Noticia de agencia publicada en portada en "El Faro de Lobodoiro":
"Fallece en su domicilio el Director General de la Guardia Civil, Don Augusto Loroño"
El Excelentísimo Señor Don Augusto Loroño abandonó esta vida en la tarde de ayer cuando se encontraba rodeado de su familia, siguiendo la retransmisión de un partido de fútbol amistoso entre la selecciones nacionales de España y Tanzania.
No disponemos de más información sobre la causa del óbito, pero diversas fuentes oficiosas conjeturan que se ha tratado de un infarto, dado que el eminente politico ya sufrió otro hace pocos meses.
Madero apartó el periódico de su vista y miró a Jiménez.
- Algo me dice que estas fuentes "oficiosas" son oficiales.
- Están tapando algo?
- Es posible. En fin, en nuestra situación podríamos decir lo mismo que dijo Franco cuando murió Carrero: "No hay mal que por bien no venga"
- Je, je, je!
- Por cierto, cómo va lo de los gitanos?
- Uf, un desbarajuste!... Hemos conseguido por fin que Macarena Salaberri, una de las nueras de Sanfelices Sarasola, nos permitiese ver los registros de trabajadores temporales. Claro que, hubo que amenazarla con pedir una orden judicial.
- Sí, eso me lo dijo usted anteayer, que la señora se quedó con los archivadores y algunos trastos cuando se cerró la fábrica.
- Ah, sí, y la maquinaria, que la vendió. Bueno, ella y su marido, un hijo del difunto. Pero este hombre falleció hace unos pocos años. Pues parece ser que no registraban a todos los temporeros. Dámaso Sanfelices era como un terrateniente, hacía lo que le daba la gana y contaba con la aquiescencia de políticos corruptos. Sin embargo sí han aparecido algunos apellidos que pueden ser de gitanos españoles: Heredia, Montoya, Vargas... Ya sabe que muchos de ellos llevan esos apellidos, incluso el mio, "Jiménez", je, je!
- Sí, ya lo sé, en esta etnia no abundan los Botín, Koplowitz, Borbón...
- Ja, ja, ja!... Bueno, pues... hay otros apellidos que pueden ser hungaros, rumanos o bulgaros: Kosztka, Vasilev, Vezetéknév...
- Ya, y la Interpol dirá que no les toquemos más los cojones; osea, que eso es como buscar una aguja en un pajar. A saber el mogollón de historiales delictivos que pueden salir de apellidos y nombres comunes.
- Y tanto, mi teniente.
- Pero hay que hacerlo. Hoy por hoy es la única vía que tenemos. Eso y encontrar un "garganta profunda" que nos relate todo lo que se cocía entre el indeseable empresario, su chusma de adictos y los temporeros.
- Estamos también en ello, mi teniente.
- Me consta. Por cierto, han llegado ya los periodistas?
- Los más madrugadores ya llevan un rato.
Asomó por la puerta el guardia Garcia.
- Da usted su permiso, mi teniente?
- Pase, García.
- Dos cosas, mi teniente, dentro de un rato le va a llamar su amigo el comisario Redondo.
- Por el teléfono "confidencial"?
- Sí, mi teniente. Y este "sobre extraño" a su nombre lo ha depositado alguien en el buzón de la comandancia.
( Continuará )
martes, 8 de abril de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
Uno a uno y sin prisas ( LXIII )
Una coreografia musical en homenaje a la tierra cántabra, "Mar y Montaña Mágica", precedió a la entrega del "premio gordo" Cual iba a ser la mejor película de la presente edición?!... La expectación en la sala era máxima, los nervios consumían a algunos y a algunas. Dorotea Martín y Angel Marcet abrieron los grandes sobres azules, tomando la palabra la super sexy Dorotea.
- Y el premio a la mejor película es para...
Y terminó la frase el galán de la televisión chilena.
- ... Para "Samurais de Ultratumba"
La ovación fue apoteósica porque casi todos se lo esperaban y poquísimos discutían que esta película de Dimitri Kalashnicov era una perfecta obra maestra.
