( Los remeros de La Marinera en el momento de empezar a saborear su victoria )
La regata resultó sumamente reñida. La fuerte pugna entre las embarcaciones cántabras de Lobodoiro y Castro Urdiales, la vizcaína Kaiku y la donostiarra de Orio, que se mantuvieron casi igualadas en los dos primeros largos, puso de los nervios a la multitud de aficionados que presenciaban el evento, unos desde los muelles y paseos y otros a bordo de los pesqueros, motorillas y yates anclados en la bahía. Algunos barcos pequeños seguían a prudente distancia a las traineras.
Casi ultimado el tercer largo se destacaron Lobodoiro y Castro. Y entonces surgió lo asombroso, la magia de los remeros de Flaviobriga ( colonia romana que fue Castro en sus orígenes ) obró el más difícil todavía en una rápida y ceñidísima ciaboga, impecable ciaboga firmada por su proel Carmelo, saliendo de ahí con una distancia de casi una trainera sobre su inmediato rival: Lobodoiro.
A pesar de los denodados esfuerzos de los locales por alcanzar a los castreños, el triunfo fue para los hombres de "La Marinera", la "rojilla" de Castro, la tripulación en la que cifraban todas sus ilusiones las buenas gentes de la ciudad marítima cántabra más bilbaína.
Alzaron los remos en señal de victoria mientras sonaban las sirenas de los barcos, se agitaban las banderas y la banda de música de Castro se arrancaba con los compases del "Himno a La Marinera" del Maestro Basoco.
Importantes figuras de la cinematografía terrorífica como Karla Montellano, Renata Otolina, Sandro Sorboni o Dimitri Kalashnikov, instalados en una de las tribunas reservadas a autoridades e invitados, aplaudían contagiados por el entusiasmo de los montañeses. Algunos de ellos saborearían esa noche también las mieles del triunfo.
La hermosa madurita Celia Sanfelices, igualmente situada en la tribuna de invitados, atendió complacida la llamada de su galán también madurito, intentando cruzar unas mínimas frases a través del griterío y la música dominantes.
El sumun de la emoción llegó cuando la banda castreña interpretó "La Jota del Regateo", una composición del maestro Barbieri nacida en la remota fecha en la que Castro Urdiales y Vizcaya compitieron ante la mirada soberana de Isabel II. ( "Delante de la Reina de las Españas van a medir su esfuerzo Castro y Vizcaya!... Que en regateo, que en regateo, sobre la mar compiten sus marineros!... Día es de gloria, día es de gloria para el que logre cantar victoria!", etc. ) regata ganada por los castreños lo mismo que ahora.
Docenas de seguidores de La Marinera se lanzaron a las aguas de Lobodoiro presos del entusiasmo, siguiendo la tradición de la zambullida inmediata a la victoria.
El culto a los "ídolos de barro" se trasladó de los muelles a la alfombra roja del festival, del cielo azul salpicado de nubecillas blancas al cielo nocturno estrellado pero eclipsado por los focos que rendían pleitesía a las estrellas del celuloide.
Dos personas huían de todo este maremagnum en dirección a Bilbao. Los amantes habían decidido conocerse muy intimamente esa noche. Celia y Maximino, dos bichos humanos entre siete mil millones de la misma especie, dos almas unidas por la química del amor tras el flechazo de Cupido, se buscaban con la urgencia inevitable de su deseo.
Pero no estaban completamente solos. Alguien, un bicho con mala idea, se había propuesto pertubar la paz de los amantes.
( Continuará )
La clausura del festival de cine de terror era siempre en domingo, algo que se había convertido en tradicional. El primer domingo de Agosto. En esta gala se entregaban las famosísimas anchoas de oro y de plata a los vencedores.
