viernes, 11 de julio de 2014

Tres casos del inspector Madero ( 28 )








Puños fuera !


- Joselín tenía problemas económicos e intentó sablear a más de uno, - Le informó García a su teniente - le habían echado de la obra en donde trabajaba como peón de albañil y andaba dando tumbos por ahí.
- Por qué le echaron?
- Por sus prontos, mi teniente. Todo el mundo coincide, era un chaval muy majo, pero de pronto se le cruzaban los cables porque alguien le había llevado la contraria en algo o por lo que fuese, y la emprendía a hostias sin avisar. He hablado con su madre y esta me ha remitido al psicólogo. El doctor Valencia me ha dado la charla sobre una personalidad sicótica con un alto componente de agresividad, problemas de inmadurez y no sé cuantas historias más. Me ha puesto la cabeza como un bombo.
- Je, je!
- Pero, en resumidas cuentas, la cosa es que cuando alguien le llevaba la contraria se le iban los puños. Algunos le llamaban "Mazinger Z" No le ocurría con la misma continuidad que a Toño, pero podía ser mortífero.
- Pues vaya parejita el Toño y él!
- Ya, y a ese "dulce" carácter había que sumarle el agravante de que estaba en el paro y sin un triste euro en el bolsillo.
- Pues le ha cundido a usted la mañana, García, en pocas horas ha conseguido hablar con su madre y con el psicólogo. No está nada mal, je, je!
- He tenido la suerte de que un paciente del psicólogo había aplazado su cita.
Asomó Estébanez por la puerta del despacho de Madero.
- Da su permiso, mi teniente?
- Avante a toda máquina, Estébanez. Cuénteme.
- En las productoras me dicen que con ese solo dato es muy difícil saber a qué programa o película pertencen las imágenes, que puede ser cualquier cosa, desde un anuncio hasta un reportaje sobre delincuencia urbana.
Habló Jiménez:
- Mi teniente, me ronda una idea por la cabeza, que a lo mejor nos lleva a algún sitio.
- Venga, suéltela.
- Imaginemos que se trata de una broma de esas de cámara oculta, que un grupo de actores o figurantes le está puteando a alguien y...
- Coño, Jiménez, está usted iluminado de verdad!... Claro, podría ser muy bien una broma de ese tipo porque utilizan todo tipo de personajes o de animales. Recuerdo "Todo er mundo er güeno" del difunto Manolo Summers. Jo, lo que me reí con la del enano. "Cuidado con el enano, que se tira pedos", le decía uno de los ganchos al "pringado", ja, ja, ja!...
Pues a lo mejor a José Luis "lo encontraron en la calle" y les pareció bien para algunas bromas.
- Se dirigió al guardia Estébanez: - Estébanez, ya tiene usted un buen dato para conseguir la información que necesitamos: pregunte a las productoras por el programa o programas de cámara oculta que se emitieron en los años noventa.
- A la orden, mi teniente.


( Continuará )

jueves, 10 de julio de 2014

Tres casos del inspector Madero ( 27 )








