Un extraordinario artista callejero
En aquel pueblo, aunque era un pueblo grande, pensaron que llamaría más la atención que en las Ramblas de Barcelona, por ejemplo, en donde los estelados y los no están estaban habituadísimos a ver las más estrambóticas u originales "estatuas humanas", o que en la murciana calle de Trapería, también escenario glorioso de los bohemios que se buscan la vida - unas monedas o algún billete ocasionalmente - desde las posiciones más bajas del escalafón del artisteo, y a cuyo colectivo de viajeros a ningún lugar se honra haber pertenecido en una época de su vida este humilde relator.
El "alienígena" llegó ya caracterizado, por lo cual a los jubilatas mirones, a los niños y a las adolescentes extravertidas se les privó del espectáculo adicional de verle engalanándose y maquillándose.
En la "Plaza de la Marquesa Enriqueta Jiménez Herrera de las Altas Torres", que todo el mundo conocía como "La Enriqueta" a secas, comenzó a congregarse el típico gentío de paseantes de los domingos a las cinco de la tarde.
Como competencia del artista debutante había una pareja hetero de treintañeros argentinos que manipulaban unos muñecos grandes representando al celebre trompetista Louis Armstrong y a tres negritas que le hacían los coros; un disco con megafonía a tope revivía el arte de este genio musical. También había un mimo que caminaba por la calle imitando los gestos faciales y los andares de las personas que iba seleccionando en cada momento; debía ser muy buen psicólogo para elegir el "pagano" de turno, pues casi siempre el elegido o la elegida se partía de risa y terminaba dándole algunas monedas o un billete pequeño. Y unos búlgaros o rumanos formaban una orquestina bastante apañadita. A veces les contrataban para bodas y fiestas de pueblos.
Pero centrémonos en el protagonista de la zurbahistorieta de hoy: Colocó en el suelo una caja roja muy grande, con mucho fondo, para que el respetable depositase en ella sus generosos óbolos. Más de un curioso hizo comentarios negativos: "Mucho crees tú que vas a sacar para llenarla, je, je!"
Y de pronto sucedió lo inimaginable, o lo que sólo es imaginable en una película o en el espectáculo de un mago: El "alienígena" levitó hasta alcanzar unos dos metros. Lo hizo en la "posición del loto" Y allí se quedó, inmutable, sin apenas parpadear. Cierto, esto lo pueden hacer los cineastas y los magos, arropados por la técnica, combinando ilusionismo con espejos, dobles fondos, luces engañosas, etc., etc. Pero allí daba la impresion de que no había truco. Increible, "ni trampa ni carton" que diría un castizo. La gente podía pasar perfectamente por debajo del artista. Algunos "espabilados" lanzaron objetos a lo alto para ver si chocaban con algún "cable invisible". Pero nada, no aparecía el "truco" No había truco?... Ese individuo levitaba de verdad?!... "Qué bobada, eso va contra las leyes más elementales de la física, versus: la ley de la gravedad", exclamó un caballero con aspecto de viejo profesor.
Sólo cuarenta minutos más tarde, la caja roja estaba a rebosar de monedas y billetes, y algunos eran de 50 y 100 euros. Toma crisis!... Ningún artista callejero había conseguido jamás una cantidad tan sustanciosa de money-money. Los argentinos marionetistas, el mimo guasón y los músicos búlgaros o rumanos se acercaron también a contemplar el "prodigio" Unos golfos intentaron meter mano en la caja y salieron escaldados; sintieron un fuerte calambrazo y en sus rostros se reflejó todo el espanto del mundo; algunas personas pensaron que era una broma y que estaban compinchados con el "fenómeno" En algunos corros se hablaba ya directamente de "fenómeno paranormal" Una señora mayor con un escapulario de la Virgen dijo que el artista era un ángel porque ella estaba sintiendo una energía muy positiva.