Desde primeras horas del día desfilaron por las calles de Lobodoiro charangas y bandas de música, carrozas, majorettes, gigantes y cabezudos, agrupaciones teatrales especializadas en movidas callejeras e incluso una representacion del sureste español con sus moros y cristianos. Desde el castillo de San Andrés hasta el hotel Flaviobriga, a lo largo de los paseos de la playa y del puerto, se encargaron de entretener a la masa de cinéfilos y veraneantes la banda de cornetas y tambores "Los estreñidos" de Torrelavega; la agrupación de majorettes "Leonas Cántabras" de San Vicente de la Barquera; carrozas de los maestros carrocistas de Laredo y Castro Urdiales ( "Batalla de Flores" y "Coso Blanco" ) representando como siempre alegorías del mar y del cine, este año con "Escuela de sirenas y chulos de playa", "El Arca de Noe con motor fuera de borda", "Drácula en el submarino amarillo" y "Políticos a los tiburones"; bandas de música de Lobodoiro, Santoña y Portugalete ( esta última de Vizcaya ) atracción cómica "Coros y danzas de la sección pitufina ninfomaníaca" de Los Corrales de Buelna; Moros y Cristianos de Mazarrón ( Murcia ) etc., etc. No decayó la alegría entre los animadores y el animadísimo público, entre los que se encontraban muchos de los protagonistas del festival, los que iban a resultar premiados y los que "otra vez será"
Pero el gran acontecimiento anterior a la gala de clausura festivalera fue la Gran Regata de Traineras Bandera de Lobodoiro", que congregó a muchísima más gente que el propio festival, dada la afición al remo entre los norteños.
El inspector Madero observaba desde la ventana del salón de su casa, en el séptimo piso de uno de los edificios más altos de la villa, a la muchedumbre que se extendía por los muelles y los paseos para disfrutar de la gran regata. Encarnita se había desplazado a Santander a visitar a su anciana madre y no regresaría hasta el día siguiente.
Dejó de mirar al exterior para fijar su atención en la fotografía enmarcada que colgaba de una de las paredes del salón: Encarnita y él en una imagen de estudio, el mismo día de su boda, sonriendo con cara de "chocholos", un lejano día primaveral del siglo pasado. Recordó que faltaban pocos días para el aniversario.
Volvió a mirar el último número de teléfono registrado en su móvil, un número "prohibido", un número que brillaba ante sus ojos recordándole un nombre y una sonrisa imborrable en su mente: Celia Sanfelices Sarasola.
Aún espararía un rato antes de oprimir la tecla de llamada.
Un cohete atronador, el "chupinazo", anunció el comienzo de la regata.
( Continuará )
"Gitanos!"... Las palabras de Dona Paloma Cerecedo acudieron a su mente como un aviso urgente de alerta maxima: "Se que puede parecerle una tontería, pero yo le aseguro que lo que ocurre en Valdurriales ha sido provocado por una maldición gitana"
Se llevo a la tumba Dona Higinia Zumalacárregui el secreto de Valdurriales?... Posiblemente. La que luego llegaría a centenaria supo de alguna historia entre gitanos y valdurrialenses o entre gitanos y Damaso Sanfelices Sarasola y sus incondicionales?... Una historia que desembocó en tragedia?... Quizá una historia que pidió a gritos venganza tan atroz?!... Sólo Doña Higinia estaba al corriente de los hechos?... "Elucubraciones, sólo elucubraciones, degeneración profesional de un viejo sabueso deseoso de poner fin a un vergonzoso misterio, pensó para sí mismo. "Pero es posible que sólo Doña Higinia estuviese al corriente de este drama?"
Le sacó de su ensimismamiento una sonrisa grande de su informadora, la cual había interrumpido el relato para comerse un par de rabas y dar un trago a la cerveza, aprovechando el momento introspectivo el detective.