El pelo largo

- Ya, pero ahora sé que es él.
- Por qué?
- Por el pelo. Perdón, inspector, me estoy meando, podemos entrar en un bar?... o me esperan un momento?
Entraron en el bar El Ancla después de que Valero abrazase la bici a una farola con la obligatoria cadena, que también hay cacos de bicis en esa bendita tierra. Pidieron unos "txiquitos" de vino y una ración de "tigres" ( mejillones ) para compartir.
- Es que él salió de Lobodoiro con el pelo corto y quería dejárselo largo. Me lo explicó un día que me lo encontré por la calle y me extrañó verle con el pelo muy corto; me explicó que se lo cortó así porque su madre siempre le estaba dando la brasa, pero que se iba a Madrid y pensaba dejárselo largo otra vez; y en la tele le vi con el pelo lago, era él!
- Hablasteis más?
- Un poquito, pero lo recuerdo porque ese día no había bebido, je, je! Me extrañó lo de Madrid y le pregunté que porqué se iba. Me contestó que porque estaba harto de todo. No me dijo más. Pero un día puse la oreja en una conversación que mantenían unos chavales en un bar y me enteré que su espantada a Madrid había sido porque estaba enamorado de Pili y ella no le hacía caso. Fíjese, antes de que lo matasen ya llevaban varios años de novios.
- Recuerda como vestía en la tele?
- Uf, de eso nada! Yo estaba ya cocido de tanto vino esa noche y sólo se me fue la vista al pelo y a lo absurdo de la escena: los brincos sobre el coche.
- Tú crees que eso podría ser la interpretación de un personaje en alguna serie?
- Ni idea, pero no me imagino a José Luis trabajando de actor.
- Y cómo es que no le vio más gente?
- Sí le verían. Yo sé de una chica que también le vio, pero hay muchos canales de televisión hoy en día, y a veces dan regatas de traineras en diferido, y eso lo ve todo dios. Osea, que a lo mejor José Luis tuvo poca audiencia.
- Es cierto, mi teniente, - apuntó Jiménez - puede que esa fuese la razón por la que su madre y su novia no le vieron.
- Gracias por todo, Valero.
- De nada. Siempre a su disposición. Oiga, me sé un chiste muy bueno de guardias civiles y gitanos. Se lo cuento?

( Continuará )


miércoles, 9 de julio de 2014

Tres casos del inspector Madero ( 26 )







( La imagen que ilustra el episodio de hoy es una exclusiva para todos los lectores de "Tres casos del inspector Madero" En ella podemos ver al mismísimo inspector Don Maximino Madero con semblante de preocupación, lo cual no es para menos porque tiene entre manos dos casos de difícil resolución. Confiemos en que su perspicacia y esfuerzo, unido al de su equipo, nos brinde los resultados apetecidos )











Reaparece Valero

- No le veo culpable, mi teniente.
- Yo tampoco, es un camorrista por su fondo de mala leche, pero no tiene cabeza suficiente para asesinar a sangre fría, y pensar que se hubiese encontrado con la víctima en esa cala y en esa noche de ventarrón... bueno, una locura!
- No tiene cabeza pero tiene un buen cabezón.
- Eso sin duda, je, je!... Con ese "tonelaje" no sé como la trainera puede ir ligera.
- Ja, ja, ja, ja!
Guardaron silencio unos segundos, rumiando su desazón.
- Estamos sin sospechosos también en este caso, mi teniente.
- Sí, se nos está poniendo cruda la cosa. Si no espabilamos puede que encomienden el caso a otros. Los relevos de inspectores y subinspectores es algo común a todos los cuerpos de seguridad. Tendríamos que contar ya con una buena pista, Jiménez.

El más entrañable personaje de los pubs y bares de Lobodoiro estaba a punto de ponerles tras el rastro de una pista. Cuando Madero y Jiménez enfilaban hacia la Calle de La Mar, una rue peatonal y muy vinícola que les conducía a la Comandancia, alguien gritó a sus espaldas:
- Inspector, inspector, espere!
Era Valero en bicicleta. El rey del chiste se acercaba esprintando y luciendo una graciosa sonrisa, y tal divertido gesto hacía aún más graciosa su cara, dotada de una respectable nariz aguileña entre dos ojos azules vivarachos. Valero también tenía cara de chiste, lo cual contribuía a hacer más hilarantes sus mini monólogos.
- Perdone que le haya gritado, es que no quería que se me escapasen ustedes porque por esta calle no me dejan entrar con la bici los guindillas, perdón, los municipales, y es que tengo algo que decirles.
- Adelante, Valero! - le animó Madero con una sonrisa.
- Pues que ya me he acordado de lo que vi en la tele. José Luis estaba saltando encima de un coche.
La primera impresion de los guardias fue que Valero estaba delirando.
- Saltaba a un coche... desde la ventana de una casa?, desde lo alto de una tapia?... - preguntó el teniente.
- No, no, botaba, daba bricos... en la baca de un coche.
- Vamos a ver, Valero, me estás diciendo que el formalito José Luis, el retraído José Luis, aparecía en un programa televisivo o lo que fuese aquello, subido a la baca de un coche y pegando brincos, como si estuviese en una cama elástica.
- Sí, eso es lo que yo vi, estoy segurísimo! Lo he recordado muy bien.
Intervino Jiménez:
- Va a ser que viste a alguien muy parecido a José Luis.
"Y en este caso no hay pista que valga", pensó Madero.
- Era él, estoy seguro!
- Vamos a ver, Valero, tú le dijiste a Nisio que habías visto en la tele a alguien que se le parecía a su hermano, no que fuese él.
- Ya, pero ahora sé que es él.
- Por qué?