De pronto se hizo el silencio. El "angel" descendió lentamente. Se puso de pie. Cerró la caja del dinero y abandonó la plaza. Le siguieron cientos de miradas, pero nadie se atrevió a abordarle. La gente seguía mirándole allí por donde pasaba, pues aunque no actuase llamaba mucho la atención. Y poco a poco fue distanciándose del pueblo. Cada vez eran menos las personas con las que se cruzaba.
Ya había oscurecido y el pueblo se convirtió en sombras y destellos luminosos lejanos de ventanas, neones y farolas. Al pasar por el vertedero municipal de basuras, depositó allí su "basura" y siguió caminando. En la inmediata madrugada se convertirían en los seres más felices del mundo los miembros de una madrugadora familia de rebuscadores basuriles, asombradísimos al descubrir el money-money desparramado.
Llegó al descampado y esperó a que aterrizase la nave. Esta no tardó en aparecer.
Traduzco a continución al español la conversación mantenida entre dos científicos del planeta Grabxia, de la constelación Alfa-Centauro, a bordo de la nave exploradora Guj 111:
- Qué tal tu experiencia terrícola, Zomrk?
- Je, je, aburridilla.
- Lo comprendo, pero nos ha sido muy útil para el entendimiento de esa raza. Ya sabes que hoy el experimento se basaba en el estudio de la capacidad de asombro de los humanos. Hemos tenido suerte de poder colocar la nube artificial muy cerquita, camuflada entre nubes naturales terrestres, y hemos captado con los detectores Groxmank una amplia gama de reacciones humanas, tantas externas como impulsos y variantes cerebrales de todo tipo, desde el asombro aboluto hasta el desprecio y la envidia pasando por el misticismo y el miedo. Hay que reconocer que son unos seres muy primarios y que aún se asombran con algo tan elemental para nosotros como es la levitación autocontrolada.
- Algo que ignoran ellos por su primitivismo.
- Desde luego, lo triste es que aún les costará mucho llegar a ello, tan entretenidos como están en esta angustiosa fase de su evolución: consumismo desaforado, envidia, odio, guerra... Qué pena!
- Pero también disfrutan, no?... Se ríen.
- Sí, como los chimpancés.
Diez minutos después enfilaba por la autopista en dirección a Valdurriales. Le animó el cielo azul intenso y el verdor lujurioso de las jóvenes montañas cántabras, pero echó de menos la presencia a su lado de Jiménez para poder charlar sobre el caso. Hablar con Jiménez era como hablar en voz alta. Entre ambos había una excelente sintonía. Pero Jiménez estaba atento a una pista que seguía en estos instantes el agente especial Morris de la Interpol. Esta fue la razón por la que Madero prefirió que su subordinado se quedase en la comandancia. Los siete miembros de la familia "Kosztka", exactamente con los mismos nombres propios con los que se habían registrado en la fábrica de Dámaso Sanfelices, acababan de ser "localizados" al otro lado del Atlántico en 1.979, cuatro años después de su trabajo temporal como descabezadores de anchoas en Lobodoiro.
Tendría el Viejo Blas la respuesta a la pregunta clave del caso Valdurriales?... Qué ocurrió entre la familia gitana y la pequeña mafia de Sanfelices en 1.975?... Era la familia Kosztka la familia agraviada y por lo tanto alguno de sus miembros, o alguno de sus sucesores, se arrogó el derecho de "ejecutar" a los malvados valdurrialenses?... Tatiana Taylor- Angeles Gutiérrez sabía algo y por eso fue eliminada?...
Oh, a veces le parecía que todo eran meras especulaciones cogidas con alfileres, pero en otros momentos estaba ilusionadamente convencido de que tenía que existir una conexion entre los húngaros Kosztka y Dámaso Sanfelices y sus vasallos. Una enorme corazonada le decía al inspector Madero que el alcalde Blas tenía la llave del secreto que se llevó a la tumba Doña Higinia Zumalacárregui.
- Mierda! - Se había encendido el puntito rojo de la reserva de gasolina. Aún tenía para un montón de kilómetros, pero le fastidiaban estos despistes. Los superpolis de los telefilmes no se quedan tirados porque se les ha agotado la gasolina, a no ser que estos superpolis sean Torrente o Mister Bean.
