuvo trabajando tres semanas. Así que sumamos cinco semanas desde su llegada a Madrid. Nos quedan 11 semanas hasta su regreso a Lobodoiro. Su novia tiene muy claro que permaneció cuatro meses en la Villa y Corte.
- Tuvo que papear, vestir, lavar la ropa... eso cuesta dinero. Qué raro que la familia no sepa nada de esos meses que pasó en Madrid.
- Rarísimo, hay algo que no concuerda. Je, je, je!...
- De qué se ríe, mi teniente?
- Hacía tiempo que no escuchaba la palabra papear, usted me la acaba de recordar.
- Je, je!
- Sabe desde cuando no la escuchaba?... Pues desde mi mili en los "paracas". Joder, no ha pasado tiempo!
- Se tiraba usted de los aviones?
- Sí, señor!... Y ligaba mucho con mi traje de "paraca", ja, ja, ja!
Jiménez tuvo el presentimiento de que con el teniente Madero siempre se entendería bien. Le gustaba su carácter, no exento de rasgos de humor, y su seriedad para el trabajo.
- Siga con la ardua labor de buscar pistas, cabo. Yo voy a hacer un viajecito a Madrid. Ah, no se lo he dicho, ya sé el nombre del bar. Doña Amelia, la madre de José Luis, si lo recordaba. Bar Praia.
- Y eso que significa?
- Me he molestado en buscarlo en google, es la capital de Cabo Verde, un pequeño país formado por las islas de un archipielago del Atlántico Norte, a un montón de millas de las costas de Senegal.
- Así que es posible que el dueño fuese un emigrante caboverdiano.
- Lo es, el bar sigue funcionando. Pero no quiero hacer preguntas por teléfono, estas cosas se hacen "en el vivo y en el directo", como dice la otra. El bar está en la misma plazoleta de Antón Martín.
- Va a ir en su coche?
- Por supuesto, me apetece un viajecito por la autopista, je, je!
- Suerte, mi teniente.
- Gracias, pero usted espabile, que igual me vengo con las manos vacías.
( Continuará )
( Un aspecto del Parque de la Naturaleza de Cabárceno )
José Luis en Madrid
- A José Luis le quería todo el mundo un montón. Ha visto usted cuánta gente ha acudido al funeral?... Y muchos de los que han acudido eran clientes y clientas del Ahorro Mogollón, sobre todo mujeres, porque usted sabe que mi hermano trabajaba en uno de los dos Ahorro Mogollón que tenemos aquí, el de la calle Padre Basabe.
- Sí, lo sé. Dime, Nisio, no recuerdas si tu hermano se enfrentó alguna vez a alguien?
- Que no, que no!... Mi hermano no reñía ni se peleaba ni nada de eso, era un trozo de pan. No era bobo, eh?, y a veces tenía genio, pero se le pasaba rápido. Se enfadaba cuando le picaban porque había perdido el Racing. Es que aquí hay algunos del Athetic que tienen muy mala leche, sabe?
Madeo y Jiménez dedicaron varios días a interrogar a ultras de ambos equipos sin lograr ningún resultado. Tampoco sus compañeros de trabajo y sus amigos, tres amigos, les aportaron nada interesante. Su novia, Pili, seguía sin recordar nada que pudiese relacionar a su novio con alguna enemistad, pelea, etc.
En la segunda visita del inspector, esta vez acompañado por Jiménez, Pili estaba un poco más animada, e incluso tuvo la deferencia de mostrarle las fotos de un album en las que aparecían ambos juntos: en la plaza de San Andrés de Lobodoiro, en la boda de unos amigos en Santoña, en la Aste Nagusia de Bilbao ( "Semana Grande" ) ; en la Pasión Viviente de Castro Urdiales y en el Parque de la Naturaleza de Cabárceno.
- En estas otras no estoy con él, son de antes de conocerle, me las regaló.
- Caramba, esto es en Madrid, es la plaza de la Cibeles.
- Sí, es de cuando fue a un partido Madrid-Racing, pero también estuvo viviendo unos meses en Madrid.