( Continua )

martes, 8 de julio de 2014

Tres casos del inspector Madero ( 25 )








Sin coartada

- Oiga, yo no soy un asesino, no me toque los huevos!
- Nadie te ha acusado... de momento, y habla con un poco de educación si no es mucho pedir.
- Joder, el que yo tenga mala hostia no quiere decir que vaya matando gente por ahí!
Madero estaba empleando su tono más duro para bajar los humos del gallito.
- No eres el único con el que hemos hablado. Hasta ahora nos hemos entrevistado con otros diez remeros, y no íbamos a pasar de ti cuando todos coinciden que eres el más violento. Así que deja de protestar y dime en donde estabas la noche del crimen.
- En mi casa, hacía un día de perros, no se podía estar en otro sitio.
- Estabas con alguien?
- No, solo. Mis padres habían viajado a Bilbao a visitar a mi abuela.
- Hablaste por teléfono con alguien?
- No.
- Y qué hacías en casa?
- Leer y luego me fui a la cama.
- Qué libro leíste?
- Joder, yo no leo libros, era un tebeo.
- Qué tebeo?
- Mortadelo y Filemón.
Jiménez tuvo que reprimir la risa porque, durante todo el rato, Toño le estaba recordando con sus gafas y su voluminosa cabeza a Rompetechos.
- Mira, Toño, puedes cabrearte y ponerte todo lo sarcástico que quieras, pero me parece que no eres consciente todavía de la situación en la que te encuentras. Punto uno: todo el mundo te acusa de violento porque has dado sobradas muestras de ello. Punto dos: Hay varios testigos de que amenazaste de muerte a Joselín, tuvisteis una disputa muy fuerte y le dijiste textualmente: "Te voy a matar, hijo de puta" Y punto tres: no tienes una puñetera coartada, puedo ordenar ahora mismo tu arresto.
- Punto uno: yo me he peleado en la calle desde que era un niño, y Joselín lo mismo. Punto dos: no soy el único que le ha dicho a alguien: "te voy a matar", mi padre me lo dice siempre a mi. Y punto tres: Soy inocente, me cagüen... !!
La blasfemia no llegó a pronunciarse. Su novia, que era catequista, le había quitado poco a poco esa costumbre.
"Empatados a puntos", pensó Jiménez.

( Continuará )

lunes, 7 de julio de 2014

Tres casos del inspector Madero ( 24 )








La memoria de Valero

El inspector Madero aún tenía que pasar por su "bautismo de interrupción de sueño", algo que con el tiempo iba a convertirse en una constante de su vida profesional, como es el caso de todos los policías, siempre expuestos a esa llamada fatídica que les saca de la placidez de un sueño y que unas veces es importante y otras no tanto.
Soñaba Madero que hacía surfing en las olas de una isla paradisiaca del Caribe, rodeado de preciosas mulatas. Llegaba a la orilla de la playa y las chicas se lo comían a besos. Una le empezó a llamar por su diminutivo en susurros: "Maxi!, Maxi!" Después los susurros se convirtieron en gritos: "Maxi, despierta!", y sintió que le zarandeaban. Al abrir los ojos vio a Encarnita junto a él y oyó la llamada del teléfono.
- Cógelo tú, que a estas horas sólo puede ser para ti.
- Jo, las tres de la mañana. Dígame!
De fondo se oía música y bullicio de gente. Era un pub.
- Hola, inspector, soy Valero... Valero Zamalloa. Me dijo usted que le llamase si me venía a la memoria...
- Sí, si, dime, Valero.
- Pues que me ha venido la imagen de José Luis en la tele. Lo he visto claramente, inspector.
- Y bien, qué has visto?
- Jo, pues... Jo, que... que mientras esperaba que usted cogiese el teléfono se me ha ido otra vez de la mente. Y lo vi muy claro era él, José Luis, segurísimo!
- Oye, no habrá sido un sueño?
- Qué va, si estoy en un pub.
- Y cuántas copas te has tomado?... No me estarás vacilando?
- Para nada, inspector, por favor, por favor!... Aunque cuento chistes, yo soy muy serio para estas cosas.
- Vale, si te vuelve la imagen a la cabeza, lo apuntas en un papel y me llamas durante el día.
- De acuerdo, inspector, y perdone. Estaba usted durmiendo?
- Ya me dirás.
Se oyó un grito femenino de fondo:
- Valero, cuéntanos un chiste!
- Colgó Madero.
- Qué pasa?
- Mañana te lo cuento todo, vamos a dormirnos.