No confiaba en que estuviese funcionando la gasolinera Los Olmos tras la trágica despedida de Don Sebastian, pero se llevó un alegrón al ver a Manolete sentado en una silla de tijera leyendo un comic.
Llenaría el depósito y haría un poco de tiempo charlando con el siempre animoso gasolinero, pues el cabo Modesto le había llamado a poco de echarse a la carretera para decirle que Blas acababa de partir con sus vacas lecheras hacia un prado de su propiedad en el monte y que tardaría un buen rato en bajar.
- Dichosos los ojos, inspector, cuánto tiempo sin verle!
( Continuará )
El teniente Madero estaba exultante aquella mañana. Encarnita, que había regresado la noche anterior, fue besada, abrazada y colmada de sexo por su ardiente marido cuando los primeros rayos de un esplendoroso sol agosteño se colaron en la habitación. Momentáneamente el fogoso Maximino se olvidó de su amante para disfrutar con su legítima y santa esposa.
- Vas a llegar tarde al trabajo.
- Sí, ya tenía que estar allí.
Hacía tiempo que su superior no le tenía en cuenta las impuntualidades, a sabiendas de que su prestigio profesional siempre estaba en alza.
La dio otro beso y puso los pies sobre la alfombra. Sonó el móvil.
- Buen día, Modesto, qué tal está mi cabo favorito?
- El viejo cabo flipó ante el rasgo de simpatía inusual en Madero y menos a estas horas mañaneras.
- Bien, bien... muy bien, gracias, mi teniente, y usted?
- Perfectamente, qué se le ofrece?
- Lo primero le pido que me disculpe, pero en la comandancia me han dicho que quizá no acudiría esta mañana.
- Ah, Modesto, estuvo usted en la tribuna de autoridades el día de la regata?
- Sí, sí estuve, y me extrañó no verle por allí.
- Yo me quedé en casa. He recordado que le dije que nos veríamos allí. Ahora soy yo el que le pido disculpas, je, je!
- No tiene importancia, mi teniente. Pues le quería decir que me tiene muy preocupado el alcalde de aquí, el de Valdurriales, Blas. Algo le pasa y no quiere contarlo, y no sé si habrá algo más entre lo que parece una pelea entre hombre y mujer. Bueno, la verdad es que le llamo porque no me parece tan normal, y teniendo en cuenta que ella es...
- Pelea de matrimonio?
- No, no. Bueno, la cosa es que se ha tirado un par de días sin salir de casa, y cuando no ha tenido más remedio que hacerlo, pues le reclamaban sus obligaciones como alcalde, me ha sorprendido verle con unas cuantas magulladuras en la cara y con una venda tapándole una oreja. Bueno, pues no ha querido decirme nada, pero me he enterado por una chica de Valdurriales que trabaja como niñera en un chalet de la urbanización Las Rocas, que les escuchó a él y a su antigua novia Macarena discutir muy muy muy fuerte. Esta chica sirve en el chalet más próximo al de Macarena. Y que le vio salir de la casa corriejndo y sangrando, mientras ella seguía insultándole desde el porche.
- Vaya, una antigua novia!... "A dónde querrá llegar Modesto con este folletín?"
- Lo curioso, mi teniente, es que estos dos no se veían desde hace sopotocientos años. Fueron novios allá por los años setenta, antes de que ambos matrimoniasen con otras personas. Y ni ella ha vuelto por Valdurriales, porque es una mujer muy estirada, una mujer muy tonta que se creyó la reina de Saba al casarse con un hijo de Dámaso Sanfelices. Por qué se fue a verla y por qué volvió marcado?
- Un momento, esto ya empieza a preocuparme. No será esta mujer una tal Macarena Salaberri?...
- Exacto.
- Modesto, no me pierda de vista a Blas. Voy para allá. Sólo estaré un momento en la comandancia.
