jueves, 3 de octubre de 2013

El maná



Dio una vuelta y otra más. Giró sobre sí misma como una peonza durante varios minutos. Se detuvo. Observó el espacio cercano y oteó el lejano horizonte de asfalto y alcantarillado. Nada. Y los malditos charcos dificultaban aún más sus movimientos.
Había llovido mucho en la ciudad durante aquella mañana fría de Otoño. Lluvia fría, muy fría. Las primeras lluvias otoñales nunca se hacían esperar. La llegada de una motocicleta alteró su tranquilidad, pero estaba acostumbrada. Exploró el terreno sin éxito. Nada.

El maná!, el maná!... es que hoy no va a caer el maná de los dioses!... parecía decir con sus ojillos inquietos. Y tanta insistencia fue premiada porque de pronto apareció el abuelillo del maná, el de las migas de pan duro.

Cayó el maná sobre el sucio pavimento y se apresuró a picotear. Cinco, seis, siete y hasta ocho palomas surgieron de la nada. Ocho compañeras tan voraces como ella. "Siempre lo mismo, caray, de dónde salen estas entrometidas?!"
Unos minutos más tarde se acabó el maná. Volaron las intrusas en busca de otros puntos de avituallamiento, de alguna estatua o de alguna cornisa acogedora.
Giró sobre sí misma. Caminó arriba y abajo. Exploró el terreno. Nada.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Un excelente artículo de Rosa Montero sobre la "epidemia" del nacionalismo.


( La foto no pertenece al artículo que transcribo a continuación. La he seleccionado yo en google )



Epidemia

Los nacionalistas suelen decir que los de fuera no entendemos su nacionalismo. Y tienen toda la razón, porque el nacionalismo no se puede entender, o sea, no es una construcción racional a la que se pueda acceder lógicamente, sino un espasmo emocional de origen remoto. Que a principios del siglo XXI haya gente que se siga sintiendo superior y orgullosísima de sí misma por haber nacido casualmente a este lado o a otro de un río, es algo que me deja patidifusa. Además los nacionalismos se han beneficiado de un malentendido: cuando, en el siglo XIX, lucharon contra los imperios multiétnicos como el austrohúngaro, se convirtieron el aliados de los socialistas que se enfrentaban a la tiranía imperial, y eso hizo que se les viera con una aureola de izquierdismo y de progreso, cuando en realidad eran movimientos retrogrados y racistas ( lo explica R. Kaplan en su libro Rumbo a Tartaria ) Lo lamento, pero cuanto más lo pienso, más me parecen un impulso primitivo y animal, un residuo de la horda, de la manada; pero los nacionalismos no se piensan sino que se sienten, lo mismo que la fe religiosa. Einstein decía que el nacionalismo es una enfermedad infantil del ser humano. A veces cursa de manera leve, como una gripe; pero otras se convierte en una meningitis que fulmina los cerebros, como sucede, por ejemplo, con los energúmenos que asaltaron la sede de la Generalitat en Madrid hace unos días. Porque lo peor es que es una enfermedad muy contagiosa. Tras los excesos del franquismo, el españolismo estaba en horas bajas. Pero esta erupción de catalanismo está avivando la bicha por doquier. Eso es lo único que me inquieta de la cuestión catalana: su contagio. Por lo demás, si quieren independizarse, que lo hagan: creo que es un error, pero tienen derecho a equivocarse. Y por favor, que sea cuanto antes, para evitar que prospere la epidemia.





sábado, 27 de julio de 2013

Demasiadas preguntas



- Por qué me pones esa cara, Jacinta, te pasa algo?... Coño, y porqué te tapas la boca con las manos como si estuvieses asustada?... Estás asustada, Jacinta?... Hala, y qué hace aquí tu hermana Clara?... Estás llorando, Clara?... Joder, aquí pasa algo y no sé de qué va la vaina!... Y porqué me está mirando a mi este cura mientras reza?... Oye, y qué cojones hace un cura en mi casa?... Y porqué me habeis cerrado los ojos?... Anda la hostia, resulta que me habeis cerrado los ojos pero os estoy viendo, je, je, je!, ay, qué risa!, y lo más extraño es que no los puedo abrir. Tampoco puedo mover los brazos ni las piernas!... Qué leches está pasando, Jacinta?!... Pues, mira tú, resulta que se me han quitado las ganas de tirarme pedos, y eso que desde que llegué a la dichosa ancianidad no he parado de pedorrearme y echar meaditas cada media hora o así. Anda, ahora caigo!... La cosa es que estoy muerto y he sido el último en enterarme, ja, ja, ja!... Pero, bueno, decirle al puto cura que deje de hacer el paripé conmigo, leñe!... No he dicho nada, perdón, perdón, ya sé que no me oís. Demasiadas preguntas os he hecho para nada. Bueno, pues vale, estoy muerto, no hay más que hablar.

viernes, 26 de julio de 2013

El más peligroso asesino del franquismo

  



Le bastó una mirada para hacerse entender por su subordinado. Entre los dos agarraron con fuerza al detenido y lo llevaron hasta la ventana.
- No me tiren!, no me tiren!... no, no, no!
A pesar de la paliza que acababa de recibir y de las torturas de días anteriores, aún conservaba fuerzas para resistirse a sus verdugos. Era un chico joven.
- Espera, Paco, está pasando gente. Cuando yo te diga.
- No me tiren, por favor, no me tiren!
- Cállate, rojo de mierda!... Ahora, Paco!