Y de pronto se armó un revuelo muy grande en el bar. Acababan de entrar a tomarse unos vinitos tres destacadas figuras de la farándula peliculera en su versión más cutre: Valdeminguilla, Cañita Brava y un doble de Rajoy. A petición del respetable, Valdeminguilla interpretó su número de más éxito, una recreación muy sobreactuada de cuando persiguió y le pegó un botellazo en la cabeza al asesino de ancianas, el famoso botellazo que terminó con el deleznable criminal. El jolgorio en el bar era enorme. El doble de Rajoy no decía nada, se limitaba a mirar a unos y a otros con cara de bobo, pues el pobre tipo era ucranio y no sabía nada de español. Finalmente se arrancó Cañita Brava con uno de sus más exitosos temas, y aquello ya fue el delirio.
Con estas talentosas exhibiciones, el trío conseguía que les pagasen todas las rondas en todos los bares y pubs de la villa o de cualquier otra localidad que visitasen. En Barcelona se les solía unir Bernardo Cortés. Y aunque provocase los "celos artísticos" de sus compañeros, el mayor éxito humorístico lo lograba siempre el Rajoy ucranio, pues bastaba con que mirase a la cara a alguien para que a este le diese la risa hasta llegar a las lágrimas o al dolor de estómago.
"Gitanos"... En esa dirección hay que encaminar la investigación", reflexionó Madero mientras la hermosa Celia disfrutaba con el show de Cañita Brava. "Alguien tiene que saber más, puñetas!... Me corto la pichuca si no hay más personas que recuerden algo ocurrido hace unos cuarenta años entre gitanos y gente aquí" ( Pero no va a ser tan fácil, señor Madero! )
Dirigió la vista a la hermosa rubia y sintió que su corazón enloquecía como el de un jovencito ante su primera conquista.
( Continuará )
Intuyó que aquella mujer le iba a revelar algo interesante. El fuerte ritmo de trabajo de ambos les impedía prolongar este encuentro, los dos tenían reuniones urgentes esa tarde, ella en lo concerniente a la gala de clausura del festival y él en dos frentes distintos, ambos con el denominador común del caso Valdurriales: examen riguroso de varios historiales delictivos buscando posibles conexiones con las victimas ( usureros que prestaron dinero al ludopata Sebastian Santorcaz, veraneantes y seguidores del cine con antecedentes penales, individuos que tuvieron algun altercado serio con Rogelio Briales y Nicolas Ventura y "mochileros" que no se alojaban en ningun hotel o pensión y dormían a la intemperie. Osea, buscar una aguja en un pajar, pero había que hacerlo ) y la elaboración de una estrategia para la rueda de prensa, la cual ya no podía posponerse más, había que convocarla por narices. Por lo cual quedaron en verse a última hora de la tarde en el mismo lugar, Bar Ciaboga.
El inspector tenía esta vez la corazonada - y no era hombre de corazonadas, sino más bien de raciocinio y olfato de sabueso - de que la hija del "energúmeno" le iba a revelar algo muy importante. Por otra parte, le gustaba la compañía de esta mujer, se sentía bien con ella, admiraba profundamente tanto su belleza como su personalidad, el tono cálido de su voz y su sonrisa sincera. "Me cago en la sota de bastos, me estaré enamorando?!... Jo, Encarnita me capa si se entera!" La verdad es que, después de tratar con mujeres como Paloma Cerecedo, Fernanda o las agentes de la última promoción que se habian incorporado a la comandancia de Lobodoiro, todas muy tiesas y redichas, la compañía de Celia Sanfelices era un bálsamo perfecto, una gozada!... Los cincuenta añitos, aproximadamente, de la rubiales Celia, lucían y relucían como cuarenta añitos de la cuarentona mas sugerente
Ramón, el dueño del Ciaboga, les instaló en una mesa algo alejada del bullicio de la barra y aislada visualmente por un biombo.
- Quisiera que me explicase porqué ha definido a su padre como un energúmeno.
- Mi padre era brutal, inspector, tenía unos prontos terribles, y además era un sádico. Recuerdo que una vez atropelló a un perro sólo por darse el gusto de hacerlo.