Desayunó un par de huevos fritos y una taza grande de café con leche y se despidió con un beso amoroso de su mujer A.
- Cuidado cn la carretera, Maxi, no te vayas a dormir como el torero ese.
- Jolines, Encarnita, me acabo de levantar de la cama.
En su presencia no solía pasar de un "jolines" o un "caray"
- Es una broma, tonto, que ya me has contagiado tu buen humor de hoy!
( Continuará )
El Madero más brutal.
Garcia, escondido en el palmeral, hizo una llamada perdida a su teniente en cuanto el coche rojo abollado se detuvo a unos pocos metros de las palmeras. Era la señal convenida. Madero puso en marcha su coche, hasta ahora aparcado junto al castillo de San Andrés, y cubrió rapidamente los doscientos metros de camino terroso que le separaban de su objetivo, dejando atrás a todos los chaperos que le hacían señas ofreciéndole sus servicios, unos tocándose sus partes y otros mostrándole directamente la churrilla.
Se detuvo con un frenazo brusco al lado del coche de su enemigo. Ya le había visto, la noche estaba muy clara y la bóveda celeste era un espectáculo digno de admirarse, sin la contaminación lumíca del pueblo, destacando la Vía Láctea con su infinidad de parpadeantes y remotísimas "estrellitas" Pero Madero pasó de la contemplación astronómica. De cuatro zancadas se puso delante del odioso Paz. Este quedó paralizado por el efecto-sorpresa-terrorífica. No fue necesaria la intervención de García. El guardia hubiese salido detrás del reportero en el caso de que este hubiese conseguido zafarse del teniente.
No hubo saludos. Madero propinó un fortisimo puñetazo en la cara de Paz, rompiéndole el tabique nasal y provocándole un chorretón de sangre. Un segundo "cañonazo" impactó en el estómago, haciendo que el periodista se retorciese del dolor. El agresor aguardó el tiempo suficiente hasta que el mártir empezó a recuperarse, y entonces tomó la cámara de fotos que le colgaba del cuello y la estampó repetidamente contra el tronco de la palmera que tenían al lado, hasta descacharrarla. Luego pisoteó los restos del naufragio. Y al final habló:
- Después de tener la deferencia de "indultarte" te da el venazo e intentas arruinar mi matrimonio. Qué clase de hijo de puta tonto eres tú?... Escucha muy bien lo que te voy a decir: Si vuelves a entrar en mi vida tomaré una de estas dos opciones: A) Te denuncio por corrupción de menores. No olvides que conservo la grabación en la que se te ve con un menor. Y B) Te envío a unos amigos mios para que te "acaricien" con mucho más amor del que he puesto yo en mis "caricias" de esta noche. Hablando en plata: te romperían una pierna, un brazo..., te reventarían los testículos, que sé yo, lo que se les ocurra!... Y te juro que no podrás demostrar jamás que yo he estado detrás de ello. No hay más opciones, una de estas dos, esta claro?
La opción A jamás la aplicaría, pues los tipos de la catadura de Alfonso Paz terminaban siendo sus mejores "chotas" ( confidentes ) No le eran útiles en la cárcel.
Adios, piltrafa!... Ah, y puedes regresar al pueblo andando. Es muy sano caminar. Mañana por la mañana llamas a una grúa.
Parte del plan era que Garcia le rajase las cuatro ruedas del coche, y Garcia siempre cumplía.
( Continuará. Y en el próximo episodio se inicia la recta final de este culebrón. A quién le atribuiremos la autoría de la masacre de Valdurriales?... Tachán tachán!... )
Mediodía en el Puerto.
Las gaviotas evolucionaban sobre la dársena pegando sus chillidos característicos, algunas posándose en los mástiles de los yates y los pesqueros. De vez en cuando, una se lanzaba en picado al agua, como un caza alemán en la segunda guerra mundial, y atrapaba a un inocente pececillo.
Parte de los veraneantes se dirigían con sus recuas de niños a la playa. Eran los más rezagados, pues la playa a estas horas ya estaba a rebosar de bañistas.