El viejo cineasta miró a la concurrencia con los ojillos enturbiados por la emoción. A pesar de su edad y de sus muchísimos premios recibidos, seguía emocionandose con estas cosas. O quizás era su edad, casi los setenta años, lo que le había convertido en un hombre de lágrima fácil.
- Muchísimas gracias a los miembros del jurado y a los hombres y mujeres de "Ghost and Witch Films" que confiaron en mi proyecto desde el principio. En estos momentos tan importantes en la carrera de un director de cine, tiene uno la obligación de agradecer su inestimable ayuda a un montón de personas, esos colaboradores indispensables en cualquier aventura cinematográfica. Gracias a mi amiga Renata Otolina, aunque este año está en otra película. Gracias a Oswaldo Gavilán por la música maravillosa que sólo él sabe crear. Gracias a Pietro Napolitano por su bellísima fotografía. A mis productores Renzo Casanova y Olivia Toledo. A mi estimada amiga Celia Sanfelices. A todos los actores que habeis participado y a dos personas muy especiales para mi, Teresa Coscojuela y Menciguelo Mejillón, porque ha sido muy importante para mi su constante apoyo moral. Gracias!!
Otra estruendosa ovación despidió al cineasta del escenario, mientras en la gran pantalla se veían imágenes terroríficas de "Samurais de Ultratumba" y sonaba la trepidante musica del maestro Oswaldo Gavilán.
Abandonaron el Hotel Algorta cuando estaba amaneciendo. Ambos se habían estrenado satisfactoriamente como amantes y como mentirosos redomados. Ella excusó su asistencia en la gala de clausura del festival alegando motivos familiares urgentes. El simplemente le había sido infiel a su mujer, una actitud muy propia de sementales enamorados... o libidinosos.
Se abrazaron camino del aparcamiento. A él se le hizo familiar un coche rojo con abolladuras que estaba aparcado muy cerca del suyo. "Dónde he visto yo antes ese coche?" Su mente deductiva no funcionó en esta ocasión. Lo recordaría más tarde.
El teniente Maximino Madero, responsable de la investigación de un caso complicadísimo con unos cuantos litros de sangre derramada, tenía que enfrentarse esa misma mañana a un batallón de sádicos periodistas dispuestos a despellejarle. Pero antes de la rueda de prensa iba a haber dos sorprendentes novedades.
( Continuará )
sábado, 5 de abril de 2014
Uno a uno y sin prisas ( LXII )
( Una escena del film "Las brujas de Salford" con Renata Otolina )
El corpachón de Maximino Madero y las turgencias apetecibles de Celia Sanfelices, danzaron sexualmente con el frenesí de dos anatomías limitadas al vigor de sus 49 años, ella, y de sus 55 años, él. Con calma pero con ardor, con esa pasión de los veteranos que han aprendido a hacer el amor sin prisas pero sin pausas, recreándose en las zonas erógenas favoritas de sus parejas, volcados en satisfacer más a su amante que a uno mismo.
Para el guardia fue una novedad el verse repitiendo coito al poco de haber concluído el anterior. Hacía muchos años que no se entregaba a un bis con Encarnita. Tras la eyaculación caía ipso facto en brazos de Morfeo. Y muchas veces, al despertar, sentíase culpable por no haberse interesado por ella, por sus orgasmos, por la felicidad sexual de su ser más querido. Pura contradicción. Pero también le frenaba que Encarnita era una mujer muy conservadora y religiosa a la que le daba vergüenza hablar de sexo hasta en la cama.
Celia mordisqueó su barbilla mientras él deslizaba la yema de su dedo índice por la aureola de uno de los negros y grandes pezones de su amada. Como ninguno de los dos fumaba, el "entreacto" seguía siendo sexual.
- Me has dado mucho placer, Maximino.
- Tú a mi también, Celia.
- En qué piensas?
- En nuestra locura.
- Je, je, es la más hermosa locura de los seres humanos, no te parece, Maximino?
Se le hacía rarísimo escuchar su nombre propio. Ni los guardias de su promoción, con los que más confianza tenía, se dirigían a él por su patronímico. Ellos eran para él Ramírez, López, Sanchidrián o Coscojuela, como su amigo el municipal. Y él era para ellos Madero. Y Encarnita le decía "Maxi"
"Jo, por qué me vendrá Encarnita a la cabeza a cada rato, precisamente en estos momentos?"