Se hizo un silencio mientras Ramón les servía unas cervezas y una ración de "rabas" ( calamares en el argot de la zona )
Tras varias consideraciones negativas sobre su padre y alguna que otra anécdota macabra, el inspector se interesó por el negocio de la fábrica de pesca y la calidad como empresario de Dámaso Sanfelices. De las palabras de su hija dedujo que el negocio funcionó siempre muy bien y que el industrial era carismático para unos y tortuoso para otros. Tenia madera de líder, pero de lider totalitario.
- Y brutal, ya se lo he dicho. Mucha gente le aborrecía.
- A quienes "lideraba" su padre, es decir, de qué tipo de gente solía rodearse?
- De sus trabajadores más afines o más pelotas, los que estaban con él para lamerle el culo. Mayormente gente de Valdurriales. Desde tiempos del abuelo Dámaso se seguía la politica de contratar preferentemente a trabajadores valdurrianenses, ya que nuestra familia procedía de allí.
- Recuerda algún enfrentamiento, alguna pelea con los que le aborrecían?
- No, nadie se atrevía a plantarle cara, pero sí llegaron a atentar contra su vida.
- Caray!, cuénteme eso.
- En cierta ocasión le rompieron los frenos del coche y estuvo a punto de matarse, pero maniobró con habilidad y consiguió salir ileso. Otra vez le quemaron la oficina estando él dentro; le atrancaron la puerta desde fuera después de atarle a una silla, pero no contaban con que él siempre llevaba una navaja en un bolsillo del pantalón. Se hizo con la navaja y cortó las cuerdas, después se arrojó por la ventana desde dos pisos de altura, cayendo sobre una pila de arena de unas obras que se estaban haciendo en la fábrica. Se dañó las piernas y estuvo un largo tiempo escayolado. También tuvieron que atenderle por quemaduras.
- Se detuvo a alguien?
- No, pero dos vecinos de unas casas próximas a la fábrica, afirmaron haber visto a un negro salir huyendo. No les hicieron mucho caso porque estaban borrachos, y en aquellos tiempos hablar de negros en Lobodoiro era como hablar de extraterrestres. Estábamos en la década de los setenta.
El inspector se mostraba cada vez mas interesado por todo lo que le contaba aquella maravilla de mujer. Dos atentados contra la vida de su padre, gente que le odiaba intensamente, una pandilla de fieles que le seguían como los pescadores de Galilea a Jesucristo... La idea de que aquel relato podria llevarle hasta el asesino o los asesinos de Valdurriales, iba adquiriendo consistencia, aunque sólo fuese una idea quimérica.
- Me ha dicho antes que la fábrica de conservas de pescado siempre funcionó bien. Qué tipo de gente trabajaba en ella?
- Gente sencilla de Lobodoiro y de Valdurriales. Los valdurrialenses eran los preferidos, y varios de ellos formaban parte de la camarilla de mi padre, pero no sabría dar nombres porque yo era una niña. Hablo de oídas, de lo que se contaba en mi casa y en la calle cuando entonces. En primavera, al llegar la costera del bocarte, se empleaba mucha más gente. Por cierto, no se si sabrá usted que, al nacer el festival de cine, algunos quisieron que los premios se llamasen "bocarte de oro" o "bocarte de plata", pero se impuso el criterio de los más ortodoxos, los que decían que las palabras "anchoa" o "boquerón" eran conocidas en toda España y que "bocarte" sonaba a jerga antigua. Ya ve usted, una bobada.
- Llevo algunos años trabajando aquí, pero desconocia la anécdota. Gracias por ilustrarme.
- Je, je!... De nada, inspector.
Y volvió a fascinarle con su perfecta armonía entre risa y sonrisa, conjuntadas en un rostro que a él se le antojaba bellisimo. A él y a todos los que intentaban en vano llevarsela al huerto. La hermosa Celia permanecia "inédita" desde su separación, de la cual habian trancurrido ya seis meses, negándose a cualquier aventura sentimental, y eso que no la faltaban "pretendientes"
- Continúe, por favor. Ha dicho que durante la costera del bocarte se admitian mas trabajadores...
- Si, no bastaba con los habituales.