- Ah, esto es interesante. Qué recuerda de la estancia de José Luis en Madrid?, le contó muchas cosas?
- Pocas, siempre me pareció que no le gustaba hablar mucho de esa época de su vida, por eso yo no insistí. El fue a buscar trabajo en lo suyo, en la hostelería, pero sólo consiguió un trabajo mal pagado en un bar de la calle Atocha.
- Recuerda el nombre de ese bar?
- No.
Más tarde, a solas con Jiménez.
- Me parece muy extraño lo de Madrid.
- A mi también, mi teniente.
- Dice que estuvo cuatro meses en Madrid y que en ese bar sólo duró tres semanas. Qué hizo el resto del tiempo si no tenía dinero?... Hable usted otra vez con sus amigos, Jiménez. Yo iré a ver a su madre. Nos interesa saber el nombre de ese bar.
- A sus órdenes, mi teniente.
( Continuará )
Jiménez
- Ya veo que tiene dificilillo el caso, teniente. - le dijo el comandante Uribezubía - Cuando no surgen enseguida las pistas es que se trata de algún sicópata, y esos son muy difícles de pillar. Mire usted, yo estoy muy atareado estos días porque tenemos en marcha varias operaciones para abordar narcobarcos. Va a seguir usted con el caso de José Luis, pero contará con el apoyo de un colaborador. Eso sí, quiero que trabajen los dos a tope.
Llamó por el interfono.
- Que pase el cabo Jiménez!
Medio minuto después, Jiménez y Madero eran presentados por el comandante. Se iniciaba así una colaboración que iba a durar algo más de una década e iba a ser muy fructifera en la lucha contra el crimen.
Lobodoiro era una villa marítima muy hermosa. Parte de su gente se dedicaba a los servicios hosteleros, dada la afluencia turística veraniega, y otra parte a la pesca de bajura y al enlatado de conservas de pescado.
Las costas y playas de Lobodoiro estaban sometidas al oleaje de las bravas mareas del Cantábrico, sin faltar algunas impetuosas galernas y los constantes "sirimiris" y "chaparrones".
Los deportes locales predilectos eran el remo y el fútbol. Desde hacía unos pocos años se celebraba un festival de cine de terror, que en cada nueva edición ganaba más adeptos, llevando camino de popularizarse tanto como la "Batalla de Flores" de Laredo, el "Coso Blanco" de Castro Urdiales, los encierros de Ampuero o las peregrinaciones a Santo Toribio de Liébana. Los más optimistas pensaban que algún día visitaría el festival la que era considerada máxima estrella de la pantalla grande: Renata Otolina. Los más realistas se mofaban de estos ilusos. "Aquí no viene ni Belén Esteban, si esto es un pueblo, tíos, ja, ja!" Pero estaban equivocados, pues el festival de Lobodoiro alcanzaria con el tiempo una notoriedad tan grande como el de San Sebastián.
- Qué piensa usted de este caso, cabo? - preguntó el teniente Madero a su recién estrenado subordinado, cuando ya se había marchado el comandante.
- Lo veo rarillo, mi teniente, la vida tan normal que llevaba la víctima no se presta a un desenlace así.
- Esa es la primera impresión que tenemos, pero hay que escudriñar más en su vida. Yo soy de la opinión de que detrás de cada persona hay algún secreto inconfesable. No tenía muchos amigos, según me han contado, así que vamos a interrogarles a todos, y también a los compañeros del hipermercado y a los jefes. Tenemos mucho trabajo por delante... Jiménez, es Jiménez, no?
- Sí, mi teniente, cabo Agustín Jiménez para servirle.
- Bueno, bueno, tampoco hace falta que se ponga tan militarote.
El cabo Jiménez ascendería en poco tiempo a sargento por los brillantes servicios prestados, y se mantendría siempre al servicio del teniente Madero.
- Veinticinco cuchilladas, madre mia! Cómo puede haber gente tan malvada?! - exclamó el servicial Jiménez.