A Estébanez le echaron un cable en una de las agencias a las que llamó.
- Sólo está usted llamando a las agencias?
Era una voz femenina preciosa y tras ella se adivinaba una atenta comunicante.
- Pues sí, busco a una persona que apareció en un programa de televisión y...
- Ya, ya, eso ya me lo ha dicho, pero tendrá que llamar usted también a las productoras.
- Perdón?...
- Mire, no todos los actores y modelos están inscritos en agencias. Las productoras que hacen series y anuncios tambien tienen sus archivos de profesionales. Hay productoras que no piden gente a las agencias porque disponen de sus propios archivos. Llame usted a Video Media, Globo Media, Zeppelin... un montón!, quizá tantas como agencias. Y otra fuente a la que puede recurrir tratándose de actores es a la de los directores de casting. Todo ello está en el Cine Guía.
- Pues le quedo muy agradecido señorita...
- Rosi. Encantada de poder ayudarle.

- Hombre, lo que se dice un hijo de puta, pero un hijo de puta!... es Toño "el paragüero"
- Paragüero?...
- Bueno, es un apodo familiar, aquí mucha gente hereda los apodos. El padre de Toño era paragüero, arreglaba paragüas en los tiempos en que todavía se arreglaban los paragüas. Bueno, yo le he visto a Toño molerle a hostias a un tío solo porque le rozó a la novia sin querer en la discoteca. Pero Joselín tampoco se quedaba muy atrás en mala leche.
- Tú crees que Toño sería capaz de matar?
- Hombre...
El muchacho se lo pensó un poco antes de contestar. Madero y Jiménez no perdieron un detalle de su expresión al responder, y a ambos les pareció sincero.
- En una bronca, en un calentón... puede que sí, porque ya le digo que es un bestia. Pero no le veo matando a sangre fría y menos como cuentan que ha sido, llevándole a Joselín hasta el Pozillo de los Frailucos. Oigan, yo no les he dicho nada, a ver si voy a tener ahora un problema con Toño.
- No te preocupes, teniendo en cuenta la brutalidad de Toño te pondremos en la lista de testigos protegidos, je, je!... Es una broma, hombre, no te preocupes, no solemos revelar nuestras fuentes.
Tras estas palabras, "Andresín" se fue tranquilo.
- Pues nada, Jiménez, nos toca ahora enfrentarnos a ese monstruo horrible conocido por Toño.
- Vale, le quito ahora mismo el seguro a la pipa.
Jiménez ya se estaba contagiando del carácter cachondo de su jefe.

( Continuará )

sábado, 5 de julio de 2014








ZURBAHISTORIETAS del SABADO 
                      presenta ...

"EL CAJERO AUTOMÁTICO DE
LOS HERMANOS MARX"