- Qué tipo de gente acudia?
- Uy, de todo!, mayormente temporeros, gente que lo mismo iba a la recogida de frutas y hortalizas a Murcia y Almeria, que a la vendimia a Francia; también estudiantes, curas obreros, trotamundos de diversos pelajes, prostitutas pobres que querian ganarse un sobresueldo, "mochileros" de los que componian el llamado "turismo de alpargata"... Ah, y gitanos.
- Gitanos!
La exclamacion brotó de su garganta sin pensarlo, al tiempo que un largo escalofrío le recorría la espina dorsal.
- Sí, gitanos, pero no de los de aquí, que estos comercian en los mercadillos semanales de la comarca. Me refiero a gitanos nómadas, extranjeros...
"Gitanos!..." Las palabras de Dona Paloma Cerecedo acudieron a su mente como un aviso urgente de alerta máxima: "Sé que puede parecer una tontería, pero yo le aseguro que lo que ocurre en Valdurriales ha sido provocado por una maldición gitana"
( Continuará )
Se utiliza el termino "boquerón" cuando están frescos, adobados o en vinagre, mientras que, al ser sometidos al proceso de salazón o conserva se les denomina "anchoas"
"Bocarte" es como se le llama al boquerón en el norte de España.
Una historia con final feliz para Teresa Coscojuela.
En Manchester estaba lloviendo un día más y un día menos en su historia. Los adoquines de Market Street, arteria comercial peatonal en el centro de la city, ofrecían su imagen habitual de "suelo lavado"
Benny entró en un Starbucks, pidió un coffee with skimmed milk y se sentó ante una mesa pequeñita a bebérselo y a rumiar su desesperanza.
Benny trabajaba en un fish and chips, establecimiento de comida para llevar, y tenía fama de ser muy buena persona. Pero las cosas no le iban bien. Había ayudado a salir adelante a su hermano pequeño, al cual le acosaban sus acreedores por deudas de juego, y ahora se sentía fatal, sin un duro para poder divertirse de vez en cuando. Su escaso sueldo se le iba en pagar el alquiler del apartamento, en vestir y en poco más. Sus escasos ahorrillos se los había tragado su hermano.
Una mujer cuarentañera, de pelo estropajoso y dentadura mellada, se sentó frente a él y le sonrió.
"Joder, qué morro, como si no hubiese mesas libres!", se lamentó en silencio Benny. La conocía de vista, vendía prensa marginal en Piccadilly. Seguía sonriéndole. "Pues lo llevas claro si estás pensando que te eche un polvo"
La mujer habló:
- Eres un tío cojonudo y te mereces lo que voy a hacer por ti.
"Tengo pocos problemas y ahora me toca aguantar a una loca, hala!"
Se levantó para marcharse. Total, el café lo tenía ya casi terminado. Ella le detuvo con un gesto y una súplica.
- Si te vas, tú te lo pierdes. Quédate, por favor. Te voy a hacer rico. Tú eres un tío cojonudo pero mi padre no. Mi padre me hizo pasar hambre y abusó de tu confianza.
- No entiendo nada. "Esta tía está majara"
- Mi padre ha muerto para bien de todos. También para tu bien porque yo lo he decidido así.
Benny estaba cada vez más confuso. Iba a intentar nuevamente la escapada, cuando ella dijo:
- Mi padre era el anciano que tocaba la flauta en Piccadilly, al lado de Primark.
Los recuerdos se agolparon en la mente de Benny. Aquel hombre le dio lástima desde que le tuvo por primera vez como cliente en el fish and chips. Desde ese momento procuró siempre satisfacerle. Si el anciano le pedía cuatro muslitos de pollo, él le ponía en el paquetito seis o siete, y así siempre, durante años, procurando que no le viesen sus jefes.
- Sé que tú le ayudabas a alimentarse porque él me lo dijo más de una vez. Cuando estaba mosqueado conmigo me espetaba: "Como mejor que tú porque el chico del fish and chips es mi amigo y me da más comida de la que puedo pagar" Era un cabrón, mi padre era un perfecto cabrón. Toma, esto es para ti.
