sábado, 21 de marzo de 2015

El encierro más sangriento de la historia.









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La calle de la Estafeta era un hervidero de mozo audaces, "temerarios" sería más justo decir. No faltaban los norteamericanos, asiduos desde que Hemingway hizo propaganda de este desatino. Ni los ingleses. Pero también había rusos, los nuevos trotamundos con dinero.
Apenas dos minutos después de que explotase el cohete anunciador del encierro, una explosión mil veces más fuerte provocó una gran cascada de sangre y de docenas de miembros de cuerpos humanos destrozados. 57 personas, entre corredores y público que asistía al encierro junto a las talanqueras, murieron por efecto de esta bestial descarga de goma 2. Corrían muy juntos, distanciados de los toros que venían detrás con los corredores más arriesgados. Pero estos últimos fueron corneados por los toros al quedar paralizados de terror por la explosion. Tampoco hubiesen podido correr mucho entre los trozos de cuerpos de los muertos y los heridos. Los toros se ensañaron con los valientes e hicieron ocho cadáveres más.
Abu Al Massud abandonó rapidamente el balcón desde donde había arrojado la bomba, intentando ponerse a salvo entre la aglomeración de público en las calles pamplonesas, pero fue capturado enseguida, pues muchas eran las personas que le habían visto en el balcón.
A Massud se le juzgó conforme a las leyes civilizadas de Europa, ni siquiera tuvo la oportunidad de una pena de muerte en los Estados Unidos. Así que las huríes del Paraiso tendrán que esperarle mucho tiempo, aunque a ellas no les importa porque están recibiendo sementales fogosos todos los días.
Y un dato para la reflexion: Entre los corredores fallecidos había dos ex etarras; osea, terroristas; osea, de los que también han matado.

viernes, 20 de marzo de 2015

La noche de los muertos vivientes en bicicleta











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Luciano estaba a punto de jubilarse como encargado de almacén o almacenista de la empresa "Galletas y bizcochos Virgen del Arenal" El buen hombre se sentía muy molesto por la acción repetitiva de los "ciclistas salvajes", como él los llamaba, jovenzuelos y no tan jovenzuelos que le pasaban rozando a gran velocidad todas las mañanas. Resulta que Luciano compartía obligatoriamente la estrecha acera de 200 metros de largo que unía su casa con la parada del autobús, el 45, el que le llevaba al trabajo, porque el ayuntamiento había tenido la brillante idea de trazar un carril bici en la propia acera, hasta ahora una acera muy estrecha y ahora imposible para los peatones.
Alguien dijo que el ciclista es una piltrafilla ante el tráfico motorizado y un monstruo para los peatones, y Luciano sufría a diario a esta especie de trolls sobre ruedas, todos ellos trabajadores que iban en bici al trabajo, pero insensibles ante los andarines, aunque estos fuesen casi ancianos como Luciano, o absolutamente ancianos. Solamente una vez una chica le avisó de su presencia haciendo sonar el timbre y le adelantó despacio. Solamente una vez, solamente una mujer ante tanto hijo de puta frenético.
Los sueños distorsionan la realidad. Esa noche Luciano tuvo una pesadilla en la que se le aparecían los ciclistas rodando a más velocidad de la imaginable, pasando a su lado como cohetes. Pero, por esa condición abstracta de los sueños, justo cuando le rebasaban lo hacían a cámara lenta, y sus rostros eran espantosos, talmente de muertos vivientes, piel desgarrada, globos oculares casi colgando... e incluso percibió sus olores nauseabundos.
Se despertó fatal, con la sensación de no haber descansado ni dos minutos.
"Esos hijos de puta me persiguen también en sueños!"
Esa mañana caminó más cauteloso que de costumbre, aunque de nada le servía su chaleco reflectante, la linternita y toda la prudencia del mundo caminando casi al borde de la acera. Los energúmenos volvieron a asustarle. La pesadilla estaba en los sueños y en la realidad, pero era peor en la realidad porque cualquier día podrían atropellarle.
En un momento dado no se pudo contener:
- Mira por dónde vas, cabrón!
No obtuvo respuesta. Los muy cobardes ni se volvían a mirarle. Sólo una vez, hacía meses, uno le dijo algo así como "viejo de mierda!", pero no le entendió bien porque ya estaba lejos.

jueves, 19 de marzo de 2015

Esperando a la comentarista









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- Qué hace usted mirando para abajo?, a ver si se va a caer!
- Oiga, ese es mi problema, no el suyo.
- Es que veo que se está asomando arriesgadamente. Perdón, sólo quería velar por su seguridad.
- Descuide, me siento seguro, no me voy a caer. Algo más?
- Bueno... no sé si me estoy metiendo en lo que no me importa, pero me podría decir que es lo que busca ahí abajo?
- Vale, se lo digo, estoy mirando a ver si llega mi amiga Enriqueta, que siempre se presenta a dejarme un comentario.
- Una buena amiga, sin duda.
- Sí, sí que lo es, es mi girl friend almeriense. Mire, allí viene!... Ahora me escribirá su comentario.
- Es usted el primer bloguero que conozco que espera en su blog a la autora de un comentario.
- Y eso es malo o es bueno?
- Es extraño.
- Pues no se extrañe, forma parte de la locura de escribir. Usted y yo estamos al servicio de esa locura, somos dos personajes en mi mente enrarecida de historietas, puras imaginaciones.
- Enriqueta también es una imaginación suya?
- No, Enriqueta es real y lozana como una manzana reineta, ya la ve usted, y sabe hacer unos guisos muy ricos.
- Ha probado usted sus guisos.
- No, todavía no he probado a Enriqueta ni sus guisos, todo se andará.
- Bueno, me voy, adios!
- Se va porque he pensado ahora que usted se va ahora, y me la repanchinfla la redundancia, y no va a llevarme la contraria diciendo que ahora se queda, porque la zurbahistorieta no puede alargarse mucho. Corto y cierro.