- Eso no es nada, Jiménez, los hay que torturan y dejan los cuerpos con peor aspecto.
( Continuará )
Una parejita muy formal
Pilar Parrado era una chica tímida pero muy correcta en el trato, muy afable, se notaba en sus ademanes la buena educación recibida. Aún estaba sufriendo por la pérdida de su novio y se le escapaba el llanto facilmente. Decidió por lo tanto, el inspector, andarse con mucho tiento. Ella no era sospechosa, así que formuló sus preguntas muy educadamente:
- Hubo algún detalle especial de José Luis que le llamó a usted la atención en los días o semanas anteriores a... bueno, ya me entiende.
- No, era el mismo de siempre.
- No le vio con alguien "raro", algún desconocido?...
- No.
- Ni le notó algo distinto en su conducta?
- No.
- Ustedes trabajaban juntos, verdad?
- Sí, él ya llevaba dos años en Ahorro Mogollón, pero yo entré el mes pasado.
- El regresaba solo a su casa cuando pasó... lo que pasó. Por qué no hacían juntos el trayecto?
- Inspector, no vivíamos juntos!
- Lo dijo con un un grito y abriendo mucho los ojos. Al momento cayó en la cuenta, Madero, de su inmenso error. Eran una pareja de novios "convencionales", y el "qué dirán" aún se llevaba mucho en los pueblos.
- Disculpe usted, no quería ofenderla.
- Mi novio vivía al otro lado del parque "Hermanos Tonetti", y yo en la otra punta del pueblo, en el barrio "Virgen del Carmen" Mi madre venía a recogerme con el coche.
- De acuerdo. Cuánto tiempo llevaban de novios?
- Dos años.
- Eh... en dos años es posible que se hayan contado muchas cosas. Quizá haya algo... algo que podría considerarse muy íntimo, muy de ustedes solos, pero que si ahora usted me lo revela podría servirme como pista para dar con el asesino.
Pili se quedó callada durante un largo rato, con la mirada perdida en el vacío. Al final habló.
- No, no hay nada inconfesable que pueda servirle, inspector. Teníamos nuestros secretillos, pero tonterías, cosas de nuestras ropas, de nuestros gustos musicales, de nuestras familias... Nada importante.
- El la contaría cosas de su pasado, por supuesto.
- Inspector, no sé a donde vamos a parar con esta conversación. José Luis era un chico la mar de normal, quizá algo despistado, a veces se le olvidaba que tenía que telefonearme a tal hora, pero no era un chico con un pasado emocionante, si es esto lo que quiere saber. Inspector, a mi novio le ha matado algún loco, uno de esos que matan a gente por la calle sin ningún motivo.
"Será posible que tenga tan mala suerte?... Ni una jodida pista, es increible!"
Al momento se arrepintió de este pensamiento egoista y tan poco profesional. El que había tenido mala suerte de verdad era José Luis Calvillo Arenales, y las inmediatamente perjudicadas eran su madre y su novia, amen de otros familiars.
Madero iniciaba con este primer caso un largo aprendizaje que le llevaría con el tiempo a posiciones de absoluto pragmatismo y paciencia infinita. ( Mis buenos lectores ya están enterados de la calma chicha que demostró años más tarde ante la terrible tragedia de Valdurriales de las Monjas. Ver el culebrón "Uno a uno y sin prisas" )
( Continuará )
Un buen chico
El inspector Madero investigó la vida de la víctima: José Luis Calvillo Arenales. Tanto sus familiares y amigos como sus compañeros del Ahorro Mogollón coincidían en que era una buenísima persona, un chico sin enemigos al que jamás habían visto pelearse, ni tan siquiera enfadarse un poquito. Exageraban?... Tenía una novia, Pili, Pilar Parrado San Miguel, con la que se llevaba a partir un piñón, la cual ahora estaba destrozada y continuaba siendo atendida por psicólogos, lo mismo que la madre de la víctima, Doña Amaia Arenales Santos, viuda de Calvillo, piloto de barco de bajura.