Y le pasó un sobre muy abultado.
- Qué es?
- Míralo.
Y se quedó pasmado al ver el contenido del sobre.
- Cuando lo cuentes verás que hay tres mil libras. Mi padre guardaba en el colchón una fortuna, el fruto de toda una vida ahorrando gracias a la gente buena como tú. Pero yo me he quedado con mucho más, je, je, je!
Y mostró toda su dentadura estropeada. ( Se la arreglaría ahora? )
- Por qué haces esto conmigo?
- Pues porque estoy como una puta cabra y porque no todas las historias han de apoyarse en una lógica. Aquí lo lógico sería que todo el dinero que he encontrado fuese para mi, verdad? Pues no, no quiero ser una usurera de mierda como mi padre. Y porque creo en los mundos paralelos y sé que en otra dimensión hay una persona deseando que otra persona escriba una historieta con final feliz. Aunque esa persona no se lo crea, tú y yo somos reales, Benny, y estamos haciendo todo lo posible para que el historietista se fije en esta charla y la transcriba. La lectora se llama Teresa y vamos a conseguir que hoy sea un poquito feliz.
"Pues vaya, le habré gustado a esa mujer o será una trampa del orgiástico jefe?", pensó Don Maximino un tanto turulato, viendo a la despampanante rubiales avanzar hacia él sin perder la sonrisa seductora.
- Buenos días, es usted el inspector de la Guardia Civil que investiga los asesinatos de Valdurriales de las Monjas?
- Sí, señora... o señorita.
- Señora divorciada. Osea, señorita, je, je, je!
"Un "bombón de artesanía" y con sentido del humor", cabiló el fórnido picoleto desde su instinto básico y el espíritu aún no perdido de galanteador, que lo fue en otras épocas y para otras mujeres no tan desenfadadas, una tradición de conquistas y aventuras conclusas cuando aceptó que un cura y un juzgado sellasen su compromiso matrimonial con Encarnita. Lo de "bombón de artesanía" era una etiqueta que usaba muy a menudo cuando alguna mujer le impactaba por sus hechuras y la hermosura de su cara. No obstante, se mantuvo en guardia.
- Y qué se le ofrece?
- Verá, la verdad es que no le he encontrado casualmente, pedí información y me dijeron que usted solía parar por aquí a esta hora.
- No todos los días, ha tenido usted suerte, pero tratándose de algo importante se me puede encontrar en mi puesto de trabajo.
- Es que no sé hasta que punto puede ser importante lo que quiero decirle. Quería hablarle de lo de Valdurriales. Bueno, no exactamente. He pensado que quizá podría aportarle algo. No puedo decírselo con seguridad. A lo mejor...
Era una estrella de la pantalla?... Desde luego, no se trataba de ninguna de las que acudieron al funeral por Rogelio Briales. El era un buen fisonomista y no se le despintaba tan fácilmente una cara. La belleza facial y las curvas en el cuerpo de esta mujer denotaban pura naturaleza, bellísima naturaleza. Karla Montellano y Soraya Montiel eran "más artificiales" para su gusto. La difunta "Tatiana Taylor", Angeles Gutiérrez, sí era otro "bombón de artesanía", quizá la más bella del festival y la más anónima. Paradojas del destino.
- Es usted actriz?
- Oh, no, je je, je!, soy productora ejecutiva, o si lo prefiere: jefa de producción. Trabajo para "Ghost and Witch Films", la productora de los verdaderamente grandes del cine de terror, gente como la actriz Renata Otolina o el director Dimitri Kalashnikov.
- Ajá, debe ser muy interesante su trabajo, supongo.
- Sí que lo es, sí, y a veces también extenuante. Pero no quisiera hablar de cine, el motivo de...
- Ya, ya, lo de los asesinatos. Pues dígame usted.