Un cierto bajotraimiento se imponía a su orgullo de macho fornicador. Arrepentimiento pos coito?...
Ocupaban una coqueta habitación en el Hotel Algorta de Portugalete, cerquita de la ría y del Puente Colgante, una habitación reservada a nombre de ella esa misma tarde.
A ochenta kilómetros de allí, dos rostros muy sonrientes se disponían a hacer feliz a una de las cuatro actrices nominadas. Tony Zamora y Estrella Rocha abrieron los "sobres de la suerte"
- Y el premio a la mejor actriz protagonista es para... Dilo tú, Estrella.
- Pues es para... Renata Otolina por Las Brujas de Salford!
Una jubilosa actriz madura subió al escenario en medio de la algarabía general y los flashes de los fotógrafos.
- Gracias!, gracias!, gracias!... me haceis muy feliz, muy feliz!
La gente de la profesión ya sabía que sus lágrimas eran "puro teatro" porque Doña Renata era una grandísima cómica y estaba ya de vuelta de premios, homenajes y otras glamourosas servidumbres del oficio.
Llegado este momento de la gala ya había sido concedido el premio al mejor actor: Peter Byrne por Drácula en el Congo. Sólo faltaba el "premio gordo", el que se daba a la "mejor película.
( Continuará )
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La zurbahistorieta del sábado
Dos cuentos en uno
El temporal azotaba con fuerza al pequeño navío de dos mástiles, meciéndole entre las gigantescas olas como si fuse una cáscara de cacahuete. "Dios mio, las posibilidades de salvación son mínimas!", pensó afligido Robinsón. Pensó o rezó.
El capitán se desgañitaba dándoles órdenes a sus hombres, pero estos ya habían perdido la fe, estaban agotados y a algunos se los habían tragado las olas.
Finalmente un rayo terminó por destrozar el velamen y abrió un boquete entre las cuadernas de estribor. Y el velero se fue a pique.
Robinson era un hombre fuerte y sano, además de un gran nadador. Aunque veía la muerte cerca, intentó controlar su nerviosismo para prolongar la vida. Un golpe de fortuna puso ante sus ojos un grueso madero que se mantenía a flote como un coloso enmedio del temporal. Posiblemente de los restos de otro naufragio. Se aferró a él y flotaron juntos durante varias horas.
Amaneció con la mar en calma. A lo lejos se divisaba una costa. La corriente le llevó hasta una recoleta playa, casi oculta entre los acantilados. Cayó sobre la arena agotado y se durmió.
Tuvo el peor despertar de su vida. Le habían inmovilizado atándole con cientos de cuerdas que a él le parecieron hilos. Docenas de pequeños hombrecitos verdes se movían a su alrededor como hormigas. Su estupor era mayúsculo. "Cómo es posible que existan estos seres diminutos?!... Por qué me habrán atado?... Temerán que los pise?"
La Guardia Civil había hecho un excelente trabajo. El cabo Ciriaco y el teniente Rebollo compartían tabaco y conversación.
- Esto no se lo va a creer nadie, mi teniente.
- Pues los periodistas están al llegar.
- Joder, cuidado que es grande el tío, eh!... Oiga, mi teniente, cómo se llama el cuento en donde sucede esto mismo?... Es Robinsón Crusoe, no?
- No, Ciriaco, no me sea usted ignorante, es Gulliver.
viernes, 4 de abril de 2014
Dos zurbahistorietas al precio de una.
No era un pedo
- Quién ha sido?!... Quién se ha tirado un pedo?!... Nadie?!
El viejo "maestro nacional" barrió con la mirada el aula en donde una treintena de atemorizados chiquillos se preguntaban dos cosas: "Quién habrá sido?" y "Qué va a pasar ahora?"
- Vaya, vaya, vaya!... Y yo me tengo que creer que no ha sido nadie, eh? Aquí huele que apesta y nadie es el culpable.