Dos días después de hacerse cargo del caso, el inspector intuyó que su resolución no iba a ser tan rápida como había imaginado en un principio, movido por el idealismo y el optimismo más que otra cosa. Aquel joven no estaba relacionado con delincuentes de ningún tipo, rateros o narcos, no hacía ni decía cosas que pudiesen despertar la animadversión o el odio de alguien. No debía dinero, no bebía, no era homosexual, ni pederasta, ni sectario, ni ultra futbolístico... No estaba metido en ninguno de estos ambientes propicios para que el inspector iniciase en ellos sus pesquisas.
Esto le deprimió en un principio, pero después le insufló ánimos. "Crecerse en la adversidad, esa es la cuestión!", se dijo en un arrebato de euforia.
"A ojo de buen cubero, veo dos posibilidades; una, que le ha matado un sicópata, podría tratarse del primer asesinato de un asesino en serie, lo cual haría que me encontrase en una situación espectacular, en algo que puede atraer la atención de los medios de comunicación de todo el país. Y dos: José Luis Calvillo ocultaba algo inconfesable y por tanto vedado a su novia, familiares, compañeros de trabajo... a todo el mundo!... "Un misterio insondable" como diría un escritor.
Ambas suposiciones son muy atractivas, muy "noveleras", se dijo, pero peliagudas en este momento, cuando la presión social está a punto de pedir una respuesta. El populacho cabreado quiere siempre que los asesinos entren en la cárcel echando leches!...
Su jefe, el comandante Uribezubía, ya le estaba apretando las tuercas.
- Espabile, Madero, espabile!... en este pueblo no hay muchos habitantes en Invierno. Entre ellos tiene que estar el asesino. Olfatée usted bien!
"Entre ellos?... Y no ha podido ser alguien que, después de matarle, se ha dado el piro'" Pensó que a su jefazo a veces se le iba la olla.
( Cointinuará )
Superman y Batman contra las monjas de Benedictus.
Presentación
En el interior del sagrado templo, sus pétreos y seculares muros cobijaban el silencio de aquella tarde septembrina. ( Jo, qué bien me ha salido! )
Clarck Kent se sentía un tanto inquieto, pues el sacerdote que le estaba confesando le acariciaba mucho las mejillas y notaba muy próximo su aliento.
"No debía haberme convertido al catolicismo, me estoy dando cuenta de que es cierto lo que me decían en cuanto a que todos los brujos de esta religion son unos mariconazos"
Ciertísimo, y el padre Falete estaba ya muy cachondo, su pequeño pene se había endurecido como la madera de roble al imaginarse en la cama con el penitente de gafas que tanto se parecía a Superman.
Oh, en efecto, Clarck Kent era el mismísimo Superman!, y el padre Falete era todo un fisonomista, no como la tonta de Louise Lane, que no se coscaba.
Acción
El super héroe de incognito vio con su super vision de rayos X a larga distancia que alguien se encontraba en serios apuros. Abandonó el confesionario justo cuando el padre Falete iba a darle un beso en la boca, y corrió hasta la sacristía para convertirse en... Superman, el Hombre de Acero!!
- Ay, espera, cariño, que no te he dado un achuchón!, digo, la absolución! - Gritó el padre Falete.
Voló raudo en dirección Sureste-Noroeste a una altitud de 12.000 pies y a una velocidad de crucero de 900 millas por hora. Comenzó a descender cuando ya quedaba menos de un cuarto de milla para alcanzar el objetivo.
Batman estaba desesperado porque, tras derrotar a una banda de malvados narcotraficantes marítimos, al intentar ascender por una escala de cuerda a su Bathelicóptero, donde le esperaba Robin a los mandos del aparato, ( el Batmovil lo tenía en el taller de Erandio ) un feroz escualo se se le había enganchado en la pierna derecha y no había forma de deshacerse de él. El tibu intentaba zamparse la pierna de Batman, pero el super héroe tenía las cachas más duras que la polla erecta de Falete.