- Bueno, me presentaré primero. Me llamo Celia Sanfelices. Le suena mi apellido?
- Por supuesto!, su apellido está el "dossier Valdurriales" Tiene usted que ver con la familia Sanfelices, los del mausoleo destrozado?
- Pues sí, mi padre fue Dámaso Sanfelices Sarasola y sus huesos son los que machacaron con saña tras abrir el féretro.
- Ya.
De momento se quedó un poco cortado, pero reaccionó enseguida.
- Tiene usted alguna idea de porqué lo hicieron?
- Pues la verdad es que no creo que, después de tantos años desde su fallecimiento, haya influído en algo el hecho de que en su vida fuese un energúmeno.
( Continuará )
"Ghost and Witch": "Fantasma y Bruja"
El festival de cine de terror de Lobodoiro tocaba a su fin. Los organizadores se sentían muy satisfechos por la gran acogida del publico. Se habían superado las cifras de asistencia de años anteriores e incluso alguien lo atribuyó a la coincidencia y la proximidad geográfica de los asesinatos en Valdurriales. Podría darse el caso de que los amantes del "gore" fuesen tan asquerosamente morbosos?... No obstante, y en aras a que la ceremonia de entrega de las anchoas de oro y de plata trasncurriese por cauces normales, con la brillantez y el glamour acostumbrados, la organización hizo todo lo posible para que no trascendiese la noticia del último de los macabros asesinatos, el de Nicolás Ventura, sucedido precisamente en una de las salas de proyección. Al jefe de homicidios, teniente Madero, le vino de perlas que las noticias sobre los actos de clausura eclipsasen la noticia del último asesinato. Sentirse de pronto libre de la presión de los periodistas era un alivio, si bien iba a durar muy poco, pues la prensa estaba en primera línea de ataque "contra la ineptitud de los responsables de la investigación" El hecho de haberse quitado de encima el incordio de Alfonso Paz no era suficiente. Cuatro asesinatos, incluído el de la aspirante a actriz, todos ellos dentro de un espacio geográfico muy limitado, eran motivo suficiente para la alarma social. Por otra parte, la organización del festival descartó cualquier referencia a "Tatiana Taylor" Nada de mencionarla y nada del típico minuto de silencio. A fin de cuentas la chica no había llegado a ser actriz, tan solo estuvo en Lobodoiro para calendar la cama de Alfonso Ordonez.
El Director General de la Guardia Civil, Don Augusto Loroño, seguía con la mosca en la oreja y el orgullo más que herido. Le envió un email a Madero pidiendo que le mostrase la "supuesta" grabación" Su secretario y el cineasta Arsenio Poyatos, participantes en la orgía, le habían hablado de la posibilidad de que el teniente fuese de farol. "Las chicas se entregaron a la fiesta con mucho entusiasmo desde un principio, se desnudaron en un santiamén. Cómo coño iban a estar grabando?!", le dijo Arsenio Poyatos. Madero contraatacó con otro farol: "Vale, yo le entrego una copia de la grabación a Su Excelencia, pero antes le entrego otra al periodista Alfonso Paz. Usted elige" Nuestro "Harry el Sucio" estaba en el filo de la ilegalidad, pues, sospechando otra maniobra del jefazo, había "sobornado moralmente" a los transexuales para que, en el caso de ser interrogados por algún guardia enviado por su rival, respondiesen que sí, que sí habían realizado la grabación. El "soborno" era muy simple: él se comportaría permisivamente cuando los guardias bisoños detuviesen a alguna por ejercer la prostitucion callejera. Las espadas estaban en lo alto.
Ocasionalmente, Don Maximino acostumbraba a salir de la comandancia al mediodía para tomarse un café con tostadas en el bar Ciaboga. Se sentó, como siempre, en un taburete ante la barra del establecimiento. Miró a su alrededor mientras le servían su tardío desayuno.
No, no era una ilusión, aquella rubia escultural de la mesa situada junto a la ventana, le estaba mirando a él. Le miraba y sonreía.
( Continuará )