Los criajos ya se esperaban lo peor, mientras sostenían temerosos o rehuían las miradas de seis ojos acusadores: los del viejo maestro, los de Franco y los de José Antonio Primo de Rivera. También había un Cristo adosado a la pared, pero la de este era una mirada transida por el dolor, le habían hecho una escabechina, y, sin embargo, en su rostro sólo se adivinaba la celebérrima pregunta: "Padre, por qué me has abandonado?!"
Los pequeñuelos ya se esperaban azotes con la vara de avellano o tortazos de esos que les hacían caer al suelo. El temperamental maestro era capaz de dar treinta tortazos sin que se resintiese su venosa y famélica mano.
Y entonces habló Agripino, el pitagorín de la clase.
- Señor maestro, yo creo que el olor viene de la "caja negra"
Don Virgoliano dirigió la mirada hacia lo que llamaban la "caja negra", un armatoste muy viejo y muy feo de la altura de un hombre bajito, que podría ser un armario canijo, una carbonera o cualquier cosa, en donde la señora de la limpieza, Doña Leocadia del Santo Rosario, guardaba libros y trastos viejos de los que no se sabía si iban a ser utilizados más veces o no. La "caja negra" estaba situada en un rincón de aquel enorme espacio que en tiempos de la República fue un gimnasio.
Don Virgoliano abrió la "caja negra" y un cuerpo humano se precipitó al exterior.
- OOOOOHHHHH...!!, exclamó el coro infantil.
Don Virgoliano no abrió la boca, pero estaba tan asustado como los niños... o más. Un cadáver!... Dios, un cadáver en clase!
La mayoría de los escolares no habían visto un cadáver de persona en su vida, la mayoría menos uno, Gumersindín, que pudo contemplar el semblante lacio de su abuelo Práxedes en una caja de pino. Pero lo de ahora era de película de miedo, como cuando estás viendo una peli y surge inesperadamente el zombi por donde menos te lo esperas.
Qué había ocurrido?
El fin de semana anterior, dos vagabundos entraron en la escuela para dormir. Una pareja de la Guardia Civil oyó ruídos y golpeó la puerta. "Abran a la Guardia Civil!" Uno de los vagabundos, que era joven y fuerte, huyó por la ventana. Pero el otro, que era viejo y torpe, decidió esconderse en aquel cajón feo que parecía un armario. "Los guardias pensarán que también me he fugado", se dijo con buena lógica. Y así fue. Pero la vida da sorpresas y a veces mortales. Nada más entrar en la "caja negra" sufrió un infarto.
Una narizota entre dos vidas.
Aquel anciano llamaba la atención de los viandantes. Vestía discretamente, pantalón negro de pana y un cardigan azul marino. Su cabello era corto y canoso. No se diferenciaba del resto de los ancianos "señoriales" que pasean por la ciudad, ajenos al bullicio, ensimismados en sus nostalgias. Pero había algo especial en él, algo postizo: una bola roja de gomaespuma ocupaba el centro de su rostro, justo en el lugar de su nariz, una escandalosa narizota de payaso.
Las madres que iban con niños le sonreían. Algunos jovenzuelos de pocas luces le insultaron.
- Tío, estás zumbado, ja, ja, ja!
- Majareta!, tontolaba!
El respondía a los improperios con una amplia sonrisa, como si fuesen saludos amables.
Un coche se subió a la acera y frenó junto al anciano. Una mujer descendió del coche y fue hacia él. Le quitó la narizota y se la guardó en el bolso. Le habló en un tono dulce pero persuasivo.
- Sube al coche, papá, nos vamos a casa.
- Quién es usted, señora?
- Vamos, papá, no des más escándalo. Soy Pili, tu hija. Venga, vámonos!
- Ah, eres Pili!... Ya te has comido el postre, Pili?... Sabes que mamá se enfada si no te comes el postre?
- Vamos, papá!
Al final lo consiguió, el anciano entró en el vehículo.
Aunque muchos lectores lo ignoren, escenas como esta son habituales en el mundo.