La otra parte, sobre todo los maduritos sin responsabilidades infantiles, se entregaban al tapeo y el chiquiteo por las típicas calles y callejuelas infestadas de bares y mesones, siempre animadísimas hasta que Septiembre pusiese punto final al overbooking veraniego. Los nativos y los veraneantes carrozas pasaban de la playa, quizá por seguir siendo fieles al dicho "de los cuarenta para arriba no te mojes la barriga", pues este dicho es más popular en las frías aguas del Cantábrico que en las templaditas del Mediterráneo o del Mar Menor. El guardia Garcia era de los miedicas, se resistía a poner siquiera el dedo gordo de un pie en las aguas de Lobodoiro. Solía decir que el no se zambullía en aguas del Cantábrico ni aunque le persiguiese un toro.
El guardia Garcia interpretando un personaje por teléfono.
- No se lo puedo decir por teléfono, tenemos que vernos.
- Y dice que tiene pruebas?...
- Sí, fotos, y una grabación que les hice colocando una diminuta grabadora en la habitación. Se lo llevaré todo, pero antes tiene que decirme cuánto puedo ganar yo. No me engañe porque esto es toda una exclusiva, eh!
- Oiga, eso lo decidiré yo como periodista, pero no podemos hablar de dinero hasta que vea el material.
Era una golosina para Alfonso Paz, imposible resistirse a esta tentación. Su comunicante, que se presentó como el administrador despedido y despechado del famoso empresario Imanol Arrigorriaga, le hablaba de una relación secreta entre dicho empresario y una locutora de la television local, "L TV" ( L de Lobodoiro ) ambos casados y con hijos.
Una pequeñísima nube negra se posó en su cabeza: "No sera una trampa de Madero para darme una paliza?!" Pero descartó esta "tontería", cegado que estaba en la primicia y gracias a la convincente interpretación del eficaz "actor" Garcia. Algo así ocurre con el timo de la estampita. Los bobos se lo creen todo. Pero el malévolo Paz iba a hacer antes una comprobación.
- Le espero en el bar Neptuno, le parece?
- No, por Dios, sin testigos!... Yo tengo que quedar al margen de todo esto, sólo quiero el dinero. Mire, conozco un lugar... eh... en el palmeral que hay a unos doscientos metros del Castillo de San Andrés, esta noche a las doce. No nos verá nadie porque el palmeral queda mucho más allá del lugar en donde se juntan los gais.
Eso Paz lo sabía muy bien.
- De acuerdo, estaré allí, Adolfo.
García sonrió al inspector. Le acababa de poner la liebre a tiro. Madero respondió con otra sonrisa.
Al habla el "mayordomo"
Paz telefoneó inmediatamente al chalet veraniego del empresario Arrigorriaga.
- Señores de Arrigorriaga y Espinosa de los Monteros. Dígame.
- Con quién hablo?
- Soy Evaristo, el mayordomo.
- Mire, perdone que le moleste, es un simple tramite de la oficina de contribución del ayuntamiento. Trabaja para el señor Arrigorriaga un contable que se llama Adolfo Arteta?
- No, señor, fue despedido el mes pasado por el señor, y perdone que no le de más detalles, pero no estoy autorizado.
- No importa, es todo lo que quería saber. Muchas gracias.
"Evaristo" era en realidad Pedro Zamalloa, guardia civil jubilado que actualmente trabajaba como vigilante de la finca de Arrigorriaga en ausencia de la familia. El empresario y los suyos habían partido hacia Bilbao tras concluír un breve período vacacional, y García se compinchó con Zamalloa para tenderle la trampa al periodista cabrón. Ahora le tocaba mover ficha al inspector Madero, y su movimiento iba a ser brutal.
( Continuará )
Menudo fallo!!