Tres pisos. Se estrelló contra el bordillo de la acera, ante el asombro de varios peatones que se acercaban y la presencia de un coche en el que viajaba un matrimonio y sus niños.
No era la primera vez, ya que se trataba de la especialidad de "Billy el Niño", el epílogo tras un variado repertorio de torturas. Esta era su forma expeditiva de desembarazarse de un detenido.
"Billy el Niño", de nombre verdadero Luis Antonio González Pacheco, era un perro asesino a las órdenes de otro perro asesino: Francisco Franco. El "invicto caudillo" disponía de sicarios con "fe inquebrantable" que asesinaban para él. Y esto había ocurrido desde siempre y seguía ocurriendo cuando el franquismo ya tocaba a su fin.
Y "Billy el Niño" aún se mantuvo en su puesto durante los años de la Transición. A él se le atribuye su participación como enlace entre la CIA y los asesinos de los abogados laboralistas de Atocha, junto con otro hijo de la gran puta llamado Mariano Sánchez Covisa.

Y en aquellos años de confusionismo político y ruído de sables, esta alimaña fue condecorada repetidas veces. Pero ningún político acudió a su entierro porque estaban cambiándose de chaqueta para "servir a la Democracia"

jueves, 25 de julio de 2013

Un alto en el camino interminable



- Soooooo...!!
Se detuvo la marcha. Frenaron las tres carretas. Los viejos mulos y los rocines lo agradecieron.
- Aquí mismo lo haremos - dijo el jefe de la troupe.
Entre varios cavaron una fosa. Las mujeres lloraban.
- Traed el cuerpo - gritó el mismo hombre.
El cuerpo era pequeño y apenas pesaba. El hambre y la edad le habían dejado en los huesos. La enfermedad terminó rematándole.
Lo introdujeron en la fosa con cuidado. Algunas mujeres dijeron un rezo que se sabían a medias, aprendido en los días en los que se metían en las iglesias disfrazadas de beatas para que no las descubriesen.
Algunos hombres blasfemaron.
El hombre que les mandaba pronunció unas palabras antes de echar tierra sobre la fosa.
- No nos han dejado enterrarte en sagrado, Rogelio, pero tú eres más sagrado para nosotros que todos los monjes, frailes, cardenales y papas juntos, y que todas las malditas iglesias y catedrales del mundo. - Elevó la voz - Tú has sido el más grande maestro de comediantes y la mejor persona que hemos conocido. Descansa en paz, Rogelio, que a lo mejor hay un Dios que nos quiere y que está por encima de todos estos cuervos ensotanados. - Cambió el tono de voz para ordenar: - Hala, ya podeis echarle la tierra encima. Y vamos espabilando que aún nos quedan tres leguas para Villar de La Virgen.
- Mal me suena a mi ese nombre, no sé si nos permitirán trabajar. - Murmuró un cómico viejo.
- No hay otro pueblo más próximo que nos libre de las lluvias del noroeste - respondió el cabecilla - y alguien se acercará si acampamos a una legua.
- Que Dios nos proteja! - exclamó una mujer, y algunos la miraron mal.
Y las carretas se pusieron en marcha - "Arre, mulo, arre!" - rumbo a ningún lugar del mundo y tragando leguas a todas partes, rodando hacia el futuro, hacia nuestros días y mucho más allá en el tiempo, con su cargamento de historias imaginadas en hechos de la propia vida.
"Ay, mísero de mi!, ay, infelice!... apurar cielos pretendo ya que me tratais así... qué delito cometí contra vosotros naciendo?!...!

A todos los cómicos y cómicas... de la legua y de los tiempos que corren.

miércoles, 24 de julio de 2013

El señorío de sus señorías



( José María Gil Robles, abogado y político de derechas. Fue "Ministro de la Guerra" )


Los políticos de antes, por norma general, eran más agudos que los de ahora, más ocurrentes. Me refiero a los de antes de la guerra, por supuesto, y lo eran incluso los de derechas, nada que ver con los tocinos de ahora. Aquellos "padres de la patria" leían, iban a conciertos, a teatros, participaban en tertulias, en debates... Eran gentes con sentido del humor. Eran inteligentes.

José María Gil Robles, Ministro de la Guerra por entonces ( que no se decía de "Defensa" ) fue interrumpido en el Parlamento por un rival político que le dijo: "Todos sabemos que su señoría pertenece a la clase de los que aún llevan calzoncillos de seda bordados" A lo que Gil Robles contestó: "Acaso lo ha comentado la esposa de su señoría?"

martes, 23 de julio de 2013

Nace un nuevo instrumento

  

- Cierto, señora marquesa, la duquesita nos ha fascinado a todos con su concierto.
- Me gustaría haber asistido. Y decís que la pequeña Elizabeth es tan joven como virtuosa?
- Oh, apenas tiene quince años y su virtuosismo es tal que despierta la admiración de las gentes. En sus manos cualquier instrumento se convierte en un emisor de notas maravillosas. Música Celestial, señora marquesa!
- Callad, callad, baronesa, no blasfemeis!... Dejemos a Dios en su sitio y a las cosas terrenas en la Tierra.
- Disculpad mi impetu, señora marquesa.
- Estais disculpada. Y qué hubo de ese nuevo instrumento que se disponía a probar?
- Inenarrable, señora marquesa, terminó con el laud y nos sorprendió muy favorablemente con el nuevo instrumento. Es mucho más sonoro y vibrante que el laúd, e incluso tengo entendido que muchos músicos han abandonado sus laúdes y ahora sólo interpretan con la "guitarra"
- "Guitarra" decís que se llama?!... Qué nombre más feo, no?


Corría el siglo XVII en Europa y los músicos estaban desterrando el laúd en favor de la vanguardista guitarra, un instrumento de cuerda que cautivaba al público por su mayor sonoridad. Los melómanos la auguraban un gran futuro.

( Relato inspirado en una nota publicada en la revista "Historia y Vida" )