Una narizota roja fue el nexo aquella mañana entre una vida dedicada a hacer felices a los demás, ejerciendo la profesión más hermosa del mundo, la de payaso, y otra vida que estaba empezando, la del pozo oscuro del Alzheimer, que se prolongaría durante unos cuantos años.
jueves, 3 de abril de 2014
Uno a uno y sin prisas ( LXI )
( Los remeros de La Marinera en el momento de empezar a saborear su victoria )
La regata resultó sumamente reñida. La fuerte pugna entre las embarcaciones cántabras de Lobodoiro y Castro Urdiales, la vizcaína Kaiku y la donostiarra de Orio, que se mantuvieron casi igualadas en los dos primeros largos, puso de los nervios a la multitud de aficionados que presenciaban el evento, unos desde los muelles y paseos y otros a bordo de los pesqueros, motorillas y yates anclados en la bahía. Algunos barcos pequeños seguían a prudente distancia a las traineras.
Casi ultimado el tercer largo se destacaron Lobodoiro y Castro. Y entonces surgió lo asombroso, la magia de los remeros de Flaviobriga ( colonia romana que fue Castro en sus orígenes ) obró el más difícil todavía en una rápida y ceñidísima ciaboga, impecable ciaboga firmada por su proel Carmelo, saliendo de ahí con una distancia de casi una trainera sobre su inmediato rival: Lobodoiro.
A pesar de los denodados esfuerzos de los locales por alcanzar a los castreños, el triunfo fue para los hombres de "La Marinera", la "rojilla" de Castro, la tripulación en la que cifraban todas sus ilusiones las buenas gentes de la ciudad marítima cántabra más bilbaína.
Alzaron los remos en señal de victoria mientras sonaban las sirenas de los barcos, se agitaban las banderas y la banda de música de Castro se arrancaba con los compases del "Himno a La Marinera" del Maestro Basoco.
Importantes figuras de la cinematografía terrorífica como Karla Montellano, Renata Otolina, Sandro Sorboni o Dimitri Kalashnikov, instalados en una de las tribunas reservadas a autoridades e invitados, aplaudían contagiados por el entusiasmo de los montañeses. Algunos de ellos saborearían esa noche también las mieles del triunfo.
La hermosa madurita Celia Sanfelices, igualmente situada en la tribuna de invitados, atendió complacida la llamada de su galán también madurito, intentando cruzar unas mínimas frases a través del griterío y la música dominantes.
El sumun de la emoción llegó cuando la banda castreña interpretó "La Jota del Regateo", una composición del maestro Barbieri nacida en la remota fecha en la que Castro Urdiales y Vizcaya compitieron ante la mirada soberana de Isabel II. ( "Delante de la Reina de las Españas van a medir su esfuerzo Castro y Vizcaya!... Que en regateo, que en regateo, sobre la mar compiten sus marineros!... Día es de gloria, día es de gloria para el que logre cantar victoria!", etc. ) regata ganada por los castreños lo mismo que ahora.
Docenas de seguidores de La Marinera se lanzaron a las aguas de Lobodoiro presos del entusiasmo, siguiendo la tradición de la zambullida inmediata a la victoria.
El culto a los "ídolos de barro" se trasladó de los muelles a la alfombra roja del festival, del cielo azul salpicado de nubecillas blancas al cielo nocturno estrellado pero eclipsado por los focos que rendían pleitesía a las estrellas del celuloide.
Dos personas huían de todo este maremagnum en dirección a Bilbao. Los amantes habían decidido conocerse muy intimamente esa noche. Celia y Maximino, dos bichos humanos entre siete mil millones de la misma especie, dos almas unidas por la química del amor tras el flechazo de Cupido, se buscaban con la urgencia inevitable de su deseo.
Pero no estaban completamente solos. Alguien, un bicho con mala idea, se había propuesto pertubar la paz de los amantes.
( Continuará )
miércoles, 2 de abril de 2014
Uno a uno y sin prisas ( LX )
La clausura del festival de cine de terror era siempre en domingo, algo que se había convertido en tradicional. El primer domingo de Agosto. En esta gala se entregaban las famosísimas anchoas de oro y de plata a los vencedores.