Pero para Superman aquello era pan comido. De una super patada reventó al puto tiburón y santas pascuas.
- Gracias, colega! - dijo Batman tendiéndole la mano.
- De nada. - respondió Superman, que es lo que suele responder la gente educada en estos casos.
- Yo soy Batman de Gotham.
- Yo Superman de Krypton.
- Oye, pero no somos de la misma historieta, te das cuen?
- Sí, fistro, pero qué más da!..., los super héroes tenemos que echarnos una mano de vez en cuando, si no quién va a echárnosla, eh?
- En eso llevas razón, los humanos son muy debiluchos, tienen menos poderes que Mariano Rajoy en una reunión del G7.
"MEC!, MEC!, MEC!..."
Robin tocó la bocina del Bathelicóptero porque ya empezaba a ponerse celoso. Pero en ese momento ocurrió lo inesperado. Siete helicópteros Apache 008 se dirigían velozmente hacia ellos disparándoles con las ametralladoras.
Un nuevo peligro les amenazaba, eran las monjitas lesbianas Guerrilleras de Cristo Rey a las órdenes de Benedictus XVI. ( El ex Papa taimado dirigía a sus chicas desde un bunker secreto bendecido en una pequeña isla del Océano Indico, cerca de Madagascar )
Lograrían salir victoriosos de esta nueva prueba que les deparaba el destino cruel?!...
Por supuesto que sí!... Batman y Superman la emprendieron a superhostias contra las malvadas arpías de Benedictus, y el resultado fue de siete helicópteros papales escachifollados y treinta y cinco monjitas hijaputitas fuera de combate, osea, todas. Se las comieron los tibus.
Conclusión
- Tú me puedes recomendar alguna religión, Batman?
- Y eso?
- Es que el padre Falete quiere meterme mano y...
- Oh, y yo también!... Pero qué guapos sois los de Krypton, Dios mio!
"MEC!, MEC!, MEC!..."
- Batman, esta noche duermes en el sofá, por mis muertos!
The End
A Alberto Franco San Emeterio.
Veinticinco cuchilladas
- Veinticinco cuchilladas con mano firme, mi teniente. Un hombre fuerte, sin duda. - Le hablaba el forense al inspector Madero, después de extraer el cadáver de la nevera y mostrárselo. - Murió pronto porque las primeras cuchilladas fueron en el corazón. Luego se entretuvo con total sadismo.
- Hay indicios de que se opusiese la víctima?
- No he descubierto ningún indicio de resistencia. Posiblemente le sorprendió sin que le diese tiempo a reaccionar, o era muy miedoso, le vio venir y se acojonó. Lo que es evidente es que no hay señales de pelea. Más cosas: veinticinco años, 1´78, de complexión fuerte, raza blanca...
Ambos hombres contemplaban, desde cada lado de la camilla, el cuerpo de este joven que había pasado a "mejor vida" Patético eufemismo!
- Es necesario especificar el color de su piel, como si estuviésemos en los Estados Unidos?
- Hombre, pues en el Ahorro Mogollón también trabajan subsaharianos y marroquís.
- Tiene razón.
Le acababan de pillar en un desliz de novato. Procuraría ser más cauto a partir de ahora.
- En dónde ocurrió?
- En el Parque Hermanos Tonetti . Todas las noches atravesaba ese parque para dirigirse desde el hipermercado hasta su domicilio en la calle Ataulfo Argenta. Por cierto, cómo no estuvo usted allí cuando se descubrió el cadáver?
- Acabo de llegar a Lobodoiro como quien dice. Llevo aquí tres días y me han encomendado el caso esta mañana.
- Lo entiendo, teniente, los otros inspectores están todos entretenidos con los narcos, je, je!... Esto de la droga es una auténtica plaga. Le deseo mucha suerte, teniente.
Gracias.
Esa noche habló con Encarnita sobre el caso.
- Le han dejado el cuerpo como un colador. Veinticinco cuchilladas y con un cuchillo grande de esos de carnicero.
- Virgen Santa!
( Continuará )