martes, 17 de marzo de 2015

Increible tragedia en Pamplona









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De pronto los toros enloquecieron y diéronse a cornear a diestro y siniestro. Hasta los cabestros tornaron su mansedumbre en bravura, pero era una bravura extrema, como si algún tipo de inteligencia diabólica les impulsase a buscar los cuerpos de los hombres.
Fue la mayor carnicería en un encierro de sanfermines, murieron 84 corredores, algunos de ellos alcanzados por las balas de los policías que disparaban desesperadamente contra los toros. Tan inexplicable tragedia significó la suspensión de todos los espectáculos taurinos en España "hasta nueva orden"
Qué les ocurrió a los toros?...
La masacre fue reivindicada por la secta "Hermanos Animales Humanos", pero no se pudo demostrar que con "el poder de sus mentes" hubiesen logrado algo semejante. Tampoco se les encontró ningún tipo de "arma secreta" En las autopsias a los toros no se vio nada que demostrase una intervención con algún tipo de droga.
Se descubrió que en una comisaria habían torturado a dos hermanos animales humanos buscando su confesión, pero ni aún así. El misterio continúa.

lunes, 16 de marzo de 2015

Pesadilla de rey







Todos se le parecían muchísimo, hombres y mujeres. Surgían por todas partes y avanzaban hacia él como si fuesen zombis. Eran zombis?!... Dios, se sentía aterrorizado!... Y todos repetían la misma palabra: "Papá!, papá!, papá!, papá!..."
Se despertó con el corazón latiéndole con inusitada fuerza y sudando a chorros. Fue la peor pesadilla en la vida de Don Juan Carlos de Borbón.

sábado, 14 de marzo de 2015

Y el goya al mejor actor es para...



























Había soñado con este momento durante toda su vida profesional, desde que comenzó en aquella compañía teatral de repertorio. Aún no se lo creía del todo pero era cierto, tan cierto como que había pisado la alfombra roja al llegar y volvería a pisarla al salir. Estaba allí, sentado en una butaca del más mágico auditorio de España, atento a las palabras de los presentadores.


Y el goya al mejor actor es para...


Oh, cuántos años habían pasado ya desde sus primeros papeles ínfimos en el cine, cuando ni siquiera se le pasaba por la imaginación que algún día pudiese hacer un protagonista, aunque en sus sueños fantasiosos se veía besando a las más hermosas actrices y recogiendo un goya por su trabajo en una gran película.


Y el goya al mejor actor es para...


El era uno de los nominados, estaba a punto de sonar su nombre o el de cualquiera de los otros tres actores que también optaban al premio. Estaba nerviosísimo, el corazón le latía con fuerza... La presentadora iba a pronunciar el nombre del agraciado en ese mismo instante. Se convertiría en el "mejor actor español de 2.021"?
Nunca lo supo, un fulminante infarto le libró de tal honor o de la vergonzosa decepción. El viejo cómico murió con los ojos muy abiertos, pegado al respaldo de su butaca y con la cabeza ladeada hacia su hombro derecho. Le estaba iluminando el foco como ganador?... El realizador pidió un primer plano suyo?...
Jamás lo supo. Nosotros tampoco.





viernes, 13 de marzo de 2015

Tres hombres y un equívoco





mendigo



( Esta zurbahistorieta guarda relación con la publicada ayer: "Perdidos en la jungla urbana )

Para ciertas personas, todos los chinos o todos los negros son iguales. También piensan así de los mendigos. Son iguales no porque coincidan en sus rasgos físicos, sino porque esta gente los excluye de sus vidas.


El hombre se acercó al mendigo con una sonrisa de autosuficiencia y le dio un billete de 100 euros con mucha pomposidad, como si fuera un politico y le estuviesen grabando.
- Se lo ha ganado, amigo, gracias a que usted me informó de cómo llegar a la calle Los Gorriones, yo pude llegar a tiempo a la entrevista de trabajo, y acabo de recibir la feliz noticia de que he sido elegido para cubrir un puesto muy bien remunerado. Gracias!, mil gracias, amigo!
Y el hombre se fue con su sonrisa de autosuficiencia, pero también extrañado de que el mendigo no diese botes de alegría.
"Bueno, esta gente es rarilla, pero yo me siento feliz por mi buena acción"
El mendigo se quedó muy satisfecho por el dinerillo extra que le acababa de dar aquel gilipollas.
"La calle Los Gorriones, la entrevista de trabajo... bueno, está majara, pero yo ahora tengo cien euros, de puta madre!"
Tres calles más arriba, otro mendigo, un mendigo que se había mudado de calle, aún recordaba a aquel hijoputa que no le dio un puto céntimo después de informarle sobre cómo llegar a la calle Los Gorriones.
Esta anécdota une en un mismo equívoco a tres hombres que no se conocen: El hombre que se equivoca de mendigo, el mendigo que piensa que su benefactor está majara y el mendigo que "ha perdido de ganar cien euros por cambiarse de "puesto de trabajo" y que siempre pensará equivocadamente que aquel hijoputa no es un hombre agradecido y generoso.