Desde primeras horas del día desfilaron por las calles de Lobodoiro charangas y bandas de música, carrozas, majorettes, gigantes y cabezudos, agrupaciones teatrales especializadas en movidas callejeras e incluso una representacion del sureste español con sus moros y cristianos. Desde el castillo de San Andrés hasta el hotel Flaviobriga, a lo largo de los paseos de la playa y del puerto, se encargaron de entretener a la masa de cinéfilos y veraneantes la banda de cornetas y tambores "Los estreñidos" de Torrelavega; la agrupación de majorettes "Leonas Cántabras" de San Vicente de la Barquera; carrozas de los maestros carrocistas de Laredo y Castro Urdiales ( "Batalla de Flores" y "Coso Blanco" ) representando como siempre alegorías del mar y del cine, este año con "Escuela de sirenas y chulos de playa", "El Arca de Noe con motor fuera de borda", "Drácula en el submarino amarillo" y "Políticos a los tiburones"; bandas de música de Lobodoiro, Santoña y Portugalete ( esta última de Vizcaya ) atracción cómica "Coros y danzas de la sección pitufina ninfomaníaca" de Los Corrales de Buelna; Moros y Cristianos de Mazarrón ( Murcia ) etc., etc. No decayó la alegría entre los animadores y el animadísimo público, entre los que se encontraban muchos de los protagonistas del festival, los que iban a resultar premiados y los que "otra vez será"
Pero el gran acontecimiento anterior a la gala de clausura festivalera fue la Gran Regata de Traineras Bandera de Lobodoiro", que congregó a muchísima más gente que el propio festival, dada la afición al remo entre los norteños.
El inspector Madero observaba desde la ventana del salón de su casa, en el séptimo piso de uno de los edificios más altos de la villa, a la muchedumbre que se extendía por los muelles y los paseos para disfrutar de la gran regata. Encarnita se había desplazado a Santander a visitar a su anciana madre y no regresaría hasta el día siguiente.
Dejó de mirar al exterior para fijar su atención en la fotografía enmarcada que colgaba de una de las paredes del salón: Encarnita y él en una imagen de estudio, el mismo día de su boda, sonriendo con cara de "chocholos", un lejano día primaveral del siglo pasado. Recordó que faltaban pocos días para el aniversario.
Volvió a mirar el último número de teléfono registrado en su móvil, un número "prohibido", un número que brillaba ante sus ojos recordándole un nombre y una sonrisa imborrable en su mente: Celia Sanfelices Sarasola.
Aún espararía un rato antes de oprimir la tecla de llamada.
Un cohete atronador, el "chupinazo", anunció el comienzo de la regata.
( Continuará )
martes, 1 de abril de 2014
Uno a uno y sin prisas ( 59 )
"Gitanos!"... Las palabras de Dona Paloma Cerecedo acudieron a su mente como un aviso urgente de alerta maxima: "Se que puede parecerle una tontería, pero yo le aseguro que lo que ocurre en Valdurriales ha sido provocado por una maldición gitana"

Se llevo a la tumba Dona Higinia Zumalacárregui el secreto de Valdurriales?... Posiblemente. La que luego llegaría a centenaria supo de alguna historia entre gitanos y valdurrialenses o entre gitanos y Damaso Sanfelices Sarasola y sus incondicionales?... Una historia que desembocó en tragedia?... Quizá una historia que pidió a gritos venganza tan atroz?!... Sólo Doña Higinia estaba al corriente de los hechos?... "Elucubraciones, sólo elucubraciones, degeneración profesional de un viejo sabueso deseoso de poner fin a un vergonzoso misterio, pensó para sí mismo. "Pero es posible que sólo Doña Higinia estuviese al corriente de este drama?"
Le sacó de su ensimismamiento una sonrisa grande de su informadora, la cual había interrumpido el relato para comerse un par de rabas y dar un trago a la cerveza, aprovechando el momento introspectivo el detective.
Y de pronto se armó un revuelo muy grande en el bar. Acababan de entrar a tomarse unos vinitos tres destacadas figuras de la farándula peliculera en su versión más cutre: Valdeminguilla, Cañita Brava y un doble de Rajoy. A petición del respetable, Valdeminguilla interpretó su número de más éxito, una recreación muy sobreactuada de cuando persiguió y le pegó un botellazo en la cabeza al asesino de ancianas, el famoso botellazo que terminó con el deleznable criminal. El jolgorio en el bar era enorme. El doble de Rajoy no decía nada, se limitaba a mirar a unos y a otros con cara de bobo, pues el pobre tipo era ucranio y no sabía nada de español. Finalmente se arrancó Cañita Brava con uno de sus más exitosos temas, y aquello ya fue el delirio.