Tenía una confianza ciega en sí mismo, pero estaba ciego de alcohol. "No deberías hacerlo", le advirtieron sus amigos, ese tipo de amigos que están siempre a las duras y a las maduras, los amigos de verdad, los únicos. "Yo controlo", respondió Guillermo con un tono de voz demasiado artificial. Es lo que dicen todos los borrachos - "Yo controlo" - desde Noé hasta Ortega Cano. Unos niegan que han bebido y otros dicen que "controlan"
Dispuso la ballesta para el disparo y apuntó a la manzana, tensó la cuerda y... dejó escapar la flecha. "Zzzchiiiiuuuuusss...!!", surcó el aire como una exhalación y... destrozó la cabeza del niño!
La manzana cayó al suelo y rebotó un par de veces. Coloradota, apetecible, sin un rasguño. Una hermosa manzana de la tierra.
"Joder, un fallo lo tiene cualquiera!, je, je, je!" - exclamó Guillermo Tell en su estúpida borrachera - "y otro niño se hace facilmente, je, je, je!"
La verdad es que estaba enloqueciendo. Una resaca patética para una borrachera inoportuna.
- Me dio trescientos pavos, sabe usted?, trescientos euracos por el morro, mucho tela para mí, sabe usted?, y me dijo que si lo hacía me daba el resto hasta completar los 2.000 pavos que me había prometido. Un pastón del copón, sabe usted?
- Bueno, bueno, deja al Sagrado Cáliz en paz.
- Dos mil, dos mil... muchísimo, muchísimo!
- Ya, ya sé que es muchísimo para ti, hijo mio, pero no grites, estamos en la Casa de Dios.
Suspiró antes de retomar la palabra, mientras el penitente se sorbía los mocos.
- Hijo mio, tú crees que está bien hacer eso por dinero?
- Es un rollo chunguísimo, ya lo sé, no está bien ni por la tela ni gratis, pero a mi me quitaron la ayuda social, padre, y yo soy un tosicómano, sabe usted?
- Hablamos de un ser humano, Urbano, le has quitado la vida a un ser humano y solo Dios tiene la potestad de hacerlo.
- Yo no sé que es eso de la potestar, pero a mi me hacía mucha falta la guita, más que respirar, sabe usted?
- A ti te pareció bien que le quitasen la vida a tu hermano Joaquinillo?
- Pues no, muy mal, claro que sí, muy mal. Era un retrasado mental, pero era mi hermano.
- Y vas tú y asesinas a Nicolás Ventura!... Jesús, José y María!
- No es lo mismo. Bueno, puede serlo para usted, padre, pero para mi no. Ya lo sé, es muy chungo todo esto, pero es así, es la ley de la selva, sabe usted?
- Háblame de esa mujer, Urbano.
- Y qué quiere que le cuente?
- Recuerdas como era?, su cara?, era mayor?, era joven?
- Mire, Don Bernardo, yo no quiero problemas, sabe usted? Yo me he confesado porque soy católico apostónico. Yo quiero estar en paz con Dios. De la pasma no quiero ni oír hablar. Le gustaría que me matasen a mi por boqueras?... Quiere usted que me mate esa mujer o alguno de su banda. Yo no quiero que me hagan un fiambre, pero tampoco quiero ir al puto maco.
- Schhhssss...!! esa boca!... Contención, Urbano, contención, estamos en la Casa de Dios!
- Ya, ya lo sé, perdone usted. Oiga, respetará usted el secreto de confesión, no?
- Sólo una pregunta más: Te dijo ella como debías hacerlo?
- Sí, me dijo en que momento de la película la gente no se iba a dar cuenta. Me regaló el cuchillo y me avisó de que estaba afiladísimo, que me iba a ser muy fácil.
- Jesús, qué horror!
- Oiga, no se le olvide nunca lo del secreto de confesión, no me joda.
- Esa lengua, Urbano!
A estas alturas de la historia y con tantas "modernidades" en el papado de Francisco I, ya no tenía muy claro el preconciliar Don Bernardo si debía respetar el secreto de confesión o salir pitando en busca del cabo Modesto. Lo consultaría con la imagen de Jesús Crucificado que presidia el altar mayor de su amada iglesia.
( Continuará )