Aquella fue la noche más fría de todo el Invierno. El mercurio de los termómetros había bajado hasta los abismos del hielo. El reducido habitáculo del cajero automático de la sucursal 519 del Banco Hispano Germánico en Madrid se llenó de malolientes vagabundos y vagabundas, algunos con sus mascotas pulgosas y llagosas, ( tres gatos y cinco perros demacrados ) cartones de vino peleón y renegridas bolsas de plástico conteniendo sus tesoros portátiles: objetos de deshecho extraídos de papeleras y contenedores basuriles, además de las provisiones alimenticias: restos de fiambre, pizza, quesos, pasteles y hamburguesas también obtenidos en los depósitos de las inmundicias, en donde los abandonan los ciudadanos más caprichosamente alimentados. Un viejo famélico que parecía el Ben Gum de la Isla del Tesoro se empeñaba en roer un hueso de jamón en donde ya no había nada que roer.
Eran catorce harapientos seres humanos y cinco animales, diecinueve piltrafas vivientes amontonadas en un espacio ridículo. Ya se sabe que en donde caben dos pobres caben muchos más, y si son paupérrimos sirve el hacinamiento.
Blasfemaban, escupían, se tiraban pedos, se rascaban mucho, salian a mear a la calle... y al final se durmieron. Hasta los desconfiados gatos se durmieron. Pero eran gatos enfermos, casi moribundos. Todos eran seres enfermos, los más enfermos en una sociedad enferma.
A la mañana siguiente los echaron a patadas los seguratas... cumpliendo con su obligación.

viernes, 4 de julio de 2014

Tres casos del inspector Madero ( 23-2 )








Dos casos peliagudos



- Tengo el pálpito de que ambos casos no están relacionados. Este es un pueblo relativamente pequeño o relativamente grande, según se mire, que sólo da la imagen de población turística en verano. Sin embargo, los residentes de todo el año se conocen entre ellos la mayoría. Pero José Luis y Joselín no se conocían entre ellos, ni sus familias. Eso constaté ayer después de hablar con los padres de Joselín y hacer tres llamadas telefónicas, una a la madre de José Luis, otra a su novia y otra a su hermano. Hay un punto en común, que el arma asesina es un cuchillo, pero incluso es este aspecto hay diferencias, dado que el cuchillo jamonero con el que mataron a José Luis apareció, aunque sin huellas, y por lo tanto no puede ser el mismo cuchillo que se empleó para matar a Joselín. Pero yo pienso que tampoco puede ser el mismo asesino puesto que el modus operandi es muy distinto.
- Interrumpió García:
- Antes de incorporarse usted al caso, mi teniente, cuando estaba en Madrid, echamos un vistazo por la orilla de la cala, rastreando un poco debajo del agua. Si usted lo ordena podemos llamar a los submarinistas para que se empleen más a conciencia.
- De acuerdo, encárguese usted mismo, García.
- A sus órdenes.
- Más cosas, en el caso de José Luis nos encontramos ante una persona solitaria con una novia un tanta pija, aunque trabaje de cajera en un supermercado, y en una estancia en Madrid de la que se sabe muy poco. Cada vez estoy más convencido de que su muerte tiene que ver con su residencia en Madrid. 
José Luis era un tipo raro y Pili es un poco borde, pero no se les conocen enemigos. Sin embargo, Joselín parece que lleva toda la vida dándose de hostias con todo el mundo. Era muy querido en el pueblo, de acuerdo, pero también muy combativo. Como se suele decir, no toleraba que le tocasen los cojones. A José Luis le despacharon en un parque cerca de su casa. A Joselín tuvieron que montarle una encerrona en un lugar alejado del pueblo y de muy difícil acceso. 
Tenemos dos casos, señores, y los dos son peliagudos, porque los casos en los que no hay un hilo del que tirar desde un principio, prometen ser largos.
Avanzando un poco, y con cierto optimismo, podríamos aventurar que a Joselín se lo ha cargado alguien de aquí y a José Luis alguien de Madrid.
Jiménez, mañana dedicaremos el día entero a ver de cual de todas las peleas en las que se vio envuelto Joselín podemos deducir que ha surgido un deseo de venganza.
- Eran peleas más de poner a prueba la hombría que de otra cosa, - intervino Jiménez - la juventud cántabra es muy peleona, no es cosa de que se odien como los...
- Ya, ya lo sé, García, pero puede que entre tanto valentón nos encontremos un bicho malo. De todas formas, no tenemos otro hilo del que tirar en el caso de Joselín.
- Habló ahora Estébanez.
- Mi teniente, he telefoneado ya a un montón de agencias de toda España sin ningún resultado de momento.
- Empiece con las de Hollywood, ja, ja, ja!

( Continuará )