Con estas talentosas exhibiciones, el trío conseguía que les pagasen todas las rondas en todos los bares y pubs de la villa o de cualquier otra localidad que visitasen. En Barcelona se les solía unir Bernardo Cortés. Y aunque provocase los "celos artísticos" de sus compañeros, el mayor éxito humorístico lo lograba siempre el Rajoy ucranio, pues bastaba con que mirase a la cara a alguien para que a este le diese la risa hasta llegar a las lágrimas o al dolor de estómago.
"Gitanos"... En esa dirección hay que encaminar la investigación", reflexionó Madero mientras la hermosa Celia disfrutaba con el show de Cañita Brava. "Alguien tiene que saber más, puñetas!... Me corto la pichuca si no hay más personas que recuerden algo ocurrido hace unos cuarenta años entre gitanos y gente aquí" ( Pero no va a ser tan fácil, señor Madero! )
Dirigió la vista a la hermosa rubia y sintió que su corazón enloquecía como el de un jovencito ante su primera conquista.
( Continuará )
Se llevo a la tumba Dona Higinia Zumalacárregui el secreto de Valdurriales?... Posiblemente. La que luego llegaría a centenaria supo de alguna historia entre gitanos y valdurrialenses o entre gitanos y Damaso Sanfelices Sarasola y sus incondicionales?... Una historia que desembocó en tragedia?... Quizá una historia que pidió a gritos venganza tan atroz?!... Sólo Doña Higinia estaba al corriente de los hechos?... "Elucubraciones, sólo elucubraciones, degeneración profesional de un viejo sabueso deseoso de poner fin a un vergonzoso misterio, pensó para sí mismo. "Pero es posible que sólo Doña Higinia estuviese al corriente de este drama?"
Le sacó de su ensimismamiento una sonrisa grande de su informadora, la cual había interrumpido el relato para comerse un par de rabas y dar un trago a la cerveza, aprovechando el momento introspectivo el detective.
Y de pronto se armó un revuelo muy grande en el bar. Acababan de entrar a tomarse unos vinitos tres destacadas figuras de la farándula peliculera en su versión más cutre: Valdeminguilla, Cañita Brava y un doble de Rajoy. A petición del respetable, Valdeminguilla interpretó su número de más éxito, una recreación muy sobreactuada de cuando persiguió y le pegó un botellazo en la cabeza al asesino de ancianas, el famoso botellazo que terminó con el deleznable criminal. El jolgorio en el bar era enorme. El doble de Rajoy no decía nada, se limitaba a mirar a unos y a otros con cara de bobo, pues el pobre tipo era ucranio y no sabía nada de español. Finalmente se arrancó Cañita Brava con uno de sus más exitosos temas, y aquello ya fue el delirio.
Con estas talentosas exhibiciones, el trío conseguía que les pagasen todas las rondas en todos los bares y pubs de la villa o de cualquier otra localidad que visitasen. En Barcelona se les solía unir Bernardo Cortés. Y aunque provocase los "celos artísticos" de sus compañeros, el mayor éxito humorístico lo lograba siempre el Rajoy ucranio, pues bastaba con que mirase a la cara a alguien para que a este le diese la risa hasta llegar a las lágrimas o al dolor de estómago.
"Gitanos"... En esa dirección hay que encaminar la investigación", reflexionó Madero mientras la hermosa Celia disfrutaba con el show de Cañita Brava. "Alguien tiene que saber más, puñetas!... Me corto la pichuca si no hay más personas que recuerden algo ocurrido hace unos cuarenta años entre gitanos y gente aquí" ( Pero no va a ser tan fácil, señor Madero! )
Dirigió la vista a la hermosa rubia y sintió que su corazón enloquecía como el de un jovencito ante su primera conquista.
( Continuará )
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